Por
Bill;
Un
rayo de sol logró despertarme, al removerme él sólo se giró.
Ya
no tenía sueño así que decidí colocarme el bóxer, había quedado
tirado luego de lo de anoche.
Fui
hacia el baño tras tomar algo de ropa para darme una ducha. En la
mitad del baño logré oír como se levantaba, y caminaba hacia la
cocina, supuse que se prepararía algo.
Al
terminar estaba sentado, en la sala tomando de una taza, elevó su
mirada hacia mi y sonrió, apuntando hacia la cocina.
-Allí
hay café.
Aún
sin una playera fui hacia donde apuntó, sirviéndome algo de café,
para ir a sentarme a su lado.
-¿Qué
hay de interesante ahí? -Hablé estirando mi cuello hacia su
periódico.
-Sólo
leía lo que dicen, pero creo que debería encender la TV. Seguro
allí hablan más.
Suspiré
un poco; -¿Vamos a seguir con los trajes? -Él rió antes de
responder.
-Debo
admitir que tienes un buen gusto, Bill.
-Sí,
eso lo noto todos los días. -Y esta vez riendo ambos dejó un beso
en mis labios.
Acabó
su café y enseguida lo llevó al lavadero.
Vivíamos
en un departamento, pues, yo opiné que una casa para ambos sería
grande. Lo dije porque ya estaba algo cansado de que me sirvieran,
por cierto, esa es una razón del departamento, debo admitir que
tenemos uno algo grande, pero al menos no caben las sirvientas.
Me
fui de casa hace tiempo, pero visito a mis padres muy seguido. Por
cierto, tampoco acabé la universidad, al juntarme con Amft, él me
convenció de que no sería necesario. Diseñaba ropa con él, se
podría decir que ambos éramos los diseñadores de las prendas en
los últimos años de “AMFT”
Ahora
nos dirigíamos hacia una no muy grande casa, la cual Amft tenía
especialmente para sus modelos, no es que ellas vivieran ahí, si no
que allí nos juntábamos para probar la ropa, cuál para cual, y
claro, las preferidas de Amft, las vestía yo.
Joder,
fue demasiada ropa, estuvimos hasta algo tarde, Amft mandó llevar
las prendas hacia el departamento, pues, a la mayoría le hacían
falta algunos retoques.
-Yo
mientras iré.., por ahí con Bill. -Les decía a sus hombres, así
que pretendía que fuéramos solos.
Y
hubiéramos ido, de no ser porque mi móvil sonó. Era Gustav, aún
seguía en contacto con él.
Quería
que nos encontremos, ahora.
-¿Quién?
-Habló Amft cuando corté.
-Un
amigo, quiere que nos encontremos.
-¿Gustav?
-Sí.
-Debes
presentármelo.
-Lo
haré.
-Espera,
irás en un auto.
Y
así fue, uno de sus choferes me llevó hasta la casa de Gustav.
No
era al lado de la de mis padres, no sé quién, pero esa casa está
ocupada.
Luego
de tocar y el auto se marchara, se abrió la puerta, y adentré.
Supongo
que si Amft se enteraba me dejaría, pero fui yo el que lo vio
primero, engañándome con una de sus modelos. No dije nada,
simplemente porque Amft podía dejarme hasta fuera de cualquier
trabajo, además de que.. Una noche anterior, luego de un baile con
Gustav... Debo admitir que tampoco me arrepiento, ésto sigue
pasando, y es por eso mismo que hoy vengo a su casa, nada más y nada
menos que porque Gustav quería sexo. No sé si Amft me seguía
engañando, ni me interesa.
Apenas
pude limitarme a comer algo pequeño y marcharme, sería muy obvio si
llegaba tarde.
Cuando
llegué a casa él arreglaba los detalles de los vestidos, fui y me
senté a su lado.
Dejando
todo hizo su silla hacia atrás y sabiendo lo que quería, me levanté
y fui a sus piernas, siguiendo un beso suyo algo intenso, luego
de separarnos, me arrodillé entre sus piernas, si follaba con él,
ya sabía que debía comenzar con una mamada.
No
podía dormir, así que en lo oscuro de la noche comencé a
aburrirme.
Gustav
me había platicado de que Tom había seguido sus estudios, y por
suerte ya a los 24
años logró ser director de una escuela privada.
Estábamos
almorzando, y sonó el móvil de Amft, fue hacia el cuarto donde hace
sus diseños, y volviendo con su agenda anotaba algo.
-De
acuerdo, adiós. -Y cortó.
-¿Quién
era? -Hablé mirando lo que anotaba.
-Otra
escuela. Debemos tener mejores ideas con los trajes. Quieren más, y
sí, eso es bueno, pero no tenemos tanta imaginación. ¿Quieres ir?
-Por
supuesto.
Y
otra vez saliendo apurados, nos dirigimos hacia esa escuela.
Enseguida
nos dirigieron a la oficina del director, éste no se encontraba, al
parecer quién se comunicó con Amft, fue su secretaria/o, no lo sé.
Y
lo último que me imaginaba pasó, se abrió la puerta y entró el
director.