Conexión
Por
Tom;
Luego
de ver cómo se encontraba Gustav y tras llevarlo al hospital para
que lo vieran, intenté comunicarme con Bill, lo cuál no fue
posible, le dejé mensajes de voz diciendo que me llamara al otro
día, pero nada.
Lograba
verlo en la U., pero no platica mucho, ya no me sigue las indirectas
y al salir de ésta mayormente no lo llevo porque va hacia otro lado.
Un día no fue, llamé a su casa y me dijeron que no estuvo en todo
el día. Fue al otro día, y estaba algo distraído, no prestaba
atención en clase, otros días llegaba tarde, creo que fueron dos
ocasiones en las que vino sin maquillarse, "No hice a tiempo",
era su explicación. Y de la nada dejó de ir, yo seguí estudiando,
todo bien, terminé.
Soy
director de una escuela privada.
Tocaron
a mi puerta, terminé de acomodar unos papeles y respondí con un;
"Adelante"
Adentró una bonita mujer con su hijo, el que no tendría más de
unos cinco años, saludó muy educadamente y le invité a tomar
asiento.
-Gracias.
-Dijo al sentarse. Tomó al niño en brazos y lo sentó en sus
piernas- Saluda, cariño. -Éste dijo un no muy notable "Hola",
mirando un esqueleto a su lado.
-Hola,
pequeño.
-Mire,
me hablaron muy bien de ésta escuela, y ya que no conseguí poder
anotar en alguna escuela con horario completo a mi hijo, quería
saber si para éste año lo podría tomar en su colegio.
-Por
supuesto, sólo debo ver si hay lugar en algún salón.
-Muchas
gracias, necesito el horario completo, ya que por temas de trabajo..,
necesito el día libre.
-Comprendo.
Sí, claro no hay problema. -Y tomando unos papeles volví a verla-
¿Trajo las cosas que pide el cartel en la entrada?
-Sí,
sí. -Y me alcanzó la fotocopia del D.N.I del niño y las notas de
su escuela anterior. Miré en qué curso había lugar y anotando el
nombre completo del pequeño, nos despedimos, yo volviendo a guardar
todo.
Me
levanté para acompañarla hasta la puerta de mi oficina, y al
despedirme del niño ella volvió a mirarme.
-Disculpe,
pero, ¿Le molesta si le pregunto en qué universidad estudió?
-Creo
que tenemos la misma duda, y noto que casualmente tienes el mismo
nombre que una alumna de la universidad de Berlín.
Charlamos
un poco más parados en la puerta de mi oficina y me contó que unos
compañeros seguían viéndose algunos fines de semana, me dio su
número y yo el mío, y quedamos con que me llamaría algún fin de
semana para vernos.
En
mi casa, viendo las noticias por la TV, y de repente las cortan con
una de último momento; "Confirmado; el joven que se dirigía
con Torsten Amft, por las calles de Berlín, es su pareja. Lo
confirmó el mismo Torsten en una entrevista que le hicieron para una
de las mejores revistas del momento; "Sí, es mi pareja y socio,
Bill Kaulitz" Se rumorea que este joven no ha terminado la
universidad y lo conoció de pura casualidad cuando llegaba a un
hotel con su gente..." Y decidí apagarla a saber más para
luego ir a dormir.
El
fin de semana recibí un llamado de Ria, me citó en un restaurante,
para cenar. Para mi sorpresa, al llegar estaba ella sola.
-¿Qué
pasó? -Pregunté tras saludarla.
-Pues,
algunos no podían venir, así que no quise cancelar para de paso
hablar más. Creo que nos conocemos muy poco.
Y
así era; Al Bill dejar la universidad, no mas tarde comenzó una
chica, bonita, aparentaba ser algo tímida, el día que empezó
estaban todos los asientos ocupados, menos el mío, se sentó conmigo
y en la mitad de la clase, de la nada preguntó si podía esperar
conmigo a la próxima clase. Los próximos días se hizo de amigas,
por lo cuál no nos sentamos más juntos y nunca llegamos a
conversar.
-Pues,
creo que lo primero que deberías saber, es que prefiero ser esa
clase de hombre que invita a una chica a comer a casa. Así que si no
te molesta, en mi casa también podrás comer lo que se te ocurra,
tienes para elegir y también tengo bebida con y sin alcohol.
Aceptó
mi oferta y nos dirigimos a mi casa con mi vehículo.
-Aquí.
-Dije al frenar y mirar la casa- Vamos. -Y bajé a lo que ella igual.
-Bonita.
-Comentó mientras yo abría la puerta y me hacía un lado para que
entre.
Ya
dentro, me respondía qué quería cenar.
-Creo
que unos fideos con salsa estarían bien.
-Perfecto,
sé hacer la masa así que podremos hacerla.
-¿Podremos?
-Sí,
será un tanto aburrido si lo hago yo solo, si no sabes como hacerla
te enseño.
-Claro
que sé hacerla. -Sonrió y nos dirigimos a la cocina.
Le
di un delantal para que no se manchara la ropa y tomé yo uno, lo
cuál fue de mucha ayuda ya que en un intento de divertirnos se nos
fue la mano tirándonos algo de harina, su pelo recogido estaba
blanco al igual que el mío, el que se encontraba con un chongo
(rodete) en el centro de mi cabeza.
Ambos
nos dimos una ducha mientras que los fideos y la salsa se hacían.
Ella primero y yo luego.
-Ya
están listos. -Decía ella en la cocina. Le ayudé a llevar los
platos a la mesa, ya con la salsa de tomate.
Nos
sentamos a comer y ella comenzó a preguntar.
-Bien..
El primer día, cuando comencé la U. Tú estabas medio prendido con
tu móvil. ¿Tenías novia? -Reí al oírla.
-No,
simplemente estaba esperando un mensaje de un amigo. -Enseguida
pregunté yo- Ésto siempre quise preguntarlo y no tuve la
oportunidad. ¿Tienes la misma edad que yo? O sea, ¿Halaste en algún
año?
-No,
voy igual que tú. También 26. ¿Es ésta la casa donde vivían tus
padres o la pudiste comprar o alquilar tú?
-No,
la compré yo con el sueldo de director. Ese hijo que tienes..,
¿estás juntada o..?
-No,
no. -Enseguida me cortó- Yannik cumplirá éste año los seis así
que.. -Murmuraba- Tenía una pareja, a los diecinueve, mas o menos,
al quedar yo embarazada me comenzó a decir que seguro no era de él,
así que lo tuve yo sola. ¿Tomas vodka?
-Por
supuesto. -Me levanté y llevé una botella de la que comenzamos a
beber.
Supongo
que luego fui a por más, no lo sé, pero lo único que logré
recordar por ahora es una imagen mía... No
sabría decir qué era, sólo sé que se veía borrosa.
Hace
no más de media hora ella se marchó tras ducharse, también con
resaca. Yo volví a acostarme, a seguir durmiendo o al menos intentar
recordar algo.
Creo
que ya tuve una idea al despertar y encontrarnos desnudos a ambos...
El
dolor de cabeza no se me fue, seguí con lo de siempre, a las 13:00PM
me levanté a hacer las compras. Compré para almorzar, cociné y
pretendía volver a dormir, la siesta, ya que aunque el dolor era
suave no se me pasaba.
De
esto pasaron unas cuantas semanas, los fines de semana comenzaron a
aburrirme, así que intenté llamar a Ria, pero no respondía.
Un
día, caminando por los pasillos del colegio me la crucé.
-Ría,
¿qué tal?
-Hola,
Tom, tanto tiempo. -Dijo mientras me saludaba con un beso en la
mejilla.
-¿Qué
pasó que anduviste desaparecida?
-Nada
grabe, simplemente muy ocupada con el trabajo.
-Veo,
ya que ni tiempo a responder mis mensajes tuviste. ¿Hay algo que me
quieras contar?
-Creo
que no es cosa de que si te lo quiero contar, debes saberlo. -Alcé
una ceja al no comprender- ¿Podemos pasar a tu oficina?
-Por
supuesto. -Dije y comenzamos a caminar hacia esta- Pasa. -Comenté al
llegar. Adentró, se sentó frente a mi escritorio y yo la rodeé
sentándome frente a ella- Dime.
Por
Ria;
No
tengo de qué quejarme, no era pobre, pero tampoco tenía una casa
como en la que vivo con Tom ahora.
Mis
padres no me hicieron faltar nunca nada.
Aunque
en la escuela, en la mitad del año parecía que repetiría, siempre
pasaba, lo digo porque me iba bastante mal, aunque puedo contar con
una mano las veces que reprobé materias.
Comencé
a trabajar como mesera en un restaurante bastante elegante cuando
acabé la secundaria, todo para poder pagar los estudios de la U.
Recuerdo
que el primer día llegué tarde, y como todos los asientos estaban
ocupados, me senté con un bonito chico que se encontraba al final
del salón solo. Noté que no largaba su móvil, igual, en algún
momento de la clase conversamos, pero nada grande. Le pregunté si
podía esperar a la próxima clase con él, ya que no conocía toda
la U.
Fuera
de todo eso.., un día, a los diecinueve años
de edad me encontraba
en una fiesta por la noche, obvio.
Era
la primera que vez que iba a una con mi amigas, tomamos, bastante, al
otro día no recordaba bien cómo fue ni en qué momento o cómo
paso, la cosa es que en algún momento me crucé con un chico y nos
fuimos fuera del lugar.
Joder,
mi madre casi me mata cuando notamos que tenía un retraso. Con lo
poco que le quedaba a mi padre del sueldo pasado(ya
que era principio de mes y aún no cobraba),
me
compraron un test de embarazo. Creo que la más sorprendida fue mi
madre al no dejarme salir más, la que pegó el grito en el cielo ya
que éste dio positivo.
No
dejé los estudios, mientras que pudiera, seguí.
Hice
lo posible para que siempre mis amigas me alcancen la tarea. Seguí
la carrera de abogacía, me va bien.
Pero
ya con 26 años, debía anotar a mi hijo Yannik y
por el tiempo que
ocupa mi trabajo en mi vida,
en una escuela con horario completo.
Me
sorprendí al ver a Tom ahí, y como director.
Fue
un chico que siempre llamó mi atención, creí que también yo
llamaba la suya, pero no era así. A veces se veía muy concentrado
en las clases, pero las otras veces... Creo que ya es por la forma en
la que yo lo veía, otras veces, notaba en su mirada que yo le
gustaba y así, pero sin más remedio, lo que me hacía falta era una
conversación con mi madre y así concentrarme mejor en los estudios.
Abogacía
me gustaba, y si debía cuidar de mi hijo yo sola lo haría, me veía
capaz.
Pero
al comenzar a encontrarme más seguido con Tom, comencé a sentirme
más segura, sentía que Yannik tendría una vida hermosa, y más con
la pequeña hermana que viene en camino.
Por
un descuido... Aquella noche, también como si fuera en la fiesta,
como la primera vez, sin noción de lo que hacía...
Valentina
venía en camino.
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