viernes, 26 de agosto de 2016

Los chicos son mejores que las flores 2

                                             


                                              Los amantes


En los baños de la piscina, estaba Bill, acabando de vestirse. Volteó, estaba por salir, pero un alumno entró al lugar e intentó abrazarlo, queriendo tirarlo al piso o algo así, a lo que Bill sólo le pateó la entrepierna y salió corriendo, pero en la salida había más chicos, que agarrándolo entre todos lograron tirarlo al piso, dos lo tomaban del cuello y los brazos, mientras otro de las piernas.
-¡Suéltenme! -Forcejeaba con los tres.
-¡Sujétenla, no la suelten!
-¿Éste es el grupo de entrenamiento? -Se detuvieron al oír a alguien hablar.
-¿Qué? -Dijo uno de ellos, alzando su vista hacia Harry- Ah... Esto es.. -Harry sólo se inclinó hacia Bill y le habló.
-Oye, los hocket, ¿no se te olvidó la receta? -Mirando hacia ambos lados Bill apenas murmuró.
-¿Qué?
-Hice todo lo que dijiste, pero no se esponjaron nunca.
-¿Le pusiste polvo para hornear?
-Lo olvidé. -Asintió mientras decía- Sí. ¿Sabes? Venden la mezcla, en el supermercado. -Bill cerró los ojos y volvió a forcejear, a lo que los otros enseguida lo detuvieron- Por cierto, ¿por qué no se han ido? -Dijo refiriéndose a los alumnos que sostenían a Bill.
-Es un encargo del señor Thomas...
-Regresen a sus clases. -Lo interrumpió. Éste cerró los ojos y murmuró;
-Que mala suerte. -Miró a sus amigos y volvió a hablar- ¿Qué esperan? Vámonos.
Cuando estos se fueron Harry se levantó y tomó unas toallas que se encontraban al lado de los baños, para los alumnos que salían de allí. Y la colocó sobre los hombros de Bill, quien se encontraba arrodillado en el piso.
-Estás temblando de frío. -Murmuró cuando volvió a inclinarse para verlo. Se levantó para marcharse, pero como siempre se detuvo y repitió-; Polvo para hornear.., lo olvidé. Lo intentaré.
-Espera. -Le llamó Bill- Aprecio tu ayuda, Harry.
-No me entrometí por ti. Estoy en contra de la violencia. -Y volteando se marchó. Provocando que Bill llorara en silencio, mirando un punto en la pared.


-¿Qué? ¿Harry? -Preguntaba Tom con su palo de golf en la mano.
-Sí, apareció justo en ese momento. -Decían con las cabezas gachas.
-¿Y quién les pidió ese tipo de cosas?
-Nos dijo usted, que le diéramos una lección a Bill.
-Sólo quería que le dieran un susto para que admitiera su error.
-Lo sentimos. -Repitieron los tres- Lo sentimos mucho.
-¡¿Quieren que los expulsen se la escuela?! -Amagó a pegarles con el palo de golf- ¡Largense! ¡Fuera!


-Bill, ¿te encuentras bien? -Preguntaba Natalie en su trabajo, ya que Bill andaba distraído.
-Sí, no fue tan grabe.
-¿Que no fue tan grabe? Eso F4, no solo por ser guapos pueden molestar a los demás. -El jefe de ambos los oía- A ver, Bill, quiero que me digas, ¿ese cuarteto nunca se separa?
-Amm.. No siempre están juntos.
-No te entiendo.
-Creo que uno de ellos es diferente al resto. -Su jefe sonrió al oírlo.
-¿Sólo uno? Dime quien es. -Y sonriendo casi amplio, sacó de el bolsillo de su delantal el pañuelo de Harry, y le mostró las iniciales a su amiga mientras suspiraba.


En bicicleta, iba Bill andando por el centro de Berlín, y se detuvo a ver en una pantalla grande, a una de las modelos del momento, la misma que había visto en la revista que miraba Harry.
-Wow. -Susurró- Que hermosa que se ve siempre. -Rió al acabar de hablar.
Y siguió andando, hasta cruzarse con Harry, quien se encontraba con una mano sobre un póster gigante de la misma modelo, con su rostro sobre la parte de su mejilla derecha. Hizo su bicicleta hacia atrás y tras mirarlo un momento habló.
-Oye, ¿te gusta esa chica? -A lo que enseguida Harry volteó a verlo, y retrocedió hasta chocar con él- Veo que no te importa ensuciarte las manos al tocar ese anuncio. -Harry miró sus manos y notó que estas estaban negras. Bill sacó de su bolso unos pañuelos descartables y bajando de su bicicleta, le puso la traba(?) a esta para que no se cayera y la rodeó, a lo que Harry extendió su mano al creer que se los daría a él, pero Bill siguió de largo yendo a limpiar la cara de la muchacha en la imagen.
Al verlo Harry no pudo evitar reír.
-Es muy hermosa, tengo que admitirlo parece un ángel que bajó del cielo. -Habló Bill.
-¿Un ángel? -Preguntó Harry.
-Ella no es solo un rostro bonito, también debe ser muy inteligente, ella dona casi todo lo que gana a instituciones de beneficencia. Hace poco aprobó el examen para estudiar abogacía.
-¿Enserio la conoces?
-Y mucho. Ella es mi máximo. -Dijo dando leves golpes a su pecho. Harry rió al oírlo.
-Tu máximo.
-Aunque todos imaginaban que ella se haría cargo de la empresa de sus padres cuando se graduara, yo no lo imaginaba así. Había algo diferente, no sé, algo más grande. -Volteó a hablarle- En vacaciones, visitaba a lugares como África y Afghanistan. ¡Ah! Y hace poco me enteré que visitó el Tíbet. -Harry reía ante todo ésto. Tras un suspiro volvió a hablar- Sólo espero que se case con alguien muy importante en verdad, que fuera como un presidente así podría ser como la princesa Diana, o tal vez como Audrey Hepburn, alguien que pueda hacer algo por el mundo, luchar por la paz mundial, o algo parecido. -Harry volteó a verlo cuando acabó de hablar.
-Es sólo una modelo.
-¿Y qué? El presidente de Francia se divorció para casarse con una modelo. Nadie sabe, tal vez el próximo presidente de Francia, o un príncipe europeo se enamore y se case con ella. -Rió al acabar de decirlo- Creo que existen posibilidades de que el amor a primera vista ocurra. ¿Qué opinas?
-Cada vez eres más irritante. -Dijo cuando volteó para responderle. Y diciendo esto pasó de él para retirarse.
-¡Oye! Sólo quería... -Sin voltear a verlo Harry habló;
-No sabes nada sobre ella. -Y prosiguió a retirarse.


Bill salía de su cuarto para ir a comer.
-Andreas, ¿no vas a venir a comer? -Preguntaba Simone- Has estado jugando con esa computadora todo el día. Dime, ¿esa cosa te da dinero o comida?
-Sólo produce ondas electromagnéticas. -Habló Jörg con la boca llena- Ten cuidado por favor, ¡te vas a quedar estéril!
-¡Con ésto podría ganar dinero y comida! -Respondió Andreas- Se ve que nunca han oído sobre los civertrabajos
-¿Civer qué?
-Civertrabajos. -Habló Bill con la boca llena.
-El mundo puede ser controlado por hombres ricos. -Siguió hablando Andreas- Pero la gente como yo hace al mundo cada vez más divertido.
-Yo creo que esas ondas electromagnéticas ya te afectaron el cerebro.
-¡Ah! ¿Pero qué es esto? -Casi gritó Andreas mirando la pantalla del PC- Interesante. -Murmuró.
-Sí. -Habló Simone- Claro, ¿qué tiene de interesante? Ya te dije que dejes esa computadora. -Jörg rió.
-Cariño, si pretendes que olvide a esa computadora, deberás traerlo tú.
-Si tú quieres, yo lo traigo a la mesa, pero tú sabes, que yo no tengo paciencia! -Dijo Bill con una pata de pollo en la mano y la boca llena.
-¿Qué? -Dijo Simone al no entenderle.
-¡Bill, ¿te leo esta noticia?! -Gritó Andreas.
-¿Cuál? -Dijo Jörg.
-Dice que un estudiante de tu escuela resultó embarazada. -Ésto dejó a todos sorprendidos en la mesa, a lo que se levantaron y corrieron donde Andreas- Miren aquí dice; La señorita es una estudiante del instituto de Tokio Hotel, de segundo año -Al oír esto Bill mordió sus labios-, fue vista saliendo del consultorio de un ginecólogo.
-Bill, es de segundo. Oye, entonces es posible que esté en tu salón. ¿Dice señorita K.? -Comentó Simone.
-Podría ser Kang. -Siguió hablando Andreas.
-¡Está Kwon también! -Dijo Bill aún con la boca llena.
-Esto es el fin del mundo. Una jovencita de Tokio Hotel embarazada. -Habló Jörg.
-¿Cómo le puede estar pasando esto a una escuela de tanto prestigio? -Lamentó Simone- ¿Qué pasa con los jóvenes de ahora? Que horror.
-Todos los chicos que van a esa escuela son de lo peor. -Dijo Bill.


Al otro día, por la mañana, entraba Bill al colegio, mientras a uno de los tantos alumnos que estaban en las escaleras le llegó un mensaje, “Últimas noticias” Decía; La identidad de la señorita K. a sido revelada.
Mientras caminaba por la escuela todos lo apuntaban al pasar y susurraban. <<¿Qué es lo que miran? -Pensaba- No puedo creer que una de ellas halla cometido un error tan grabe. Ay, me gustaría saber quién fue>>
Al entrar a su salón todos voltearon a verlo, incluso los que escribían insultos hacia él en las pizarras.
Ha salido con muchos chicos” “Que sucia” “Está loca” “Anda de cama en cama, que vulgar” “¡Muere, Bill!” “¿Quién es el padre del bebé?” Miró hacia la otra pizarra, y se encontró con lo mismo; “Prohíban el aborto”.
Y ahí estaban los F4 en el pequeño bar, tomando algo de café.
-¿Por qué tan tranquilo el día de hoy? -Habló Gustav hacia Tom.
-¿Qué? -Preguntó Georg- ¿Recuerdas a Bill?
-¡Ah!
-Sólo espera. -Comentó Tom- Esa chica se aparecerá aquí muy pronto, y ya no me va a ganar.
-Tom, ¿ahora qué hiciste? -Preguntó Harry.
-¿Qué? ¿Quieres ir nuevamente a ayudarla?
-¿Qué quiere decir con eso? -Murmuró Gustav.
-No te metas con él. -Volvió a hablar Harry.
-¿Desde cuando te importa todo esto? Si no vas a ayudar no te metas.
-Hacerle la vida imposible a un chico es infantil.
-¿De verdad crees que es un chico? Mas bien es un animal descorreado que no sabe cual es su lugar. Y como decidió desafiar al gran Tom, debo darle una elección que no olvide. ¡¿Qué te pasa, olvidaste ya nuestras reglas?!


Bill borraba las cosas escritas en ambas pizarras.
-¿Para qué lo borras? ¿De qué sirve? -Jengibre alzó su móvil, el que tenía el mensaje, moviéndolo un poco- Lo tengo en mi móvil. -Y se lo acercó al rostro para que pudiera leerlo; “La identidad de la Señorita K. A sido identificada.”
Tras leerlo fue hacia su banco encontrándose con una pila de ropa sucia.
-¡Oígan! -Llamó la atención de todos Jengibre- Huele a.., podrido y asqueroso. ¿Qué tan sucio puede estar eso para que despida ese olor?
-A mi me han platicado lo horrible que huele la ropa sucia. -Dijo Soleada inclinándose a olerla, pero sin llegar a ésta volvió gritando- ¡Huele más que horrible!
-Miranda, préstame tu perfume. -Pidió Jengibre. Ésta enseguida se lo dio- Ya no soporto estudiar en el mismo salón que ella. -Y quitándole la tapa a éste, echó todo el líquido sobre la ropa.
Bill se levantó y mirando a ésta gritó;
-Ya no lo soporto, ya déjenme en paz.
-Mírate no más, ¿y al respecto qué piensas hacer? Insolente.


Tomó algo de ropa y se retiró del lugar. Fue hacia el pequeño bar donde se encontraban los F4, que quedaba en la escuela, bajando unas escaleras.
-Miren no mas. -Comentó Tom riendo al verlo.
-¿A quién? -Dijeron los demás mirando.
-Siempre tengo la razón, ¿no? -Al Bill no hablar, comenzó Tom- Si vienes a disculparte es tarde.
-No dejaré que esto suceda de nuevo. -Habló Bill- Advertencia y consecuencia, esas palabras están echas para ti, ¿entendiste? -Alzando la mirada para verlo habló Tom.
-Oye, lavandera, ¿esa es tu idea de una disculpa?
-Dime, ¿Por qué debo hacerlo? Cuando es a mi a quien debes ofrecer disculpas. -Y terminando de decir esto le arrojó la ropa que traía en el rostro. Éste sólo se levantó tirando lo ropa y habló.
-¿Qué? -Bill alzó sus brazos, poniéndose en posición de pelea(?)- ¿Qué? ¿Pelearás conmigo?
-Te advertí que no voy a tolerar este maltrato. ¿Me entendiste? ¡¿Qué fue lo que no entendiste?! ¡Hey! -Y dando un salto y giro en el aire, uno de sus pies dio en el rostro de Tom, logrando que éste cayera.
Gustav comenzó a reír, y Bill se acercó donde Tom.
-¿Me has visto dormir con un tipo o tomada de la mano de un hombre? -Gritó- ¿Cómo eres capaz de decir algo así de una chica de doce años, a la que todavía no le han dado su primer beso? Escucha ésto, si vuelves a hacer una porquería igual a esa, declárate hombre muerto. -Y diciendo esto último se marchó del lugar. Observando como se retiraba, Harry sonrió ladino.
Enseguida los tres comenzaron a reír, Tom volteó a ver a sus amigos aún tirado en el suelo, pero sin decir nada, volvió a mirar a la puerta.


En su “salón de juegos”, Harry repartía un maso de cartas sobre una mesa, elegía una y la volteaba poniéndola a un costado.
Tom sentado en un pequeño sofá, comenzaba a reír.
-¡Es cabeza dura en verdad! -Decía Georg, quien jugaba billar con Gustav.
-Sí, se atrevió a darle una patada al gran Tom. -Decía Gustav.
-A pasado tanto tiempo en que la escuela era tan excitante. Por cierto, ¿Bill no te recuerda a alguien? -Decía Georg.
-Sí, creo que sí. En eso mismo estaba pensando... ¿A quién? -Ambos se miraron y gritaron;
-¡Leslie!
-¿Qué? -Habló Tom al oírlos- Ni de broma.
-¿Cómo no? -Habló Gustav apuntándolo- Hay cierta similitud.
-¿Similitud? ¿Cómo se les ocurre comparar a una cualquiera con mi hermana?
-Claro que sí se parecen. -Habló Georg.
-Cállate. -Dijo Tom.
-Entonces, ¿por qué te estabas riendo hace unos momentos? -Preguntó Gustav. Tom volvió a reír.
-Dinos, ¿qué pasa por tu mente?
-Aún no entienden, ¿verdad?
-¿Qué? -Dijeron ambos.
-Esa chica, no puede ocultar que se muere de amor por mi. -Dijo riendo Tom. A lo que Georg y Gustav se miraron, enseguida volviendo a mirar a Tom.
-¿Qué?
-Tom. -Habló Georg- ¿Por qué no nos dices como llegaste a esa conclusión?
-Amigos, no sé como se hacen llamar casanovas o expertos en el amor, ¿ah? Cuando una mujer dice “No” en realidad es un “Sí”. Aunque esa chica grita que me odia, juro que lo único que siente por mi es amor.
-Mjm. -Murmuró Gustav.
-Piénsenlo bien, ¿sí? No quiero que el hombre que le gusta piense mal de ella, es por eso que vino a gritar a los cuatro vientos que es una chica inocente.
-Pues, si lo ves de esa manera. -Dijo Georg volteando a ver a Gustav.
-Dijo que no ha tenido su primer beso. -Comentó Gustav.
-¡Por favor! -Exclamó Tom- Es una forma de decir que me ama. -Y siguió riendo.
-¡Oye! Bravo, impresionante. -Gritó Georg- Te felicito por tu gran deducción.
-Por supuesto que sí. Ya me parecía raro que mi carisma no surgiera ningún efecto en ella. Es demasiado obvio, ¿no lo creen? Que tonta. -Dijo Tom mientras los tres reían- ¡Ah! Piensa que me engaña actuando de esa forma agresiva. -Volteó a ver a ambos- Creo que sería fastidioso actuar tan franco siempre. -Estos negaron y siguieron riendo.
Harry seguía levantando cartas, hasta que una de ellas tenía dos personas tomando un árbol rosa, a lo que éste murmuró para sí;
-Los amantes..


Bill subía las escaleras adentrando al colegio, pero se agachaba intentando esconderse cada que se acercaba alguien.
-Con que aunque las cosas estén así, tengo que asistir a la escuela. Ay, rayos, Bill, debes controlar tu carácter. -Se levantó y comenzó a correr, mirando hacia atrás- ¿Por qué tuve que meterme con ese Tom? -Y al sentir unos pasos volvió a esconderse. Pero se acercaron a él unos hombres de traje negro.
-¿Usted es la señorita Bill Kaulitz?
-S-s-sí.. Soy yo. -Sonrió.
-¿Podría venir con nosotros un momento? -Ladeó se cabeza al no comprender.
-¿Qué? ¿A donde? Como puede ver estoy un poco ocupada.
-Debe acompañarnos, tenemos órdenes precisas.
-¿D-de quién?
-Lo sabrá cuando lo vea.
-Aahh... Yo... ¿Sabe qué? Tengo que ir a trabajar. Lo siento, estoy sumamente ocupada. Lo siento. -Y levantándose se retiró. Miró hacia atrás, pero estos comenzaron a seguirlo- ¡Uogh! ¡¿Por qué me están siguiendo?! -Gritó mientras comenzaba a correr.
Bill se asomaba detrás de un árbol, al ver que lo seguían buscando volvía a ocultarse, al no pasar nadie corrió hacia otro árbol cercano, y otro, quiso pasar a otro, pero los hombres aparecieron, agitados por correr.
-¿No la han visto? -Preguntaba uno.
-No. -Respondían los demás- La buscaremos una vez más.
-Revisen esa zona. -Y volvieron a separarse, para seguir buscando.
En unos pasillos volvían a encontrarse, y volvían a separarse, pero Bill pasaba por detrás de ellos, corriendo por uno de los pasillos. Bajó unas escaleras corriendo y se detuvo al no dar más, pero dos hombres lo tomaron por los brazos alzándolo.
-¡Acompáñenos! -Lo llevaron hasta la puerta más cercana, alzándolo a un auto que estacionaba. Bill intentaba zafarse mientras gritaba.
-¡Suéltenme! ¡Ayuda, me secuestran! -Ya dentro del vehículo Bill logró morderle el brazo al que estaba a su derecha, el que enseguida lo soltó, y le dio un codazo al de su izquierda, comenzando a golpear su cabeza mientras éste comenzaba a tomarse el estómago. Pero el que se encontraba a su derecha sacó un pañuelo colocándolo en su boca y nariz, logrando que éste se durmiera.






<<Ay.. Que agradable olor. -Pensaba Bill- Parece como si estuviera en una cama de flores, cálida y suave. Y alguien está tocando mi cuerpo..., mi cuerpo. ¡¿Quién me está tocando?!>> -Y abrió sus ojos, encontrándose con cuatro mujeres haciéndoles masajes en los brazos y piernas. Él intentó zafarse, pero las que estaban en sus brazos lo tomaron por los hombros, impidiéndoselo.
-¿Haremos liposucción?
-No, no está gordo, son sólo sus muslos. ¿Ya está listo el láser?
-Mjm.
-Primero debemos depilarlo. -Y tras decir esto último, una de ellas arrancó de una de las piernas de Bill, un poco de cera ya fría, lo que logró que éste gritara y se escuchara en toda la mansión.




Lo maquillaron, le probaron bonitos vestidos, hasta que uno negro le quedó muy bonito, un par de bonitos zapatos con tacos, un collar de perlas al igual que los aros colgantes en sus orejas.
Ahora caminaba con el mayordomo por un pasillo largo, pero se detuvo en una de las ventanas, que daba a un bonito paisaje, en un cuarto cerca había unas sirvientas limpiando unos muebles, que se quedaron mirando a Bill, pero al este voltear hacia ellas volvieron a su trabajo.
-Aquí todos están sorprendidos, ya que es la primeva vez que nuestro joven amo trae a una chica a casa.
-Disculpe señor, ¿le puedo hacer una pregunta? -Lo detuvo Bill.
-¿Sí?
-Yo sé que sonará tonto, pero.., ¿sigo en Alemania?
-Sí, así es, señorita.
-Entonces, ¿esta es la casa del presidente?
-No, no lo creo.
-¿Puedo hacerle otra pregunta?
-Sí, dígame, señorita. -Bill rió.
-Pero no me diga señorita, dígame Bill.
-Sí, señorita Bill Kaulitz.
-¿Usted sabe por qué estoy aquí?
-A decir verdad, no estoy seguro, señorita.
-¿Y a donde nos dirigimos?
-Descuide, ya estamos aquí. Y él la está esperando.
-¿E-e-esperándome? ¿Quién? -Sin responder le hizo una seña para que valla por unas escaleras, Bill siguiendo sus instrucciones bajó las escaleras, sin saber a donde ir cuando estas se acabaron se decidió por la izquierda, encontrándose en uno de los cuartos, a alguien parado frente a una ventana.
Se acercó y pensó “Harry” así que espero a que este se diera vuelta.
-¡Noo! -Gritó cuando notó quien era- ¿Tú qué estás haciendo aquí?
-¿Qué pregunta es esa? Esta es mi casa.
-¿Dijiste tu casa? -Tom comenzó a acercarse a él- Déjame ver si no me volví loca, ¿aquí es donde vives?
-Claro.
-¿Por qué? -Alzó sus brazos poniéndose en posición de pelea- ¿Qué pretendes? -Preguntó mientras Tom sonreía ladino.
-No pretendo nada. -Se acercó y tomándolo por los hombros lo puso delante de un espejo- Mírate. ¿No te sorprende verte así? Mira qué clases de milagros puede causar el dinero, convierte a un patito feo en una garza.
-¿No querrás decir cisne? Bueno, no importa. -Volteó a verlo- ¿Qué rayos estás tramando? ¿Quién te pidió que hicieras esto?
-Oye, niña. Ya deja de ocultar tus sentimientos, ¿quieres?
-Pero... -Tom rió y volvió a hablar.
-Tú eres del tipo que oculta lo que siente.
-Tom, tiene que existir un límite. Esto es un secuestro, me estás privando de la libertad.
-No hay nadie más aquí. Sincérate y dime lo que sientes por mi. Estoy dispuesto a hacer una excepción y hablarte fuera de la escuela.
-¿Ah?
-¿Qué? Te petrificaste con la propuesta que acabo de hacer. ¿Te lo digo de nuevo? Si obedeces y por supuesto no nos ve nadie, tal vez yo pueda tratarte como la novia que el gran Tom se merece. -Se acercó más a él, logrando que Bill retrocediese- ¿Sí entendiste? -Bill ladeó su cabeza.
-¿Estás loco? -Y se alejó- Realmente lo estás, se me hace que finalmente, toda esa comida grasosa te dañó el cerebro. ¿Quién? ¿Convertirme en qué? ¿Por qué? -Tom se tornó serio- Olvídalo, me voy de aquí. -Volteó y comenzó a caminar, pero Tom se le cruzó delante.
-Tú eres la que está dañada del cerebro.
-Hazte a un lado, cabeza hueca.
-¿Sabes cuánto dinero gasté en joyas y ropa para ti? -Bill ladeó la cabeza- $100 millones.
-¿Qué? ¡¿$100 millones?!
-Así es. Hey, pero eso no es nada. Si te quedas conmigo, tú puedes disfrutar de estos lujos diariamente. ¿No te gustaría? Ahora di que sí.
-Pero si fui secuestrada por un psicópata. No puedo creer lo enfermo que estás. Desde el momento en que vi tu cara, sentí como miles de insectos se arrastraban por todo mi cuerpo. -Comenzó a quitarse los colgantes seguidos de el bonito collar de perlas echándolo al piso, iba a quitarse el vestido, pero se quedó quieto al notar que no tenía qué ponerse- ¡Quiero que traigas mi uniforme!


Tom caminaba ansioso de un lado a otro en la sala de estar, mientras que unas sirvientas le dejaban té de miel sobre una pequeña mesa de vidrio que se encontraba en el medio de dos sofás y otra le alcanzaba una caja de zapatos con un par arriba.
-¡¿Qué es esto?! ¡No sirve! -Gritó tomándolos y arrojándolos al piso para luego patearlos. Otra de ellas acomodaba un almohadón, Tom lo tomó y también lo arrojó al piso para pisarlo y patearlo- Tíralo a la basura. ¿Qué? -Dijo ya que esta no se movió- ¿No escuchaste que lo tires a la basura?
-Sí, señor. -Respondió el mayordomo.
-Despide a todos.
-¿Qué? -Respondió este sorprendido.
-¡Despide a todos los que estuvieron cerca de ella y la arreglaron! ¿Qué pasó con su cabello? ¿Y su ropa? ¿Qué pasó? Sólo lograron que pareciera ridícula. -Suspirando el mayordomo bajó la mirada- Busca a otras personas. ¡Busca a alguien con experiencia!
-Pero los mejores fueron contratados. Me aseguraron que trabajaron bien.
-¡Entonces busca personas que no mientan nunca! -Éste sonrió y asintió.
-Como usted ordene. -Tom volteó y quedó mirándose a un espejo mientras que la sirvienta servía el té en la pequeña taza, pero de una de las flores que estaban como adorno en el centro de mesa salió una abeja.
-¡Oye, qué es eso! -Gritó Tom al verla y corrió a esconderse detrás de la mesa- ¡Joder, es una abeja! -Seguía corriendo y se fue detrás del mayordomo- ¡¿Qué esperas?! ¡Atrapala, rápido! -Siguió corriendo en contra de esta- ¡Sáquenla de aquí! -Y por último se quedó oculto detrás de un sofá- ¡Sáquenla rápido! ¡Atrapenla! ¡Sácala! -El mayordomo abrió las ventanas y dejó que esta se valla para cerrar las ventanas luego- ¿Se fue? -Apenas se asomó Tom. El mayordomo tras reír respondió.
-Descuide, ya no está. -Tom se quedó ahí unos segundos más y tras suspirar se levantó arreglando su corbata y traje para sentarse en un sofá.
-Ese té, ¿tú lo preparaste? -Y correspondiendo se acercó una de las sirvientas.
-Lo siento mucho, no era mi intención. -Dijo con la cabeza gacha. Tom sólo se levantó y saliendo del cuarto comentó;
-Despídela. -Ya Tom fuera la muchacha se tiró al piso, el mayordomo suspiró sin decir nada.


Bill aún en la mansión se iba hacia la salida, pero le sorprendió que nadie lo siguiera, y volteando a ver, siguió enseguida su camino. Pero se cruzó con un cuarto que tenía la puerta abierta y no dudó en asomarse, este tenía una bañera en el medio y adentró al cuarto, donde vio que este tenía una salida a fuera, donde había una piscina con dos sillas de sol al lado;
-No puedo creerlo. -Comentó para sí- Toda mi casa cabe en este baño. -Donde estaba el lavamanos había flores al lado- Pero, a ver, Bill; ¿por qué este asunto te consterna en sobremanera?


-Y una cosa más. -Decía él tras darle la espalda a Tom. Volteó hacia él y este al mismo tiempo- Parece que no lo sabes bien, pero los amigos se hacen de corazón, jamás intentes comprarlos. -Y volteó para irse.
-El dinero puede comprarlo todo. -Lo frenó Tom- O dime, ¿hay algo aquí que no se pueda comprar? -Bill volteó a responderle, pero Tom volvió a hablar- En este mundo, se necesita dinero para sobresalir. Y si tu necedad es siega, nómbrame algo que no se pueda comprar. -Al no responder, Tom susurró un no muy notable-; Mediocre.


Ya fuera de la mansión, Bill caminaba con las manos en los bolsillos; Que descaro. -Murmuraba para sí- Pero... -Bajó sus ojos hacia sus pies y al notar que estaba aún con los zapatos con tacos que le habían dado echó su cabeza hacia atrás- Ay... ¡Olvidé mis zapatos! -Se quitó los que tenía puestos y los tiró hacia adentro de la casa.
Pero se escuchó una moto acercarse, se detuvo frente a él y alzó el vidrio de su casco para mirarlo.
-¿Tú otra vez? -Bill miró hacia otro lado mientras movía apenas sus pies.
-Yo iba a decir lo mismo. -Murmuró.


-¿Ibas a algún lado? -Preguntaba Bill, ambos estaban sentados en los bancos de un parque.
-A casa. -A penas respondió Harry- ¿Y tú?
-También, iba a mi casa.
-¿Descalzo? -Preguntó bajando la mirada a sus pies. Bill suspiró antes de responder.
-Bueno, tengo mis razones para andar así. -Comentó haciendo un puchero, a lo que Harry rió- ¿De qué te ríes?
-De que cuando nos encontramos, estás en una situación complicada. -Bill rió al oírlo.
-Coincido contigo. -Ya serio volvió a hablar- Por cierto, ¿puedo hacerte una pregunta? -Harry volteó a verlo- ¿Hay algo en este mundo que no se pueda comprar con dinero? ¿Algo que no puedas comprar aún teniendo mucha riqueza? No lo hay, ¿o sí? -Bill suspiró y siguió hablando- Sí, ya me lo imaginaba.
-El aire. -Apenas dijo Harry.
-¿Ah? -Bill volvió a verlo- Ah... El aire. -Harry comenzó a reír y enseguida le siguió Bill- Ay, tienes razón. ¿Cómo no se me ocurrió eso? -Harry llevó su mano a la cabeza de Bill y lo despeinó.
-Eres un niño muy interesante. -Bill sin responder pasó su mano por su cabello. Harry tomó su casco y un bolso que traía para irse, abrió este y le arrojó a Bill un par de tennis- Úsalos, si caminas descalzo, la gente pensará que estás loco. -Y sin decir más prosiguió a retirarse.


En casa, Bill limpiaba las zapatillas con un cepillo.


Al otro día salió al balcón en el que se encontraron dos veces, miró pero Harry no estaba, esperó un largo rato, quizá más de una hora, pero en ningún momento apareció. Fue hacia el pequeño bar donde había tenido el incidente con Tom, pero no había nadie allí. Sacó de la bolsa los tennis, pero se escucharon unos pasos y entraron Gustav y Georg.
-¿Y quién eres tú? -Habló Georg al verlo- ¿La mujer Maravilla? ¿La pesadilla de Tom?
-¿Qué haces aquí? -Habló Gustav- Tom se fue.
-¿Por qué vendría a buscar a alguien como él? -Respondió Bill.
-Espera. -Volvió a hablar Gustav- ¿Son los tennis de Harry? -Bill volvió a meterlos en la bolsa y le extendió esta.
-¿Tú se los entregarías? -Le tomaron la bolsa a lo que Bill prosiguió a irse, pero Georg la detuvo comentando.
-Oye, ¿no gustas una taza de té?


-¿Eso fue lo que le dijiste a Tom? -Comentaba Gustav- Waw.
-Eso debió haber sido asombroso. -Dijo riendo Georg- Creo que nunca lo habían echo enfadarse tanto.
-Hey, es Christopher Sown. -Dijo Gustav cuando pasaron a una modelo por TV- Está por regresar a Alemania. -Bill la reconoció enseguida, la misma modelo de la que hablaba el otro día con Harry.
-Harry ha de estar muy feliz. -Bill volteó hacia Georg al oírlo.
-Así que... -Ambos chicos lo miraron- ¿Desde cuándo se conocen ustedes? ¿Son buenos amigos?
-Mjm, desde el jardín de infantes. -Respondió Gustav.
-Ah..
-Oye, me doy cuenta que eres una niña muy curiosa. -Habló Georg- Pregúntanos, te diremos lo que quieras, como retribución.
-¿Retribución?
-Desde que llegaste aquí, no nos habíamos divertido tanto. -Bill rió al oírlo.
-Oigan, ¿ustedes saben si Harry y la modelo Christopher, son conocidos? -Ambos chicos rieron al oírlo.
-¿Conocidos? -Dijeron al mismo tiempo.
-Cuando Harry tenía cinco años tuvo un accidente automovilístico. -Contaba Georg- Sus padres murieron en el instante y él se quedó solo así que desarrolló autismo, ignorando a todos los que lo rodeaban. La persona que sacó a Harry de ese estado fue Christopher, para nosotros ella es nuestra compañera de juegos de la infancia, nuestra amiga, pero para Harry ella es su primer amor, y a la vez es como su madre.




-Que bonita es. -Decía Simone mientras miraban la TV- Debe ser grandioso tener una hija como ella, sus padres deben estar muy orgullosos, aún siendo mujer admito que es muy hermosa.
-¡Christpher! Mamá, ¿es Christopher? -Decía Andreas.
-Mjm.., ay, Dios se ha comportado muy injusto, unos nacen siendo guapos, inteligentes y de buena familia, y otros... -Comentó viendo a Bill.
-¿Qué tiene? -Habló Jörg- El todo poderoso le dio hombros amplios. -Bill dejó sus cubiertos sobre la mesa.
-¿Ya terminaste? -Preguntó Simone. Bill sólo asintió con la cabeza y se fue a su cuarto.
-Hace falta un simple comentario para que pierda su enorme apetito. -Comentó Andreas.
-Claro, él sabe muy bien que debería hacer una dieta para adelgazar. Por cierto, ¿seguirá la carrera de abogada o seguirá como modelo? -Dijo refiriéndose a la modelo.
-Debería seguir su carrera, trabajó mucho para aprobar el examen. -Habló Jörg.
-Me encantaría que fuera modelo. -Dijo Andreas.
-Ahh... Y por eso dicen que los hombres son tan ingenuos. -Comentó Simone- Que sea modelo en su juventud, y cuando envejezca que sea abogada. -Dijo asintiendo.
-Eres muy brillante. -Dijo Andreas alzando su pulgar.
-¡Bill! ¿Tu mandarina no la vas a comer? -Y se levantó Jörg para tomarla, pero Andreas le quitó un tiquet que tenía en los bolsillos traseros de su pantalón.
-Papá, ¿esto es tuyo?
-¡No! ¡Dame eso! -E intentó quitárselo, pero enseguida lo tomó Simone.
-A ver, ¿qué es esto?
-Ah, nada importante.
-Relámpago, por cinco mil. -Leía otro- Tifón, por veinte mil, Veloz, por treinta mil, oye. -Volteó a verlo.
-Esta vez ganaré. -Se defendió Jörg.
-¡Lárgate! Te puedes ir a vivir con los caballos. Prefiero cambiarme el nombre a Relámpago antes de volverte a creer una sola palabra! -Y diciendo esto último se los arrojó al rostro- ¡Lárgate!
-¡Espera!
-Mamá. -Llamó Andreas- Relámpago siempre llega en último lugar. ¿Cuál otro?


Bill en su cuarto miraba el pañuelo de Harry, recordaba cuando se lo pasó por su brazo derecho.
Abrió un cajón de su escritorio y lo dejó en este, doblado y bien acomodado. Tomó un cuaderno y una lapicera, y escribió “H.S”.


Bill junto al resto de segundo año jugaba al quema sapos y los F4, al basqueball. A lo que Bill no pudo evitar quedarse mirando a Harry, como saltaba para meter la pelota en el aro y lo lograba.
Ella es su primer amor y a la vez como su madre” recordaba las palabras de Georg.
-¡Bill! ¡Atrapalo si puedes! -Gritó Jengibre y le tiró la pelota, pero Bill no pudo reaccionar a tiempo y esta la dio en la nariz, logrando que Bill que cayera al piso, todos comenzaron a reír al notar que su nariz sangraba.
-Es sangre.. -Susurró Bill tocándose la nariz.
-Te lo mereces. -Dijo Jengibre inclinándose hacia él.
-Mira nada más, le diste al blanco. -Felicitaba Miranda a Jengibre.
Los F4 sin meterse se quedaron mirando.


En el baño, Bill tomaba algo de agua para llevarse a la nariz. Y justo pasó Tom, pero al ver por una ventana lo que estaba haciendo, no dudó entrar a verlo.
Aclaró su garganta pero al Bill ni inmutarse decidió acercarse. Pasó una mano por delante de Bill con un pañuelo y lo llevó a su nariz.
-Permíteme. -Dijo. Pero Bill con un manotazo la empujó- Ah.. ¿En qué estabas pensando cuando te golpearon así? -Pero Bill no respondió- No llores.
-¿Qué dijiste? -Bill volteó a verlo con la voz algo quebrada.
-No llores, eso no es típico de alguien.., como tú. -Y miró hacia otro lado al decir lo último.
-¿Por qué te entrometes? ¿Eh? ¿Qué? ¿Ahora tengo que pedirte permiso hasta para llorar? Además, ¿qué no eras tú quien estaba ansioso por verme sufrir y llorar?
-¿Siempre les dices eso a las personas que tratan de ayudarte? -Dijo volviendo a verlo.
-¿Y a ti quién te invitó a la fiesta? Dime, ¡¿Quién te pidió ayuda?! Yo jamás te pediría un favor aunque fueras el último hombre en este mundo. Preferiría estar desangrada antes de estar en deuda contigo. -Y pasando de él fue hacia la puerta, pero Tom lo tomó de un brazo, haciendo que retrocediera.
-Espera. -Ya con Bill frente a él, habló- Dime, ¿por qué me odias tanto? ¿Ah? ¿Qué es lo que no te gusta de mi? Soy bien parecido, alto, inteligente, tengo mucho dinero, como... ¿Cómo puedes odiarme tanto? -Rió un poco- ¿Te estás volviendo loca, o qué?
-Parece que aún no lo entiendes. ¡Odio todo lo que tenga que ver contigo! Caminas con mucha presunción, y tu cabello con rastas te hace ver ridículo. No hay nada que me guste de ti.
-Oye, ¿estás ebria...?
-Y aún no he terminado. -Le interrumpió- Es algo estúpido que ustedes cuatro sean los únicos que no traigan el uniforme de la escuela, y lo peor es que siempre abusas de los estudiantes más débiles.
-Ah.., tú. -Pero Bill volvió a interrumpirlo.
-¿Quieres que te lo vuelva a decir? Te odio, Tom. Detesto tu forma de ser, eres un prepotente, ¡te odio! -Y diciendo esto se fue. Tom se quedó callado y volteó a patear los lavamonos.
-¡Rayos! -Y diciendo esto arrojó su pañuelo al piso.


Esa misma noche Tom en la ducha se detuvo a mirarse frente al espejo un largo rato.


Bajaba unas escaleras ya en la escuela, se cruzaba con unos policías que colocaban un cartel que decía; “Instituto Tokio Hotel, para alumnos de segundo y tercer año, del 1 al 31 de diciembre, crucero por cinco ciudades europeas”
-Valla, un viaje escolar es perfecto. -Comentó Tom para sí.


-¡¿Qué?! ¿$20Millones? -Preguntaba Natalie- Tu escuela es de lo mejor. ¿Cómo es que un viaje cuesta $20millones? ¿Y todos los estudiantes irán al viaje?
-Todos menos yo.
-¿Están tratando de irse sin que me entere? -Preguntó su jefe.
-No vamos a ninguna parte. -Dijo Natalie- ¿Entonces qué vas a hacer? -Daba media vuelta hacia Bill.
-¿Qué puedo hacer? -Se encogió de hombros Bill- Serán unas largas vacaciones, trabajaré y ahorraré. ¡Ahh! Olvidé a papá. -Gritó saltando- Mi padre volvió a causar problemas. Mi familia está en quiebra.
-¿Qué te pasa? -Habló su jefe- ¿No van a ir al sur?
-¿Sur? ¿Qué sur? -Habló Natalie- Mejor ve a terminar de cocinar la avena. -Y volteó hacia Bill- Creo que nos merecemos unas vacaciones. Tal vez si suplicamos nos manden de viaje. Ay... ¿Habrá una forma de ganar más dinero?
-¡Ya sé! Van a ir a la costa sur del país. -Casi gritó su jefe. Un celular comenzó a sonar, así que Natalie lo atendió ya que era el suyo.
-¿Mamá? ¿De verdad? ¿Y me van a dar permiso? Pero.., ¿Bill me puede acompañar? -Sonrió al oír la respuesta- ¡¿Es enserio?! ¿Tú convencerás a mi tía? Oye, ¿y cómo vamos a pagar el viaje? -Cortó y volteó hacia Bill, tomó su mano y ambos comenzaron a saltar y festejar.
-¿Ven? ¿Qué les parece chicos?


En el aeropuerto, estaban todos los alumnos de segundo y tercer año, los F4 a parte. Con Tom y Harry sin quedarse quietos.
-Oye, ya deja de caminar de un lado a otro. -Le decía Georg a Harry, quien estaba algo nervioso ya que sabía que ese día llegaría Christopher a Alemania.
-Ay.. Tom me gusta mucho. -Decía Jengibre a sus dos amigas.
-Y que bonito que vino hoy. -Dijo Soleada.
-¡Oye, Tom! -Llamó Gustav- ¿Tú también estas esperando a alguien?
-¿Si espero a quién? Estoy haciendo un poco de ejercicio ya que será un viaje muy largo. -Dijo Tom logrando que Georg y Gustav rieran.
-Oye, ¿por qué insistes con viajar con el resto de los alumnos? -Decía Georg- Siempre usas tu propio avión.
-¿Qué tanto? ¡Es un viaje escolar! Quiero tener algunos recuerdos de la preparatoria. ¿No es así Harry? -Dijo mirando al mismo.
-¿Qué? -Apenas habló Harry alzando la vista.
-¡Ya, ya, ya! No esperan. -Gustav apuntaba al reloj en su muñeca.
Tom miró hacia la puerta del aeropuerto y comenzó a caminar junto al grupo, pero enseguida volvió a voltear,
-¿Qué? ¿No piensas ir al crucero o qué? -Dijo para sí. Miró unos segundos más y decidió volver a caminar con el resto.
Harry decidió demorarse un momento más, y comenzó a caminar bastante lento para intentar al menos cruzarse con Christopher. Miraba carteles, propagandas.
-¡Oigan! -Gritaba un niño a sus dos amigos- Miren esto. -Apuntaban a los carteles donde posaba ella-
-Wow.
-Es Christopher Sown. Está hermosa, ¿no?
-Se ve increíble.
-Les tomo una foto con ella.
-Que sean dos. -Y poniéndose al lado del poster le tomó la foto a su amigo- Más cerca.
-Mira, su piel es hermosa.


Por otra parte ella llegaba al aeropuerto, mirando a todas partes bajo sus lentes oscuros. Hasta cruzar miradas con Harry, cuando ambos sonrieron ampliamente. Pero cuando él intentó acercarse un montón de niñas se acercaron a pedir sus autógrafos.
Luego de un largo momento acabó y agradeciendo todas ellas se fueron alejando, por lo tanto ella apresuró el paso para abrazar a Harry.
-¿Qué tal has estado?
-Bien. -Ambos con una sonrisa amplia, pero la de Harry algo boba.
-¿Nos vamos? -Él tomó su valija y ambos comenzaron a caminar.
-No me gusta mucho esa foto. -Decía Harry apuntando a un anuncio donde mostraba sus piernas, ella sólo rió ante su comentario.


Ya en el avión cada zapata le preguntaba a cada uno de los pasajeros qué querrían.
Mientras que Tom algo ansioso rascaba su nuca y miraba hacia afuera, y quitándolo de ese estado sonó su móvil, el que enseguida atendió.
-Bueno.
-Disculpe, siento molestarlo, pero no se puede usar el móvil a bordo. -Comentó una zapata al verlo. Pero Tom sin responder y sin hacer gestos la ignoró.
-¿Q-qué? -Dijo al móvil- Que, ¿qué? ¿A dónde se fue?


¿Y si vamos al mar a pescar? ¿O a las montañas, a cazar? ¿Tenemos que meternos en ésta botella? ” Ambas comenzaron a reír al cantar esa parte.
-¿No era “Colocarse en ésta botella”? -Preguntó Bill.
-Creí que era “Meternos en esta botella”. -Respondió Natalie- Empecemos de nuevo.
-”¿Y si vamos al mar a pescar?...”
Se encontraban en un pequeño vote en el medio del mar, ambos cantando y pescando. Así cantando se quedaron dormidos.


Pero interrumpiendo el sueño alguien por un megáfono aclaró su garganta.
-¿Señorita lavandera? -Llamó Tom- Oye, oye. ¿Me escuchas, mediocre?
Ambos despertaron de a poco, a lo que Bill miró a su amiga y habló.
-Ay, Natalie, ¿qué fue eso? Acaso estoy soñando, ¿o qué?
-No, no creo que sea un sueño. -Habló Natalie ya despierta.
-Ay, es que sigo escuchando esa voz irritante. ¿Será una pesadilla?
-No. -Respondió negando con su cabeza Natalie.
Bill sacudió su cabeza no pudiendo evitar ver un crucero blanco al lado de su pequeño vote, de donde venía la voz.
Bill enseguida se levantó a apuntarlo.
Todos los alumnos de 2do y 3cer año comenzaron a reír.
-Por ahí escuché que te habías ido al mar. -Volvió a hablar Tom, y rió al seguir- Pero jamás me dijeron que de pesca.
-¡Oye! -Respondió Bill- ¡¿Qué estás haciendo tú aquí?! ¡¿No se supone que debes estar en el Norte de Europa o Escandinavia?!
-Ya he estado muchas veces por allá. Y nos hartamos de eso. Así que queríamos conocer otros lugares y alguien nos recomendó este sitio. Vaya, que coincidencia, ¿No lo crees? No tenía la menor idea de que anduvieras por aquí.
-¡Entonces sólo sigan su camino! ¡Te agradeceré mucho si pretendes que no me conoces! -Respondía Bill mientras que Tom reía.
-Es votecito es de madera, ¿Estarán bien?
-¡Aunque le llames votecito es de pesca! ¡¡Mueve tu votesote!!
-Claro... De acuerdo, espero que no te ahogues si se llega a hundir. ¿Sabes nadar? -Al Bill no responder, siguió Tom- Bueno, ¡En marcha!
Al crucero comenzar a andar casi da vuelta al vote donde se encontraba Bill.
-¡¡Eres un tonto, te odio Tom!! ¡¡Lárgate ya!!




Ya por la noche, Bill y Natalie bajaban del vote, pero se encontraron con que los compañeros de Bill estaban ahí.
Pararon a mirarlos pero de repente paró un auto muy bonito, del cual bajó Harry, ayudando a bajar a Christopher Sown, la que saludó con una mano a todos.
-¿E-e-esa es Christopher Sown? -Tartamudeó Natalie tomando el hombro de Bill. Pero éste sólo miraba con algo de decepción a la misma.
Christpher tomó el brazo de Harry y fue a saludar a todos.
-¿Cómo estás? -Preguntó Georg a Christopher. La que se tomó el tiempo de abrazarlos a los tres(Georg, Tom y Gustav).
Harry llevó su mirada hacia Bill, quien enseguida bajó la suya.
Bill tomó el brazo de Natalie y decidieron irse, pero al comenzar a hacerlo Tom se cruzó en su camino.
-Hola, lavandera.
-¡¿Qué quieres?! -Casi gritó Bill con la voz algo quebrada.
-Honestamente, no estás feliz de verme aquí. Dime, de seguro estabas aburrida en tu barrio, ¿no?
-Estaba muy feliz hasta que volví a verte la cara.
-No importa. Ya que asistes a nuestra escuela tendrás el honor de acompañarnos. -Y volteó para retirarse.
-No deseo pisar el mismo lugar que tú. ¡¿Me oíste?!
En el trayecto, Tom se cruzó a Harry, quien fue a hablar con Bill. Tom volteó a verlo, tornándose serio.
-Haremos una reunión de bienvenida para Christopher. -Dijo tranquilamente Harry a Bill- Deberías venir. ¿Qué dices, vendrás? -Y sin dejarlo responder volteó y se retiró.
-Sí, claro que sí. -Dijo rápidamente Bill- Lo que tú digas.
-Oye, oye, tú. -Decía Genjibre, acercándose con sus dos amigas.
-Ya sé lo que me van a decir, pero las cosas no se planearon de esta manera.
-¿Cómo? Thomas y Harry te invitaron a su reunión, será divertido. Debes ir. ¿No lo crees?
-Ajá. -Apenas dijo Bill.
-Creo que olvidaron decirte un pequeño detalle. -Habló Soleada.
-Pero, ¿qué se les olvidó decir? -Y se acercaron a su oído para decir algo.




Y ahí iba Bill bajando de un vehículo y Natalie ayudándolo.
Este tenía un camperón grande que tapaba su vestido.
-¿Crees que es el disfraz adecuado? -Le preguntaba Bill a su amiga.
-Claro que sí, ya te acostumbrarás. Verás que adentro hay personas con peores disfraces. Este ni siquiera va a sobresalir. -Dijo dándole un leve golpe en el hombro.
-Lo sé, pero esto es vergonzoso.
-¿Qué? Pero si la verdad es que te queda justo a la medida. Relájate. Tranquilo, ánimo.
-Natalie... Vámonos ya, por favor.
-Oye, solo los valientes conquistan el mundo.


Ya dentro, vio como todos estaban bien vestidos, los hombres con trajes y las mujeres con bonitos vestidos.
Enseguida intentó regresarse, pero vio a Tom acercarse.
Al no querer cruzarlo decidió adentrar al lugar.
Ahí estaba Bill. Escondido detrás de una mesa, espiando a Tom quien lo buscaba.
Miró hacia otros lugares y vio a Harry sentado con Christopher e hizo un puchero para susurrar.
-Esas tres niñas, espera que les coloque mis manos encima. -Susurró Bill- Están muertas. Bill Kaulitz, idiota. De todas las cosas que podías creer, ¿creíste eso? ¿Eso? Soy totalmente estúpido, estúpido.
-¡Bill Kaulitz! -Gritaron las tres acercándose él-
-¡Tú!
-Llegas tarde.
-No teníamos idea de que ya estabas aquí, estábamos buscándote.
-No te has quitado el abrigo. -Enseguida comenzaron a halárselo.
-Hace calor.
-No, para nada. -Volvió a hablar Bill- Para su información, la brisa del mar me da mucho frío.
-Se me hace que tu vestido es muy corto.
-¡Muéstranos tu vestido! -Las tres volvieron a halar de su abrigo- Vamos, o te lo quitamos nosotras.
Bill apuntó un punto en la pared y las tres voltearon, a lo que él intentó correr, pero volvieron a halar de su abrigo y lograron quitárselo, quedando él con un disfraz de la mujer maravilla. Calló al piso, llamando la atención de todos en el lugar, los que bailaban también.
Las primeras en reír fueron ellas, pero enseguida les siguieron todos.
-¡Por Dios! Miren a quién tenemos aquí, a la mujer maravilla. -Habló Miranda.
-Sí, creo que así le llamaron en internet. Ella no distingue la fantasía de la realidad. -Dijo Soleada.
-Si necesitabas un vestido, nena, debiste habernos dicho. Entiendo que quieres ser diferente, pero esta vez te pasaste. -Se metió Genjibre.
-¿Esto es lo que hace la gente de tu clase para divertirse? -Volvió a hablar Miranda, logrando que todos volvieran a reír.
Vino vestida de la mujer maravilla” Y comentarios así se escuchaban.
Tom comenzó a caminar para ir a ayudarlo, pero delante de él pasó Harry, quien se sacó su saco para ponerlo sobre los hombros de Bill, junto a él Christopher lo ayudaba a levantarla.
Pero se paró para hablarles a las tres amigas;
-No entiendo por qué hacen esto. Pero sí sé, que esto sólo demuestra lo vulgares y mal educadas que son. -Estas abrieron sus bocas con indignación al oírla- Por favor, Harry, llévala a mi habitación.
Harry lo tomó por los hombros levantándolo, y ayudarlo a retirarse, a lo que todos comenzaron a aplaudir.
-¿Qué le ocurre a Harry? -Habló Gustav- A veces actúa raro.
-No sé qué le está pasando. -Le siguió Georg- Pero se pone interesante.
Tom fue a beber una copa de agua, dejándola de mala gana sobre la mesa al acabar.


En otra habitación, Christopher maquillaba a Bill;
-Eres muy linda. -Comentó Bill- No era necesario que lo hicieras.
-Tranquila, no te sientas nada mal, lo hago por gusto.
-No debí haber venido a esta fiesta desde un principio.
-Pero Harry te invitó. Y si eres amiga suya, también eres amiga mía.
-No. -Negó rápidamente con la cabeza- Él sólo me invitó por cortesía. -Christpher rió un poco al oírlo.
-Claro que no. Harry no es esa clase de persona. Es la primera vez que veo defender a alguien así. Te lo aseguro.
-Bueno, Harry a sido muy amable conmigo.
-¿Él fue amable contigo? -Rió al acabar de hablar- ¿Ves? Eres una persona especial para él. Escuché que Tom te ha echo sufrir mucho. Y por eso dijiste que nunca te fijarías en una persona así.
-La verdad es que...
-Es que se siente solo. -Lo cortó.
-¿Qué?
-Su soledad la cubre con mucha violencia, por eso actúa así.
-¿Thomas es un solitario? No lo puedo creer.
-Ve a sus padres una vez al año, pertenece a una gran familia. Pero desde el momento en que nació, las personas lo han tratado como un heredero, pero no como un ser humano, ¿Puedes imaginarte cómo se siente eso? -Volvió a hablar ante el silencio de Bill- No te desesperes. -Bill solo negó con la cabeza- Se paciente con él.
-¿Qué?
-Considérame una amiga, ¿quieres? Me caíste muy bien, Bill. -Luego de un momento más acabó- Ya estás lista. Levántate.
Bill obedeció, pero bajó su mirada al ver que aún no tenía zapatos. Ella no tardó mucho en traerle unos bonitos zapatos con tancos en punta.
-Son tan bonitos. -Decía mientras ella le ayudaba a ponérselos.
-Los zapatos siempre son importantes.
-¿Por qué?
-El calzado correcto, te lleva a lugares correctos.
Y diciendo esto tomó su mano y salieron del lugar, volvieron a entrar en la fiesta. Bill se encontraba con un vestido de un color rosa muy claro, un abrigo blanco de piel por fuera, aros colgantes más una delgada cadena del mismo diseño.


En un rincón se encontraban hablando Tom, Georg y Gustav, los que voltearon a mirar a Bill al darse cuenta que habían vuelto.
Tom sin notarlo quedó boquiabierto, llegando a dejar caer el plato que tenía en mano, logrando que este se rompiera.
Al Christopher llegar donde Harry, se acercó a hablarle.
-No es nada caballeroso ignorar a tan bella jovencita. ¡Ve! Acércate a ella.
Obedeciendo, Harry fue donde Bill, tras unos segundos delante de él extendió su mano, lo que dejó aún más petrificado a Tom si se podía.















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