Los
amantes
En
los baños de la piscina, estaba Bill, acabando de vestirse. Volteó,
estaba por salir, pero un alumno entró al lugar e intentó
abrazarlo, queriendo tirarlo al piso o algo así, a lo que Bill sólo
le pateó la entrepierna y salió corriendo, pero en la salida había
más chicos, que agarrándolo entre todos lograron tirarlo al piso,
dos lo tomaban del cuello y los brazos, mientras otro de las piernas.
-¡Suéltenme!
-Forcejeaba con los tres.
-¡Sujétenla,
no la suelten!
-¿Éste
es el grupo de entrenamiento? -Se detuvieron al oír a alguien
hablar.
-¿Qué?
-Dijo uno de ellos, alzando su vista hacia Harry- Ah... Esto es..
-Harry sólo se inclinó hacia Bill y le habló.
-Oye,
los hocket, ¿no se te olvidó la receta? -Mirando hacia ambos lados
Bill apenas murmuró.
-¿Qué?
-Hice
todo lo que dijiste, pero no se esponjaron nunca.
-¿Le
pusiste polvo para hornear?
-Lo
olvidé. -Asintió mientras decía- Sí. ¿Sabes? Venden la mezcla,
en el supermercado. -Bill cerró los ojos y volvió a forcejear, a lo
que los otros enseguida lo detuvieron- Por cierto, ¿por qué no se
han ido? -Dijo refiriéndose a los alumnos que sostenían a Bill.
-Es
un encargo del señor Thomas...
-Regresen
a sus clases. -Lo interrumpió. Éste cerró los ojos y murmuró;
-Que
mala suerte. -Miró a sus amigos y volvió a hablar- ¿Qué esperan?
Vámonos.
Cuando
estos se fueron Harry se levantó y tomó unas toallas que se
encontraban al lado de los baños, para los alumnos que salían de
allí. Y la colocó sobre los hombros de Bill, quien se encontraba
arrodillado en el piso.
-Estás
temblando de frío. -Murmuró cuando volvió a inclinarse para verlo.
Se levantó para marcharse, pero como siempre se detuvo y repitió-;
Polvo para hornear.., lo olvidé. Lo intentaré.
-Espera.
-Le llamó Bill- Aprecio tu ayuda, Harry.
-No
me entrometí por ti. Estoy en contra de la violencia. -Y volteando
se marchó. Provocando que Bill llorara en silencio, mirando un punto
en la pared.
-¿Qué?
¿Harry? -Preguntaba Tom con su palo de golf en la mano.
-Sí,
apareció justo en ese momento. -Decían con las cabezas gachas.
-¿Y
quién les pidió ese tipo de cosas?
-Nos
dijo usted, que le diéramos una lección a Bill.
-Sólo
quería que le dieran un susto para que admitiera su error.
-Lo
sentimos. -Repitieron los tres- Lo sentimos mucho.
-¡¿Quieren
que los expulsen se la escuela?! -Amagó a pegarles con el palo de
golf- ¡Largense! ¡Fuera!
-Bill,
¿te encuentras bien? -Preguntaba Natalie en su trabajo, ya que Bill
andaba distraído.
-Sí,
no fue tan grabe.
-¿Que
no fue tan grabe? Eso F4, no solo por ser guapos pueden molestar a
los demás. -El jefe de ambos los oía- A ver, Bill, quiero que me
digas, ¿ese cuarteto nunca se separa?
-Amm..
No siempre están juntos.
-No
te entiendo.
-Creo
que uno de ellos es diferente al resto. -Su jefe sonrió al oírlo.
-¿Sólo
uno? Dime quien es. -Y sonriendo casi amplio, sacó de el bolsillo de
su delantal el pañuelo de Harry, y le mostró las iniciales a su
amiga mientras suspiraba.
En
bicicleta, iba Bill andando por el centro de Berlín, y se detuvo a
ver en una pantalla grande, a una de las modelos del momento, la
misma que había visto en la revista que miraba Harry.
-Wow.
-Susurró- Que hermosa que se ve siempre. -Rió al acabar de hablar.
Y
siguió andando, hasta cruzarse con Harry, quien se encontraba con
una mano sobre un póster gigante de la misma modelo, con su rostro
sobre la parte de su mejilla derecha. Hizo su bicicleta hacia atrás
y tras mirarlo un momento habló.
-Oye,
¿te gusta esa chica? -A lo que enseguida Harry volteó a verlo, y
retrocedió hasta chocar con él- Veo que no te importa ensuciarte
las manos al tocar ese anuncio. -Harry miró sus manos y notó que
estas estaban negras. Bill sacó de su bolso unos pañuelos
descartables y bajando de su bicicleta, le puso la traba(?) a esta
para que no se cayera y la rodeó, a lo que Harry extendió su mano
al creer que se los daría a él, pero Bill siguió de largo yendo a
limpiar la cara de la muchacha en la imagen.
Al
verlo Harry no pudo evitar reír.
-Es
muy hermosa, tengo que admitirlo parece un ángel que bajó del
cielo. -Habló Bill.
-¿Un
ángel? -Preguntó Harry.
-Ella
no es solo un rostro bonito, también debe ser muy inteligente, ella
dona casi todo lo que gana a instituciones de beneficencia. Hace poco
aprobó el examen para estudiar abogacía.
-¿Enserio
la conoces?
-Y
mucho. Ella es mi máximo. -Dijo dando leves golpes a su pecho. Harry
rió al oírlo.
-Tu
máximo.
-Aunque
todos imaginaban que ella se haría cargo de la empresa de sus padres
cuando se graduara, yo no lo imaginaba así. Había algo diferente,
no sé, algo más grande. -Volteó a hablarle- En vacaciones,
visitaba a lugares como África y Afghanistan. ¡Ah! Y hace poco me
enteré que visitó el Tíbet. -Harry reía ante todo ésto. Tras un
suspiro volvió a hablar- Sólo espero que se case con alguien muy
importante en verdad, que fuera como un presidente así podría ser
como la princesa Diana, o tal vez como Audrey Hepburn, alguien que
pueda hacer algo por el mundo, luchar por la paz mundial, o algo
parecido. -Harry volteó a verlo cuando acabó de hablar.
-Es
sólo una modelo.
-¿Y
qué? El presidente de Francia se divorció para casarse con una
modelo. Nadie sabe, tal vez el próximo presidente de Francia, o un
príncipe europeo se enamore y se case con ella. -Rió al acabar de
decirlo- Creo que existen posibilidades de que el amor a primera
vista ocurra. ¿Qué opinas?
-Cada
vez eres más irritante. -Dijo cuando volteó para responderle. Y
diciendo esto pasó de él para retirarse.
-¡Oye!
Sólo quería... -Sin voltear a verlo Harry habló;
-No
sabes nada sobre ella. -Y prosiguió a retirarse.
Bill
salía de su cuarto para ir a comer.
-Andreas,
¿no vas a venir a comer? -Preguntaba Simone- Has estado jugando con
esa computadora todo el día. Dime, ¿esa cosa te da dinero o comida?
-Sólo
produce ondas electromagnéticas. -Habló Jörg con la boca llena-
Ten cuidado por favor, ¡te vas a quedar estéril!
-¡Con
ésto podría ganar dinero y comida! -Respondió Andreas- Se ve que
nunca han oído sobre los civertrabajos
-¿Civer
qué?
-Civertrabajos.
-Habló Bill con la boca llena.
-El
mundo puede ser controlado por hombres ricos. -Siguió hablando
Andreas- Pero la gente como yo hace al mundo cada vez más divertido.
-Yo
creo que esas ondas electromagnéticas ya te afectaron el cerebro.
-¡Ah!
¿Pero qué es esto? -Casi gritó Andreas mirando la pantalla del PC-
Interesante. -Murmuró.
-Sí.
-Habló Simone- Claro, ¿qué tiene de interesante? Ya te dije que
dejes esa computadora. -Jörg rió.
-Cariño,
si pretendes que olvide a esa computadora, deberás traerlo tú.
-Si
tú quieres, yo lo traigo a la mesa, pero tú sabes, que yo no tengo
paciencia! -Dijo Bill con una pata de pollo en la mano y la boca
llena.
-¿Qué?
-Dijo Simone al no entenderle.
-¡Bill,
¿te leo esta noticia?! -Gritó Andreas.
-¿Cuál?
-Dijo Jörg.
-Dice
que un estudiante de tu escuela resultó embarazada. -Ésto dejó a
todos sorprendidos en la mesa, a lo que se levantaron y corrieron
donde Andreas- Miren aquí dice; La señorita es una estudiante del
instituto de Tokio Hotel, de segundo año -Al oír esto Bill mordió
sus labios-, fue vista saliendo del consultorio de un ginecólogo.
-Bill,
es de segundo. Oye, entonces es posible que esté en tu salón. ¿Dice
señorita K.? -Comentó Simone.
-Podría
ser Kang. -Siguió hablando Andreas.
-¡Está
Kwon también! -Dijo Bill aún con la boca llena.
-Esto
es el fin del mundo. Una jovencita de Tokio Hotel embarazada. -Habló
Jörg.
-¿Cómo
le puede estar pasando esto a una escuela de tanto prestigio?
-Lamentó Simone- ¿Qué pasa con los jóvenes de ahora? Que horror.
-Todos
los chicos que van a esa escuela son de lo peor. -Dijo Bill.
Al
otro día, por la mañana, entraba Bill al colegio, mientras a uno de
los tantos alumnos que estaban en las escaleras le llegó un mensaje,
“Últimas noticias” Decía; La identidad de la señorita K. a
sido revelada.
Mientras
caminaba por la escuela todos lo apuntaban al pasar y susurraban.
<<¿Qué es lo que miran? -Pensaba- No puedo creer que una de
ellas halla cometido un error tan grabe. Ay, me gustaría saber quién
fue>>
Al
entrar a su salón todos voltearon a verlo, incluso los que escribían
insultos hacia él en las pizarras.
“Ha
salido con muchos chicos” “Que sucia” “Está loca” “Anda
de cama en cama, que vulgar” “¡Muere, Bill!” “¿Quién es el
padre del bebé?” Miró hacia la otra pizarra, y se encontró con
lo mismo; “Prohíban el aborto”.
Y
ahí estaban los F4 en el pequeño bar, tomando algo de café.
-¿Por
qué tan tranquilo el día de hoy? -Habló Gustav hacia Tom.
-¿Qué?
-Preguntó Georg- ¿Recuerdas a Bill?
-¡Ah!
-Sólo
espera. -Comentó Tom- Esa chica se aparecerá aquí muy pronto, y ya
no me va a ganar.
-Tom,
¿ahora qué hiciste? -Preguntó Harry.
-¿Qué?
¿Quieres ir nuevamente a ayudarla?
-¿Qué
quiere decir con eso? -Murmuró Gustav.
-No
te metas con él. -Volvió a hablar Harry.
-¿Desde
cuando te importa todo esto? Si no vas a ayudar no te metas.
-Hacerle
la vida imposible a un chico es infantil.
-¿De
verdad crees que es un chico? Mas bien es un animal descorreado que
no sabe cual es su lugar. Y como decidió desafiar al gran Tom, debo
darle una elección que no olvide. ¡¿Qué te pasa, olvidaste ya
nuestras reglas?!
Bill
borraba las cosas escritas en ambas pizarras.
-¿Para
qué lo borras? ¿De qué sirve? -Jengibre alzó su móvil, el que
tenía el mensaje, moviéndolo un poco- Lo tengo en mi móvil. -Y se
lo acercó al rostro para que pudiera leerlo; “La identidad de la
Señorita K. A sido identificada.”
Tras
leerlo fue hacia su banco encontrándose con una pila de ropa sucia.
-¡Oígan!
-Llamó la atención de todos Jengibre- Huele a.., podrido y
asqueroso. ¿Qué tan sucio puede estar eso para que despida ese
olor?
-A
mi me han platicado lo horrible que huele la ropa sucia. -Dijo
Soleada inclinándose a olerla, pero sin llegar a ésta volvió
gritando- ¡Huele más que horrible!
-Miranda,
préstame tu perfume. -Pidió Jengibre. Ésta enseguida se lo dio- Ya
no soporto estudiar en el mismo salón que ella. -Y quitándole la
tapa a éste, echó todo el líquido sobre la ropa.
Bill
se levantó y mirando a ésta gritó;
-Ya
no lo soporto, ya déjenme en paz.
-Mírate
no más, ¿y al respecto qué piensas hacer? Insolente.
Tomó
algo de ropa y se retiró del lugar. Fue hacia el pequeño bar donde
se encontraban los F4, que quedaba en la escuela, bajando unas
escaleras.
-Miren
no mas. -Comentó Tom riendo al verlo.
-¿A
quién? -Dijeron los demás mirando.
-Siempre
tengo la razón, ¿no? -Al Bill no hablar, comenzó Tom- Si vienes a
disculparte es tarde.
-No
dejaré que esto suceda de nuevo. -Habló Bill- Advertencia y
consecuencia, esas palabras están echas para ti, ¿entendiste?
-Alzando la mirada para verlo habló Tom.
-Oye,
lavandera, ¿esa es tu idea de una disculpa?
-Dime,
¿Por qué debo hacerlo? Cuando es a mi a quien debes ofrecer
disculpas. -Y terminando de decir esto le arrojó la ropa que traía
en el rostro. Éste sólo se levantó tirando lo ropa y habló.
-¿Qué?
-Bill alzó sus brazos, poniéndose en posición de pelea(?)- ¿Qué?
¿Pelearás conmigo?
-Te
advertí que no voy a tolerar este maltrato. ¿Me entendiste? ¡¿Qué
fue lo que no entendiste?! ¡Hey! -Y dando un salto y giro en el
aire, uno de sus pies dio en el rostro de Tom, logrando que éste
cayera.
Gustav
comenzó a reír, y Bill se acercó donde Tom.
-¿Me
has visto dormir con un tipo o tomada de la mano de un hombre?
-Gritó- ¿Cómo eres capaz de decir algo así de una chica de doce
años, a la que todavía no le han dado su primer beso? Escucha ésto,
si vuelves a hacer una porquería igual a esa, declárate hombre
muerto. -Y diciendo esto último se marchó del lugar. Observando
como se retiraba, Harry sonrió ladino.
Enseguida
los tres comenzaron a reír, Tom volteó a ver a sus amigos aún
tirado en el suelo, pero sin decir nada, volvió a mirar a la puerta.
En
su “salón de juegos”, Harry repartía un maso de cartas sobre
una mesa, elegía una y la volteaba poniéndola a un costado.
Tom
sentado en un pequeño sofá, comenzaba a reír.
-¡Es
cabeza dura en verdad! -Decía Georg, quien jugaba billar con Gustav.
-Sí,
se atrevió a darle una patada al gran Tom. -Decía Gustav.
-A
pasado tanto tiempo en que la escuela era tan excitante. Por cierto,
¿Bill no te recuerda a alguien? -Decía Georg.
-Sí,
creo que sí. En eso mismo estaba pensando... ¿A quién? -Ambos se
miraron y gritaron;
-¡Leslie!
-¿Qué?
-Habló Tom al oírlos- Ni de broma.
-¿Cómo
no? -Habló Gustav apuntándolo- Hay cierta similitud.
-¿Similitud?
¿Cómo se les ocurre comparar a una cualquiera con mi hermana?
-Claro
que sí se parecen. -Habló Georg.
-Cállate.
-Dijo Tom.
-Entonces,
¿por qué te estabas riendo hace unos momentos? -Preguntó Gustav.
Tom volvió a reír.
-Dinos,
¿qué pasa por tu mente?
-Aún
no entienden, ¿verdad?
-¿Qué?
-Dijeron ambos.
-Esa
chica, no puede ocultar que se muere de amor por mi. -Dijo riendo
Tom. A lo que Georg y Gustav se miraron, enseguida volviendo a mirar
a Tom.
-¿Qué?
-Tom.
-Habló Georg- ¿Por qué no nos dices como llegaste a esa
conclusión?
-Amigos,
no sé como se hacen llamar casanovas o expertos en el amor, ¿ah?
Cuando una mujer dice “No” en realidad es un “Sí”. Aunque
esa chica grita que me odia, juro que lo único que siente por mi es
amor.
-Mjm.
-Murmuró Gustav.
-Piénsenlo
bien, ¿sí? No quiero que el hombre que le gusta piense mal de ella,
es por eso que vino a gritar a los cuatro vientos que es una chica
inocente.
-Pues,
si lo ves de esa manera. -Dijo Georg volteando a ver a Gustav.
-Dijo
que no ha tenido su primer beso. -Comentó Gustav.
-¡Por
favor! -Exclamó Tom- Es una forma de decir que me ama. -Y siguió
riendo.
-¡Oye!
Bravo, impresionante. -Gritó Georg- Te felicito por tu gran
deducción.
-Por
supuesto que sí. Ya me parecía raro que mi carisma no surgiera
ningún efecto en ella. Es demasiado obvio, ¿no lo creen? Que tonta.
-Dijo Tom mientras los tres reían- ¡Ah! Piensa que me engaña
actuando de esa forma agresiva. -Volteó a ver a ambos- Creo que
sería fastidioso actuar tan franco siempre. -Estos negaron y
siguieron riendo.
Harry
seguía levantando cartas, hasta que una de ellas tenía dos personas
tomando un árbol rosa, a lo que éste murmuró para sí;
-Los
amantes..
Bill
subía las escaleras adentrando al colegio, pero se agachaba
intentando esconderse cada que se acercaba alguien.
-Con
que aunque las cosas estén así, tengo que asistir a la escuela.
Ay, rayos, Bill, debes controlar tu carácter. -Se levantó y comenzó
a correr, mirando hacia atrás- ¿Por qué tuve que meterme con ese
Tom? -Y al sentir unos pasos volvió a esconderse. Pero se acercaron
a él unos hombres de traje negro.
-¿Usted
es la señorita Bill Kaulitz?
-S-s-sí..
Soy yo. -Sonrió.
-¿Podría
venir con nosotros un momento? -Ladeó se cabeza al no comprender.
-¿Qué?
¿A donde? Como puede ver estoy un poco ocupada.
-Debe
acompañarnos, tenemos órdenes precisas.
-¿D-de
quién?
-Lo
sabrá cuando lo vea.
-Aahh...
Yo... ¿Sabe qué? Tengo que ir a trabajar. Lo siento, estoy
sumamente ocupada. Lo siento. -Y levantándose se retiró. Miró
hacia atrás, pero estos comenzaron a seguirlo- ¡Uogh! ¡¿Por qué
me están siguiendo?! -Gritó mientras comenzaba a correr.
Bill
se asomaba detrás de un árbol, al ver que lo seguían buscando
volvía a ocultarse, al no pasar nadie corrió hacia otro árbol
cercano, y otro, quiso pasar a otro, pero los hombres aparecieron,
agitados por correr.
-¿No
la han visto? -Preguntaba uno.
-No.
-Respondían los demás- La buscaremos una vez más.
-Revisen
esa zona. -Y volvieron a separarse, para seguir buscando.
En
unos pasillos volvían a encontrarse, y volvían a separarse, pero
Bill pasaba por detrás de ellos, corriendo por uno de los pasillos.
Bajó unas escaleras corriendo y se detuvo al no dar más, pero dos
hombres lo tomaron por los brazos alzándolo.
-¡Acompáñenos!
-Lo llevaron hasta la puerta más cercana, alzándolo a un auto que
estacionaba. Bill intentaba zafarse mientras gritaba.
-¡Suéltenme!
¡Ayuda, me secuestran! -Ya dentro del vehículo Bill logró morderle
el brazo al que estaba a su derecha, el que enseguida lo soltó, y le
dio un codazo al de su izquierda, comenzando a golpear su cabeza
mientras éste comenzaba a tomarse el estómago. Pero el que se
encontraba a su derecha sacó un pañuelo colocándolo en su boca y
nariz, logrando que éste se durmiera.
<<Ay..
Que agradable olor. -Pensaba Bill- Parece como si estuviera en una
cama de flores, cálida y suave. Y alguien está tocando mi
cuerpo..., mi cuerpo. ¡¿Quién me está tocando?!>> -Y abrió
sus ojos, encontrándose con cuatro mujeres haciéndoles masajes en
los brazos y piernas. Él intentó zafarse, pero las que estaban en
sus brazos lo tomaron por los hombros, impidiéndoselo.
-¿Haremos
liposucción?
-No,
no está gordo, son sólo sus muslos. ¿Ya está listo el láser?
-Mjm.
-Primero
debemos depilarlo. -Y tras decir esto último, una de ellas arrancó
de una de las piernas de Bill, un poco de cera ya fría, lo que logró
que éste gritara y se escuchara en toda la mansión.
Lo
maquillaron, le probaron bonitos vestidos, hasta que uno negro le
quedó muy bonito, un par de bonitos zapatos con tacos, un collar de
perlas al igual que los aros colgantes en sus orejas.
Ahora
caminaba con el mayordomo por un pasillo largo, pero se detuvo en una
de las ventanas, que daba a un bonito paisaje, en un cuarto cerca
había unas sirvientas limpiando unos muebles, que se quedaron
mirando a Bill, pero al este voltear hacia ellas volvieron a su
trabajo.
-Aquí
todos están sorprendidos, ya que es la primeva vez que nuestro joven
amo trae a una chica a casa.
-Disculpe
señor, ¿le puedo hacer una pregunta? -Lo detuvo Bill.
-¿Sí?
-Yo
sé que sonará tonto, pero.., ¿sigo en Alemania?
-Sí,
así es, señorita.
-Entonces,
¿esta es la casa del presidente?
-No,
no lo creo.
-¿Puedo
hacerle otra pregunta?
-Sí,
dígame, señorita. -Bill rió.
-Pero
no me diga señorita, dígame Bill.
-Sí,
señorita Bill Kaulitz.
-¿Usted
sabe por qué estoy aquí?
-A
decir verdad, no estoy seguro, señorita.
-¿Y
a donde nos dirigimos?
-Descuide,
ya estamos aquí. Y él la está esperando.
-¿E-e-esperándome?
¿Quién? -Sin responder le hizo una seña para que valla por unas
escaleras, Bill siguiendo sus instrucciones bajó las escaleras, sin
saber a donde ir cuando estas se acabaron se decidió por la
izquierda, encontrándose en uno de los cuartos, a alguien parado
frente a una ventana.
Se
acercó y pensó “Harry” así que espero a que este se diera
vuelta.
-¡Noo!
-Gritó cuando notó quien era- ¿Tú qué estás haciendo aquí?
-¿Qué
pregunta es esa? Esta es mi casa.
-¿Dijiste
tu casa? -Tom comenzó a acercarse a él- Déjame ver si no me volví
loca, ¿aquí es donde vives?
-Claro.
-¿Por
qué? -Alzó sus brazos poniéndose en posición de pelea- ¿Qué
pretendes? -Preguntó mientras Tom sonreía ladino.
-No
pretendo nada. -Se acercó y tomándolo por los hombros lo puso
delante de un espejo- Mírate. ¿No te sorprende verte así? Mira qué
clases de milagros puede causar el dinero, convierte a un patito feo
en una garza.
-¿No
querrás decir cisne? Bueno, no importa. -Volteó a verlo- ¿Qué
rayos estás tramando? ¿Quién te pidió que hicieras esto?
-Oye,
niña. Ya deja de ocultar tus sentimientos, ¿quieres?
-Pero...
-Tom rió y volvió a hablar.
-Tú
eres del tipo que oculta lo que siente.
-Tom,
tiene que existir un límite. Esto es un secuestro, me estás
privando de la libertad.
-No
hay nadie más aquí. Sincérate y dime lo que sientes por mi. Estoy
dispuesto a hacer una excepción y hablarte fuera de la escuela.
-¿Ah?
-¿Qué?
Te petrificaste con la propuesta que acabo de hacer. ¿Te lo digo de
nuevo? Si obedeces y por supuesto no nos ve nadie, tal vez yo pueda
tratarte como la novia que el gran Tom se merece. -Se acercó más a
él, logrando que Bill retrocediese- ¿Sí entendiste? -Bill ladeó
su cabeza.
-¿Estás
loco? -Y se alejó- Realmente lo estás, se me hace que finalmente,
toda esa comida grasosa te dañó el cerebro. ¿Quién? ¿Convertirme
en qué? ¿Por qué? -Tom se tornó serio- Olvídalo, me voy de aquí.
-Volteó y comenzó a caminar, pero Tom se le cruzó delante.
-Tú
eres la que está dañada del cerebro.
-Hazte
a un lado, cabeza hueca.
-¿Sabes
cuánto dinero gasté en joyas y ropa para ti? -Bill ladeó la
cabeza- $100 millones.
-¿Qué?
¡¿$100 millones?!
-Así
es. Hey, pero eso no es nada. Si te quedas conmigo, tú puedes
disfrutar de estos lujos diariamente. ¿No te gustaría? Ahora di que
sí.
-Pero
si fui secuestrada por un psicópata. No puedo creer lo enfermo que
estás. Desde el momento en que vi tu cara, sentí como miles de
insectos se arrastraban por todo mi cuerpo. -Comenzó a quitarse los
colgantes seguidos de el bonito collar de perlas echándolo al piso,
iba a quitarse el vestido, pero se quedó quieto al notar que no
tenía qué ponerse- ¡Quiero que traigas mi uniforme!
Tom
caminaba ansioso de un lado a otro en la sala de estar, mientras que
unas sirvientas le dejaban té de miel sobre una pequeña mesa de
vidrio que se encontraba en el medio de dos sofás y otra le
alcanzaba una caja de zapatos con un par arriba.
-¡¿Qué
es esto?! ¡No sirve! -Gritó tomándolos y arrojándolos al piso
para luego patearlos. Otra de ellas acomodaba un almohadón, Tom lo
tomó y también lo arrojó al piso para pisarlo y patearlo- Tíralo
a la basura. ¿Qué? -Dijo ya que esta no se movió- ¿No escuchaste
que lo tires a la basura?
-Sí,
señor. -Respondió el mayordomo.
-Despide
a todos.
-¿Qué?
-Respondió este sorprendido.
-¡Despide
a todos los que estuvieron cerca de ella y la arreglaron! ¿Qué pasó
con su cabello? ¿Y su ropa? ¿Qué pasó? Sólo lograron que
pareciera ridícula. -Suspirando el mayordomo bajó la mirada- Busca
a otras personas. ¡Busca a alguien con experiencia!
-Pero
los mejores fueron contratados. Me aseguraron que trabajaron bien.
-¡Entonces
busca personas que no mientan nunca! -Éste sonrió y asintió.
-Como
usted ordene. -Tom volteó y quedó mirándose a un espejo mientras
que la sirvienta servía el té en la pequeña taza, pero de una de
las flores que estaban como adorno en el centro de mesa salió una
abeja.
-¡Oye,
qué es eso! -Gritó Tom al verla y corrió a esconderse detrás de
la mesa- ¡Joder, es una abeja! -Seguía corriendo y se fue detrás
del mayordomo- ¡¿Qué esperas?! ¡Atrapala, rápido! -Siguió
corriendo en contra de esta- ¡Sáquenla de aquí! -Y por último se
quedó oculto detrás de un sofá- ¡Sáquenla rápido! ¡Atrapenla!
¡Sácala! -El mayordomo abrió las ventanas y dejó que esta se
valla para cerrar las ventanas luego- ¿Se fue? -Apenas se asomó
Tom. El mayordomo tras reír respondió.
-Descuide,
ya no está. -Tom se quedó ahí unos segundos más y tras suspirar
se levantó arreglando su corbata y traje para sentarse en un sofá.
-Ese
té, ¿tú lo preparaste? -Y correspondiendo se acercó una de las
sirvientas.
-Lo
siento mucho, no era mi intención. -Dijo con la cabeza gacha. Tom
sólo se levantó y saliendo del cuarto comentó;
-Despídela.
-Ya Tom fuera la muchacha se tiró al piso, el mayordomo suspiró sin
decir nada.
Bill
aún en la mansión se iba hacia la salida, pero le sorprendió que
nadie lo siguiera, y volteando a ver, siguió enseguida su camino.
Pero se cruzó con un cuarto que tenía la puerta abierta y no dudó
en asomarse, este tenía una bañera en el medio y adentró al
cuarto, donde vio que este tenía una salida a fuera, donde había
una piscina con dos sillas de sol al lado;
-No
puedo creerlo. -Comentó para sí- Toda mi casa cabe en este baño.
-Donde estaba el lavamanos había flores al lado- Pero, a ver, Bill;
¿por qué este asunto te consterna en sobremanera?
-Y
una cosa más. -Decía él tras darle la espalda a Tom. Volteó hacia
él y este al mismo tiempo- Parece que no lo sabes bien, pero los
amigos se hacen de corazón, jamás intentes comprarlos. -Y volteó
para irse.
-El
dinero puede comprarlo todo. -Lo frenó Tom- O dime, ¿hay algo aquí
que no se pueda comprar? -Bill volteó a responderle, pero Tom volvió
a hablar- En este mundo, se necesita dinero para sobresalir. Y si tu
necedad es siega, nómbrame algo que no se pueda comprar. -Al no
responder, Tom susurró un no muy notable-; Mediocre.
Ya
fuera de la mansión, Bill caminaba con las manos en los bolsillos;
Que descaro. -Murmuraba para sí- Pero... -Bajó sus ojos hacia sus
pies y al notar que estaba aún con los zapatos con tacos que le
habían dado echó su cabeza hacia atrás- Ay... ¡Olvidé mis
zapatos! -Se quitó los que tenía puestos y los tiró hacia adentro
de la casa.
Pero
se escuchó una moto acercarse, se detuvo frente a él y alzó el
vidrio de su casco para mirarlo.
-¿Tú
otra vez? -Bill miró hacia otro lado mientras movía apenas sus
pies.
-Yo
iba a decir lo mismo. -Murmuró.
-¿Ibas
a algún lado? -Preguntaba Bill, ambos estaban sentados en los bancos
de un parque.
-A
casa. -A penas respondió Harry- ¿Y tú?
-También,
iba a mi casa.
-¿Descalzo?
-Preguntó bajando la mirada a sus pies. Bill suspiró antes de
responder.
-Bueno,
tengo mis razones para andar así. -Comentó haciendo un puchero, a
lo que Harry rió- ¿De qué te ríes?
-De
que cuando nos encontramos, estás en una situación complicada.
-Bill rió al oírlo.
-Coincido
contigo. -Ya serio volvió a hablar- Por cierto, ¿puedo hacerte una
pregunta? -Harry volteó a verlo- ¿Hay algo en este mundo que no se
pueda comprar con dinero? ¿Algo que no puedas comprar aún teniendo
mucha riqueza? No lo hay, ¿o sí? -Bill suspiró y siguió hablando-
Sí, ya me lo imaginaba.
-El
aire. -Apenas dijo Harry.
-¿Ah?
-Bill volvió a verlo- Ah... El aire. -Harry comenzó a reír y
enseguida le siguió Bill- Ay, tienes razón. ¿Cómo no se me
ocurrió eso? -Harry llevó su mano a la cabeza de Bill y lo
despeinó.
-Eres
un niño muy interesante. -Bill sin responder pasó su mano por su
cabello. Harry tomó su casco y un bolso que traía para irse, abrió
este y le arrojó a Bill un par de tennis- Úsalos, si caminas
descalzo, la gente pensará que estás loco. -Y sin decir más
prosiguió a retirarse.
En
casa, Bill limpiaba las zapatillas con un cepillo.
Al
otro día salió al balcón en el que se encontraron dos veces, miró
pero Harry no estaba, esperó un largo rato, quizá más de una hora,
pero en ningún momento apareció. Fue hacia el pequeño bar donde
había tenido el incidente con Tom, pero no había nadie allí. Sacó
de la bolsa los tennis, pero se escucharon unos pasos y entraron
Gustav y Georg.
-¿Y
quién eres tú? -Habló Georg al verlo- ¿La mujer Maravilla? ¿La
pesadilla de Tom?
-¿Qué
haces aquí? -Habló Gustav- Tom se fue.
-¿Por
qué vendría a buscar a alguien como él? -Respondió Bill.
-Espera.
-Volvió a hablar Gustav- ¿Son los tennis de Harry? -Bill volvió a
meterlos en la bolsa y le extendió esta.
-¿Tú
se los entregarías? -Le tomaron la bolsa a lo que Bill prosiguió a
irse, pero Georg la detuvo comentando.
-Oye,
¿no gustas una taza de té?
-¿Eso
fue lo que le dijiste a Tom? -Comentaba Gustav- Waw.
-Eso
debió haber sido asombroso. -Dijo riendo Georg- Creo que nunca lo
habían echo enfadarse tanto.
-Hey,
es Christopher Sown. -Dijo Gustav cuando pasaron a una modelo por TV-
Está por regresar a Alemania. -Bill la reconoció enseguida, la
misma modelo de la que hablaba el otro día con Harry.
-Harry
ha de estar muy feliz. -Bill volteó hacia Georg al oírlo.
-Así
que... -Ambos chicos lo miraron- ¿Desde cuándo se conocen ustedes?
¿Son buenos amigos?
-Mjm,
desde el jardín de infantes. -Respondió Gustav.
-Ah..
-Oye,
me doy cuenta que eres una niña muy curiosa. -Habló Georg-
Pregúntanos, te diremos lo que quieras, como retribución.
-¿Retribución?
-Desde
que llegaste aquí, no nos habíamos divertido tanto. -Bill rió al
oírlo.
-Oigan,
¿ustedes saben si Harry y la modelo Christopher, son conocidos?
-Ambos chicos rieron al oírlo.
-¿Conocidos?
-Dijeron al mismo tiempo.
-Cuando
Harry tenía cinco años tuvo un accidente automovilístico. -Contaba
Georg- Sus padres murieron en el instante y él se quedó solo así
que desarrolló autismo, ignorando a todos los que lo rodeaban. La
persona que sacó a Harry de ese estado fue Christopher, para
nosotros ella es nuestra compañera de juegos de la infancia, nuestra
amiga, pero para Harry ella es su primer amor, y a la vez es como su
madre.
-Que
bonita es. -Decía Simone mientras miraban la TV- Debe ser grandioso
tener una hija como ella, sus padres deben estar muy orgullosos, aún
siendo mujer admito que es muy hermosa.
-¡Christpher!
Mamá, ¿es Christopher? -Decía Andreas.
-Mjm..,
ay, Dios se ha comportado muy injusto, unos nacen siendo guapos,
inteligentes y de buena familia, y otros... -Comentó viendo a Bill.
-¿Qué
tiene? -Habló Jörg- El todo poderoso le dio hombros amplios. -Bill
dejó sus cubiertos sobre la mesa.
-¿Ya
terminaste? -Preguntó Simone. Bill sólo asintió con la cabeza y se
fue a su cuarto.
-Hace
falta un simple comentario para que pierda su enorme apetito.
-Comentó Andreas.
-Claro,
él sabe muy bien que debería hacer una dieta para adelgazar. Por
cierto, ¿seguirá la carrera de abogada o seguirá como modelo?
-Dijo refiriéndose a la modelo.
-Debería
seguir su carrera, trabajó mucho para aprobar el examen. -Habló
Jörg.
-Me
encantaría que fuera modelo. -Dijo Andreas.
-Ahh...
Y por eso dicen que los hombres son tan ingenuos. -Comentó Simone-
Que sea modelo en su juventud, y cuando envejezca que sea abogada.
-Dijo asintiendo.
-Eres
muy brillante. -Dijo Andreas alzando su pulgar.
-¡Bill!
¿Tu mandarina no la vas a comer? -Y se levantó Jörg para tomarla,
pero Andreas le quitó un tiquet que tenía en los bolsillos traseros
de su pantalón.
-Papá,
¿esto es tuyo?
-¡No!
¡Dame eso! -E intentó quitárselo, pero enseguida lo tomó Simone.
-A
ver, ¿qué es esto?
-Ah,
nada importante.
-Relámpago,
por cinco mil. -Leía otro- Tifón, por veinte mil, Veloz, por
treinta mil, oye. -Volteó a verlo.
-Esta
vez ganaré. -Se defendió Jörg.
-¡Lárgate!
Te puedes ir a vivir con los caballos. Prefiero cambiarme el nombre a
Relámpago antes de volverte a creer una sola palabra! -Y diciendo
esto último se los arrojó al rostro- ¡Lárgate!
-¡Espera!
-Mamá.
-Llamó Andreas- Relámpago siempre llega en último lugar. ¿Cuál
otro?
Bill
en su cuarto miraba el pañuelo de Harry, recordaba cuando se lo pasó
por su brazo derecho.
Abrió
un cajón de su escritorio y lo dejó en este, doblado y bien
acomodado. Tomó un cuaderno y una lapicera, y escribió “H.S”.
Bill
junto al resto de segundo año jugaba al quema sapos y los F4, al
basqueball. A lo que Bill no pudo evitar quedarse mirando a Harry,
como saltaba para meter la pelota en el aro y lo lograba.
“Ella
es su primer amor y a la vez como su madre” recordaba
las palabras de Georg.
-¡Bill!
¡Atrapalo si puedes! -Gritó Jengibre y le tiró la pelota, pero
Bill no pudo reaccionar a tiempo y esta la dio en la nariz, logrando
que Bill que cayera al piso, todos comenzaron a reír al notar que su
nariz sangraba.
-Es
sangre.. -Susurró Bill tocándose la nariz.
-Te
lo mereces. -Dijo Jengibre inclinándose hacia él.
-Mira
nada más, le diste al blanco. -Felicitaba Miranda a Jengibre.
Los
F4 sin meterse se quedaron mirando.
En
el baño, Bill tomaba algo de agua para llevarse a la nariz. Y justo
pasó Tom, pero al ver por una ventana lo que estaba haciendo, no
dudó entrar a verlo.
Aclaró
su garganta pero al Bill ni inmutarse decidió acercarse. Pasó una
mano por delante de Bill con un pañuelo y lo llevó a su nariz.
-Permíteme.
-Dijo. Pero Bill con un manotazo la empujó- Ah.. ¿En qué estabas
pensando cuando te golpearon así? -Pero Bill no respondió- No
llores.
-¿Qué
dijiste? -Bill volteó a verlo con la voz algo quebrada.
-No
llores, eso no es típico de alguien.., como tú. -Y miró hacia otro
lado al decir lo último.
-¿Por
qué te entrometes? ¿Eh? ¿Qué? ¿Ahora tengo que pedirte permiso
hasta para llorar? Además, ¿qué no eras tú quien estaba ansioso
por verme sufrir y llorar?
-¿Siempre
les dices eso a las personas que tratan de ayudarte? -Dijo volviendo
a verlo.
-¿Y
a ti quién te invitó a la fiesta? Dime, ¡¿Quién te pidió
ayuda?! Yo jamás te pediría un favor aunque fueras el último
hombre en este mundo. Preferiría estar desangrada antes de estar en
deuda contigo. -Y pasando de él fue hacia la puerta, pero Tom lo
tomó de un brazo, haciendo que retrocediera.
-Espera.
-Ya con Bill frente a él, habló- Dime, ¿por qué me odias tanto?
¿Ah? ¿Qué es lo que no te gusta de mi? Soy bien parecido, alto,
inteligente, tengo mucho dinero, como... ¿Cómo puedes odiarme
tanto? -Rió un poco- ¿Te estás volviendo loca, o qué?
-Parece
que aún no lo entiendes. ¡Odio todo lo que tenga que ver contigo!
Caminas con mucha presunción, y tu cabello con rastas te hace ver
ridículo. No hay nada que me guste de ti.
-Oye,
¿estás ebria...?
-Y
aún no he terminado. -Le interrumpió- Es algo estúpido que ustedes
cuatro sean los únicos que no traigan el uniforme de la escuela, y
lo peor es que siempre abusas de los estudiantes más débiles.
-Ah..,
tú. -Pero Bill volvió a interrumpirlo.
-¿Quieres
que te lo vuelva a decir? Te odio, Tom. Detesto tu forma de ser, eres
un prepotente, ¡te odio! -Y diciendo esto se fue. Tom se quedó
callado y volteó a patear los lavamonos.
-¡Rayos!
-Y diciendo esto arrojó su pañuelo al piso.
Esa
misma noche Tom en la ducha se detuvo a mirarse frente al espejo un
largo rato.
Bajaba
unas escaleras ya en la escuela, se cruzaba con unos policías que
colocaban un cartel que decía; “Instituto
Tokio Hotel, para alumnos de segundo y tercer año, del 1 al 31 de
diciembre, crucero por cinco ciudades europeas”
-Valla,
un viaje escolar es perfecto. -Comentó Tom para sí.
-¡¿Qué?!
¿$20Millones? -Preguntaba Natalie- Tu escuela es de lo mejor. ¿Cómo
es que un viaje cuesta $20millones? ¿Y todos los estudiantes irán
al viaje?
-Todos
menos yo.
-¿Están
tratando de irse sin que me entere? -Preguntó su jefe.
-No
vamos a ninguna parte. -Dijo Natalie- ¿Entonces qué vas a hacer?
-Daba media vuelta hacia Bill.
-¿Qué
puedo hacer? -Se encogió de hombros Bill- Serán unas largas
vacaciones, trabajaré y ahorraré. ¡Ahh! Olvidé a papá. -Gritó
saltando- Mi padre volvió a causar problemas. Mi familia está en
quiebra.
-¿Qué
te pasa? -Habló su jefe- ¿No van a ir al sur?
-¿Sur?
¿Qué sur? -Habló Natalie- Mejor ve a terminar de cocinar la avena.
-Y volteó hacia Bill- Creo que nos merecemos unas vacaciones. Tal
vez si suplicamos nos manden de viaje. Ay... ¿Habrá una forma de
ganar más dinero?
-¡Ya
sé! Van a ir a la costa sur del país. -Casi gritó su jefe. Un
celular comenzó a sonar, así que Natalie lo atendió ya que era el
suyo.
-¿Mamá?
¿De verdad? ¿Y me van a dar permiso? Pero.., ¿Bill me puede
acompañar? -Sonrió al oír la respuesta- ¡¿Es enserio?! ¿Tú
convencerás a mi tía? Oye, ¿y cómo vamos a pagar el viaje? -Cortó
y volteó hacia Bill, tomó su mano y ambos comenzaron a saltar y
festejar.
-¿Ven?
¿Qué les parece chicos?
En
el aeropuerto, estaban todos los alumnos de segundo y tercer año,
los F4 a parte. Con Tom y Harry sin quedarse quietos.
-Oye,
ya deja
de caminar de un lado a otro. -Le decía Georg a Harry,
quien estaba algo nervioso ya que sabía que ese día llegaría
Christopher a Alemania.
-Ay..
Tom me gusta mucho. -Decía Jengibre a sus dos amigas.
-Y
que bonito que vino hoy. -Dijo Soleada.
-¡Oye,
Tom! -Llamó Gustav- ¿Tú también estas esperando a alguien?
-¿Si
espero a quién? Estoy haciendo un poco de ejercicio ya que será un
viaje muy largo. -Dijo Tom logrando que Georg y Gustav rieran.
-Oye,
¿por qué insistes con viajar con el resto de los alumnos? -Decía
Georg- Siempre usas tu propio avión.
-¿Qué
tanto? ¡Es un viaje escolar! Quiero tener algunos recuerdos de la
preparatoria. ¿No es así Harry? -Dijo mirando al mismo.
-¿Qué?
-Apenas habló Harry alzando la vista.
-¡Ya,
ya, ya! No esperan. -Gustav apuntaba al reloj en su muñeca.
Tom
miró hacia la puerta del aeropuerto y comenzó a caminar junto al
grupo, pero enseguida volvió a voltear,
-¿Qué?
¿No piensas ir al crucero o qué? -Dijo para sí. Miró unos
segundos más y decidió volver a caminar con el resto.
Harry
decidió demorarse un momento más, y comenzó a caminar bastante
lento para intentar al menos cruzarse con Christopher. Miraba
carteles, propagandas.
-¡Oigan!
-Gritaba un niño a sus dos amigos- Miren esto. -Apuntaban a los
carteles donde posaba ella-
-Wow.
-Es
Christopher Sown. Está
hermosa, ¿no?
-Se
ve increíble.
-Les
tomo una foto con ella.
-Que
sean dos. -Y poniéndose al lado del poster le tomó la foto a su
amigo- Más cerca.
-Mira,
su piel es hermosa.
Por
otra parte ella llegaba al aeropuerto, mirando a todas partes bajo
sus lentes oscuros. Hasta cruzar miradas con Harry, cuando ambos
sonrieron ampliamente. Pero cuando él intentó acercarse un montón
de niñas se acercaron a pedir sus autógrafos.
Luego
de un largo momento acabó y agradeciendo todas ellas se fueron
alejando, por lo tanto ella apresuró el paso para abrazar a Harry.
-¿Qué
tal has estado?
-Bien.
-Ambos con una sonrisa amplia, pero la de Harry algo boba.
-¿Nos
vamos? -Él tomó su valija y ambos comenzaron a caminar.
-No
me gusta mucho esa foto. -Decía Harry apuntando a un anuncio donde
mostraba sus piernas, ella sólo rió ante su comentario.
Ya
en el avión cada zapata le preguntaba a cada uno de los pasajeros
qué querrían.
Mientras
que Tom algo ansioso rascaba su nuca y miraba hacia afuera, y
quitándolo de ese estado sonó su móvil, el que enseguida atendió.
-Bueno.
-Disculpe,
siento molestarlo, pero no se puede usar el móvil a bordo. -Comentó
una zapata al verlo. Pero Tom sin responder y sin hacer gestos la
ignoró.
-¿Q-qué?
-Dijo al móvil- Que, ¿qué? ¿A dónde se fue?
“¿Y
si vamos al mar a pescar? ¿O a las montañas, a cazar? ¿Tenemos que
meternos en ésta botella? ”
Ambas comenzaron a reír al cantar esa parte.
-¿No
era “Colocarse en ésta botella”? -Preguntó Bill.
-Creí
que era “Meternos en esta botella”. -Respondió Natalie-
Empecemos de nuevo.
-”¿Y
si vamos al mar a pescar?...”
Se
encontraban en un pequeño vote
en el medio del mar, ambos cantando y pescando. Así cantando se
quedaron dormidos.
Pero
interrumpiendo el sueño alguien por un megáfono aclaró su
garganta.
-¿Señorita
lavandera? -Llamó Tom- Oye, oye. ¿Me escuchas, mediocre?
Ambos
despertaron de a poco, a lo que Bill miró a su amiga y habló.
-Ay,
Natalie, ¿qué fue eso? Acaso estoy soñando, ¿o qué?
-No,
no creo que sea un sueño. -Habló Natalie ya despierta.
-Ay,
es que sigo escuchando esa voz irritante. ¿Será una pesadilla?
-No.
-Respondió negando con su cabeza Natalie.
Bill
sacudió su cabeza no pudiendo evitar ver un crucero blanco al lado
de su pequeño vote,
de donde venía la voz.
Bill
enseguida se levantó a apuntarlo.
Todos
los alumnos de 2do y 3cer año comenzaron a reír.
-Por
ahí escuché que te habías ido al mar. -Volvió a hablar Tom, y rió
al seguir- Pero jamás me dijeron que de pesca.
-¡Oye!
-Respondió Bill- ¡¿Qué estás haciendo tú aquí?! ¡¿No se
supone que debes estar en el Norte de Europa o Escandinavia?!
-Ya
he estado muchas veces por allá. Y nos hartamos de eso. Así que
queríamos conocer otros lugares y alguien nos recomendó este sitio.
Vaya, que coincidencia, ¿No lo crees? No tenía la menor idea de que
anduvieras por aquí.
-¡Entonces
sólo sigan su camino! ¡Te agradeceré mucho si pretendes que no me
conoces! -Respondía Bill mientras que Tom reía.
-Es
votecito es de madera, ¿Estarán bien?
-¡Aunque
le llames votecito es de pesca! ¡¡Mueve tu votesote!!
-Claro...
De acuerdo, espero que no te ahogues si se llega a hundir. ¿Sabes
nadar? -Al Bill no responder, siguió Tom- Bueno, ¡En
marcha!
Al
crucero comenzar a andar casi da vuelta al vote donde se encontraba
Bill.
-¡¡Eres
un tonto, te odio Tom!! ¡¡Lárgate ya!!
Ya
por la noche, Bill y Natalie bajaban del vote, pero se encontraron
con que los compañeros de Bill estaban ahí.
Pararon
a mirarlos pero
de repente paró un auto muy bonito, del cual bajó Harry, ayudando a
bajar a Christopher Sown, la que saludó con una mano a todos.
-¿E-e-esa
es Christopher Sown? -Tartamudeó Natalie tomando el hombro de Bill.
Pero éste sólo miraba con algo de decepción a la misma.
Christpher
tomó el brazo de Harry y fue a saludar a todos.
-¿Cómo
estás? -Preguntó Georg a Christopher. La que se tomó el tiempo de
abrazarlos a los tres(Georg, Tom y Gustav).
Harry
llevó su mirada hacia Bill, quien enseguida bajó la suya.
Bill
tomó el brazo de Natalie y decidieron irse, pero al comenzar a
hacerlo Tom se cruzó en su camino.
-Hola,
lavandera.
-¡¿Qué
quieres?! -Casi gritó Bill con la voz algo quebrada.
-Honestamente,
no estás feliz de verme aquí. Dime, de seguro estabas aburrida en
tu barrio, ¿no?
-Estaba
muy feliz hasta que volví a verte la cara.
-No
importa. Ya que asistes a nuestra escuela tendrás el honor de
acompañarnos. -Y volteó para retirarse.
-No
deseo pisar el mismo lugar que tú. ¡¿Me oíste?!
En
el trayecto, Tom se cruzó a Harry, quien fue a hablar con Bill. Tom
volteó a verlo, tornándose serio.
-Haremos
una reunión de bienvenida para Christopher. -Dijo tranquilamente
Harry a Bill- Deberías venir. ¿Qué dices, vendrás? -Y sin dejarlo
responder volteó y se retiró.
-Sí,
claro que sí. -Dijo rápidamente Bill- Lo que tú digas.
-Oye,
oye, tú. -Decía Genjibre, acercándose con sus dos amigas.
-Ya
sé lo que me van a decir, pero
las cosas no se planearon de esta manera.
-¿Cómo?
Thomas y Harry te invitaron a su reunión, será divertido. Debes ir.
¿No lo crees?
-Ajá.
-Apenas dijo Bill.
-Creo
que olvidaron decirte un pequeño detalle. -Habló Soleada.
-Pero,
¿qué se les olvidó decir? -Y se acercaron a su oído para decir
algo.
Y
ahí iba Bill bajando de un vehículo y Natalie ayudándolo.
Este
tenía un camperón grande que tapaba su vestido.
-¿Crees
que es el disfraz adecuado? -Le preguntaba Bill a su amiga.
-Claro
que sí, ya te acostumbrarás. Verás que adentro hay personas con
peores disfraces. Este ni siquiera va a sobresalir. -Dijo dándole un
leve golpe en el hombro.
-Lo
sé, pero esto es vergonzoso.
-¿Qué?
Pero si la verdad es que te queda justo a la medida. Relájate.
Tranquilo, ánimo.
-Natalie...
Vámonos ya, por favor.
-Oye,
solo los valientes conquistan el mundo.
Ya
dentro,
vio como todos estaban bien vestidos, los hombres con trajes y las
mujeres con bonitos vestidos.
Enseguida
intentó regresarse, pero vio a Tom acercarse.
Al
no querer cruzarlo decidió adentrar al lugar.
Ahí
estaba Bill. Escondido detrás de una mesa, espiando a Tom quien lo
buscaba.
Miró
hacia otros lugares y vio a Harry sentado con Christopher e hizo un
puchero para susurrar.
-Esas
tres niñas, espera que les coloque mis manos encima. -Susurró Bill-
Están muertas. Bill Kaulitz, idiota. De todas las cosas que podías
creer, ¿creíste eso? ¿Eso? Soy totalmente estúpido, estúpido.
-¡Bill
Kaulitz! -Gritaron las tres acercándose él-
-¡Tú!
-Llegas
tarde.
-No
teníamos idea de que ya estabas aquí, estábamos
buscándote.
-No
te has quitado el abrigo. -Enseguida comenzaron a halárselo.
-Hace
calor.
-No,
para nada. -Volvió a hablar Bill- Para su información, la brisa del
mar me da mucho frío.
-Se
me hace que tu vestido es muy corto.
-¡Muéstranos
tu vestido! -Las tres volvieron a halar de su abrigo- Vamos, o te lo
quitamos nosotras.
Bill
apuntó un punto en la pared y las tres voltearon, a lo que él
intentó correr, pero volvieron a halar de su abrigo y lograron
quitárselo, quedando él con un disfraz de la mujer maravilla. Calló
al piso, llamando la atención de todos en el lugar, los que bailaban
también.
Las
primeras en reír fueron ellas, pero enseguida les siguieron todos.
-¡Por
Dios! Miren a quién tenemos aquí, a la mujer maravilla. -Habló
Miranda.
-Sí,
creo que así le llamaron en internet. Ella no distingue la fantasía
de la realidad. -Dijo Soleada.
-Si
necesitabas un vestido, nena, debiste habernos dicho. Entiendo que
quieres ser diferente, pero esta vez te pasaste. -Se metió Genjibre.
-¿Esto
es lo que hace la gente de tu clase para divertirse? -Volvió
a hablar Miranda, logrando que todos volvieran a reír.
“Vino
vestida de la mujer maravilla” Y comentarios así se escuchaban.
Tom
comenzó a caminar para ir a ayudarlo, pero delante de él pasó
Harry, quien se sacó su saco para ponerlo sobre los hombros de Bill,
junto a él Christopher lo ayudaba a levantarla.
Pero
se paró para hablarles a las tres amigas;
-No
entiendo por qué hacen esto. Pero sí sé, que esto sólo demuestra
lo vulgares y mal educadas que son. -Estas abrieron sus bocas con
indignación al oírla- Por favor, Harry, llévala a mi habitación.
Harry
lo tomó por los hombros levantándolo, y ayudarlo a retirarse, a lo
que todos comenzaron a aplaudir.
-¿Qué
le ocurre a Harry? -Habló Gustav- A veces actúa raro.
-No
sé qué le está pasando. -Le siguió Georg- Pero se pone
interesante.
Tom
fue a beber una copa de agua, dejándola de mala gana sobre la mesa
al acabar.
En
otra habitación, Christopher maquillaba a Bill;
-Eres
muy linda. -Comentó Bill- No era necesario que lo hicieras.
-Tranquila,
no te sientas nada mal, lo hago por gusto.
-No
debí haber venido a esta fiesta desde un principio.
-Pero
Harry te invitó. Y si eres amiga suya, también eres amiga mía.
-No.
-Negó rápidamente con la cabeza- Él sólo me invitó por cortesía.
-Christpher rió un poco al oírlo.
-Claro
que no. Harry no es esa clase de persona. Es la primera vez que veo
defender a alguien así. Te lo aseguro.
-Bueno,
Harry a sido muy amable conmigo.
-¿Él
fue amable contigo? -Rió al acabar de hablar- ¿Ves? Eres una
persona especial para él. Escuché que Tom te ha echo sufrir mucho.
Y por eso dijiste que nunca te fijarías en una persona así.
-La
verdad es que...
-Es
que se siente solo. -Lo cortó.
-¿Qué?
-Su
soledad la cubre
con mucha violencia, por eso actúa así.
-¿Thomas
es un solitario? No lo puedo creer.
-Ve
a sus padres una vez al año, pertenece a una gran familia. Pero
desde el momento en que nació, las personas lo han tratado como un
heredero, pero no como un ser humano, ¿Puedes imaginarte cómo se
siente eso? -Volvió a hablar ante el silencio de Bill- No te
desesperes. -Bill solo negó con la cabeza- Se paciente con él.
-¿Qué?
-Considérame
una amiga, ¿quieres? Me caíste muy bien, Bill. -Luego de un momento
más acabó- Ya estás lista. Levántate.
Bill
obedeció, pero bajó su mirada al ver que aún no tenía zapatos.
Ella no tardó mucho en traerle unos bonitos zapatos con tancos en
punta.
-Son
tan bonitos. -Decía mientras ella le ayudaba a ponérselos.
-Los
zapatos siempre son importantes.
-¿Por
qué?
-El
calzado correcto, te lleva a lugares correctos.
Y
diciendo esto tomó su mano y salieron del lugar, volvieron a entrar
en la fiesta. Bill se encontraba con un vestido de un color rosa muy
claro, un abrigo blanco de piel por fuera, aros colgantes más una
delgada cadena del mismo diseño.
En
un rincón se encontraban hablando Tom, Georg y Gustav, los que
voltearon a mirar a Bill al darse cuenta que habían vuelto.
Tom
sin notarlo quedó boquiabierto, llegando a dejar caer el plato que
tenía en mano, logrando que este se rompiera.
Al
Christopher llegar donde Harry, se acercó a hablarle.
-No
es nada caballeroso ignorar a tan bella jovencita. ¡Ve! Acércate a
ella.
Obedeciendo,
Harry fue donde Bill, tras unos segundos delante de él extendió su
mano, lo que dejó aún más petrificado a Tom si se podía.