jueves, 26 de mayo de 2016

Los chicos son mejores que las flores, capítulo 1













"La Corporación alemana, Grupo "Tokio Hotel" ha sido elegido para ser la compañía patrocinadora más grande en las Olimpiadas de Londres 2012. Y por lo tanto en la recesión mundial..."
"Desde el crecimiento económico de Alemania la que ha mantenido el estatus de mejor compañía y seguido creciendo hasta actualizar el nivel de una renombrada corporación multinacional..."
Se llama, Tokio Hotel.
Electrónica, petroleo, automóviles, distribución y telecomunicaciones.
Si usted es ciudadano de Alemania, conoce los dos caracteres de Tokio Hotel, antes de conocer el nombre del Presidente. Ellos han creado un reino y por lo tanto es el conglomerado más grande de Alemania.
Un día cuando lograron incrementar sus importaciones en un trillón de dólares, fueron enviados a la Schloss Bellevue. El fundador de ésta compañía, en vez de recibir una medalla dijo; "Señor, por favor permítame construir una escuela a la que mis nietos asistan."
Y entonces allí está, la Escuela "Tokio Hotel" La primera escuela en la historia de Alemania, en ser respaldada por el presidente, quien creía que el avance de la economía, era más importante que la educación, e incluso contribuyó con leyes especiales para ubicar la escuela. Ahora hay un refrán; "Si usted no tiene "La Escuela Tokio Hotel" en su currículum, ni se moleste en aplicar."
Es una Escuela echa para el 1% asistida por el 1% y adecuada para el 1% y por consiguiente ha mantenido la reputación de la mejor escuela de élite.
La mayoría de la gente, incluso si lo solicitan al nacer, no pueden entrar al Jardín de Infantes de Tokio Hotel, pero cuando se es aceptado, se tiene el camino directo a la Primaria, Secundaria y hasta la Universidad.
Esto es motivos de celos y admiración por parte del resto de estudiantes del país y de sus padres, quienes sufren la dura admisión a las universidades.
Sin embargo, en la Secundaria de Tokio Hotel, una escuela para los elegidos, algo inimaginable está ocurriendo;


Y ahí estaba Justin, abriendo su casillero, y otra vez, se encontraba con la tarjeta roja “F4” y una calavera.
-¡Oh, cielos, Justin! -Enseguida se acercaron unos alumnos a él- ¿Qué vamos a hacer contigo? -Uno le golpeó levemente el hombro. Y enseguida lo empujó sobre otro chico, quién levantando su rodilla le golpeó el estómago, logrando que volviera hacia atrás- ¡Bastardo! -Lo tomaron por los hombros, y comenzaron a golpear su estómago, patadas, golpes de puños. Y tironeando logró zafarse, a lo que enseguida salió corriendo por unas escaleras- ¡Agárrenlo! -Gritaban. Calló y comenzaron a patear sus costados.




Por otra parte, Bill iba con una bicicleta hacia la misma escuela, a entregar unos trajes, ya que sus padres tenían una tintorería.
-¿Cuál es el propósito de su visita? -Preguntó un oficial en la puerta.
-Ah, sí.. Tengo una entrega de la Tintorería Kaulitz. -Respondió él.
-Bien. -Dijo dejándolo entrar.
-Gracias. -Y comenzó a andar.




Una puerta del baño de hombres era empujada desde adentro, hasta que se abrió, y salieron dos chicos, apoyándose sobre la pared.
-¡No se rinde! -Se quejó uno de ellos.
La puerta volvió a abrirse, saliendo Justin todo ensangrentado, también agitado, consiguiendo que los otros rieran. Y con un ágil y rápido movimiento golpeó a ambos, cuando quisieron volver a golpearlo, saliendo enseguida de allí.
Mientras Bill recorría la escuela con su bicicleta, a Justin lo perseguían más de 15 chicos con palos, buscándolo, uno gritaba; “¡Apúrense y encuéntrenlo, demonios!”
Éste subió unas escaleras, deteniéndose ya arriba, colocando una mano en unos de sus costados, sobre sus costillas, pero enseguida lograron verlo, cuando uno de ellos gritó; “¡Ahí está, vamos!


Bill miraba el comedor del lugar, con un árbol muy bonito en el medio de la sala, mesas puestas al piso, sillas que tampoco se movían, cerámica en el piso, brillosa, donde se reflejaba todo el lugar. Cheff, con trajes blancos, al igual que sus gorros, sirviéndoles a los alumnos.
Bill, tras tragar saliva comentó para sí; “¿Ésto es realmente una escuela?”
Y bajó un alumno por las escaleras, rápido, gritando a todos; “¡Rápido! ¡El techo, el techo! ¡Bieber está en el techo ahora!”
-¿Qué? ¡¿En serio?! -Respondieron siguiéndolo.
-¿Está montando algún espectáculo?
-No, está cubierto de sangre.
-Oh, ¿en serio?
-¿Bieber? -Volvió a susurrar Bill para sí- ¡Bieber! -Y tomando su bicicleta fue hacia el lugar.
Pasó por entre todos los alumnos, y levantando la mirada vio como “Justin” mantenía el equilibrio sobre el barandal de cemento.
-¿Qué te dije? -Habló uno de los alumnos- Que no duraría una semana.
-Oye, al menos duró tres días.
Justin volteaba para mirar a otros alumnos detrás de él.
-Ésto es lo que ustedes quieren, ¿verdad? -Asintió sin dejar que respondan- Está bien. Les daré lo que quieren. -Y volvió a mirar abajo.
-¡Espera! -Gritó Bill terminando de subir al lugar- ¡Espera! ¡Estudiante, Bieber! ¡Cliente!
-¿Quién? ¿Quién eres tú? -Habló Justin mirándolo.
-¿Yo? Bueno, me hablas a mi. ¡He venido a entregar tu ropa! -Alzó la bolsa- ¡Tintorería Kaulitz, son $30 dólares, por favor! -Todos comenzaron a reír. Justin sólo suspiró y volvió a mirar al frente- Está bien, está bien. Son $25 dólares. -Lo apuntó con el dedo indice- ¡Tu ropa de gimnasia es gratis! Pero es mejor si te conviertes en cliente habitual.
-Cuando esté muerto, puedes pasar la factura a mi casa.
-Vamos, no seas así... ¿Mu.., mu.., muerto? ¿Te vas a morir ahora? -Apuntó varias veces al suelo- ¿Por qué? -Miró al rededor y siguió hablando- ¿Por qué? Vienes a una escuela tan genial. -A lo que Justin negó con la cabeza.
-No, ésto no es una escuela. Es el infierno.
-¡Disculpa! -Gritó Bill- El infierno verdadero está fuera de éste edificio. ¿Has escuchado el infierno de los exámenes de admisión?
-¿Has oído de los F4? -Preguntó él.
-¿F... F Qué? ¿F4? ¿Qué es eso?
-En el momento en el que recibes su tarjeta roja, te conviertes en la presa del colegio entero. Recuérdalo.
-Ah.. ah.. Ahh.. -Tartamudeó apuntando a su rostro, el que estaba lleno de sangre- ¡No puedes dejar que te hagan esto! Esos tipos piensan que las normas no sirven para nada, y andan por ahí molestando a los demás. ¡Si ésta fuera mi escuela, los agarraría y los destrozaría! -Golpeando sus manos, mordiendo y tironeando de la bolsa que tenía en mano. A lo que Justin sólo rió.
-Son afortunados; tus amigos. -Habló.
-¿Eh?
-Por tener un amigo como tú. -Bill rió.
-Pues. Supongo. -Y cerrando sus ojos, Justin saltó. Bill reaccionó y tirando la bolsa con su traje gritó;- ¡No! -Y corrió hasta él, logró tomarlo, por debajo de los hombros.


A lo que en menos de minutos estaba en internet y en todos los noticieros.
El Incidente Ocurrido en la Academia de élite Tokio Hotel...”
Quien salvó la vida de un alumno que estaba siendo maltratado...”
No es de un chaebol, ni de una familia honorable, si no una buena alumna de secundaria que hacia entrega de un pedido de tintorería.”
Personas hablando de eso por las redes sociales;
Los hijos de los dioses que entran al colegio pagando su camino...”
Sí, no tienen nada que hacer, hagan el examen o algo.”
¡Esos delitos merecen pena de muerte! ¡Espero que el grupo Tokio Hotel se autodestruya!”
Desde el punto de vista de una madre, eso es inexcusable. Desde mañana, dejaremos de ir a Tokio Hotel Mart.”
¡Grupo Tokio Hotel, autodestrucción!”
Gente gritando en la calle para que el grupo Tokio Hotel se destruya;
¡Sin privilegios, sin educación!”
¡Suprimirlos!”
-Estoy frente a un grupo de gente que está exigiendo una explicación.. -Hablaba la periodista- Protestando contra la estructura del sistema de educación privilegiada.
Y estaba Bill, limpiando una mesa en su trabajo, mientras lo oía.
-Escuchemos las voces de los ciudadanos. -Habló la periodista- Hola. ¿Por qué salió a la calle acompañado por la luz de una vela?
-Uno de mis amigos terminó abandonando ese colegio por las agresiones. Lo alumnos regulares tenemos exámenes de ingreso, pero ellos no tienen ninguna dificultad de ese tipo, ¿no crees?
Y algo molesto Bill apagó la TV.
-Héroe de los humildes, El Chico Maravilla. -Leía Natalie, su amiga.
-¡Cállate!
-Tengo curiosidad. Esos F4 ¿Serán realmente guapos? Ou... Desearía verlos de cerca, aunque sea sólo un momento.
-¿Por qué F4? -Preguntó su jefe.
-4 Flores, ¿cómo no? -Habló Bill- Yo veo 4 moscas.
Y saliendo a hacer unas entregas no pudo evitar quedar ciego por un momento, ante los flash de las cámaras.
-¡Por favor, unas palabras!
-¡Por favor, por aquí, por aquí!
Gritaban los periodistas.
Sólo se limitó a sonreír.


Por otra parte, la presidenta del grupo “Tokio Hotel” Miraba las quejas de la gente por la TV;
-Digo, éste colegio, ¿es una academia para súper dotados o algo así? No es una escuela de medicina o de ciencias. Siendo claro, ¿no es un colegio para los “ricos”? Acaso, ¿el nuestro no es un país democrático? Un colegio burgués como ése... -Y apagó la TV.
Miraba las revistas, cuando adentró su secretario a la oficina.
-Lo siento, presidenta. -Comentó- En éste momento, el departamento de RR.PP y la compañía hacen lo imposible para apagar el fuego.
-Apagar el fuego.. -Comentó ella- ¡¿Llamas a ésto apagar el fuego?! Cómo se atreven los periodistas. ¡¿Cómo se atreven los periodistas a usar el nombre de Thomas?!
-No tengo nada que decir.
-¿Sabes por qué la opinión pública provoca miedo? Porque son ignorantes. ¡Si actúan como locos y causan caos, uno no puede mandar sobre ellos! La razón y el sentido común no funcionan... Quienes iniciaron el fuego deberían apagarlo.
Al terminar de hablar adentró otra secretaria.
-Presidenta, el Primer Ministro está al teléfono. -Habló pasándole éste.
-Sí, soy yo. -Tras un momento de escuchar suspiró y habló- Sí. Las cosas se están poniendo cada vez más interesantes.


Bill volvía a casa, en su bicicleta ya por la noche-; Por culpa de esos paparazzis, tengo que andar corriendo. -Habló para sí mientras bajaba de ella- ¡Tuve que pararme en una pila de basura para hacer una entrega! Esos del Grupo 4 de Tokio Hotel... ¡Me están enfermando!
Y adentró a la tienda, sin notar que enfrente había tres automóviles negros, con tres hombres de traje al lado de cada uno. Ya adentrando al pequeño departamento donde vivían-; Que frío... ¡Estoy en casa! -Y se asustó al ver a un hombre de traje hablando con sus padres.
-¡Oh, Dios mío, aquí está! -Gritó su padre yendo donde él- ¡Bill! De prisa, di hola. ¡Él está aquí! ¡De la oficina presidencial del grupo de Tokio Hotel! -Susurraba él.
-¿Eh? -Apenas dijo Bill para hablar el secretario de la presidenta de ésta compañía.
-Finalmente tengo el gusto de conocer al Chico Maravilla. Encantado de conocerte.
Tartamudeando Bill respondió-; Yo no lo empujé. En cerio, fueron los F4 o como se llamen.
-En verdad.
-Bill... -Habló su madre- Hijo mío. No te apresures y escúchame. ¡Irás a la academia Tokio Hotel, empiezas mañana! -Y juntándose su padre junto a su madre y su hermano pequeño gritaron;- ¡Irás a Tokio Hotel! -A lo que éstos tres comenzaron a saltar y festejar.
-¿Qué? -Habló Bill.
-La verdad es que... -Y sin dejar hablar al secretario habló Jörg.
-¡El presidente Kang te ha tomado cariño y va a aceptarte como un alumno becado!
-¡Felicitaciones!
-¡Felicitaciones! -Gritaron Simone y Andreas.
-¿Alumno becado? -Casi gritó Bill- ¿Por qué a mi?
-Por lo menos, tú eres... -Y ésta vez cortándolo el pequeño habló-;
-Hiciste natación toda la primaria. ¡Ellos quieren que vuelvas a nadar! -Volvieron a abrazarse y festejar entre ellos.
-Yo no quiero. -Y pararon al oír eso.
-¿Qué?
-¿Por qué?
-¿Acaso estás loco? -Y Bill volteó a ver a secretario.
-Me gustan las cosas, como están ahora. No encajaría en un colegio así, y la verdad es que tampoco quiero ir. Si pudieras volver a...
-¡Hey! -Le interrumpió Simone.
-Bill. -Respondió el secretario- ¿Por qué no lo piensas nuevamente?
-¡No hay ninguna necesidad de volver a pensarlo! -Habló Simone- Él comenzará mañana.
-¡No, espera! -Gritó Bill pero fue empujado por Jörg y Andreas hacia su habitación.
-¡Silencio! -Calló Simone.
La que salió con el secretario hasta la puerta del local.
-Lo veré en el colegio entonces.
-Sí. Incluso si tengo que arrastrarlo del cabello, le aseguro que estará ahí.
-Por favor asegúrese de eso. -Volteó y salió de ahí.
-Disculpe, ¿Señor? -A lo que e secretario enseguida volteó- Yo sé que lo que nos está ofreciendo es una gran oportunidad. Muchas gracias. -Sin responder el secretario prosiguió a subir a uno de los automóviles.
Al subir al departamento, ya dentro Simone comenzó a bailar. A lo que con cara de asco Bill gritó; ¡Mamá!
-¡No grites! Si tienes ojos, ¿por qué no miras un poco eso? -Dijo apuntando a Jörg y a Andreas, quienes tenían su el traje del colegio.
-¡Academia Tokio Hotel! ¡Academia Tokio Hotel!
-¿Y por qué una falda? ¿Por qué es ropa de chica?
-Eso es lo de menos. -Lo retó Simone.
-Yo no usaré eso.
-Bill. ¡No creo que vuelvas a tener una oportunidad así en tu vida! -Gritó Andreas- Por primera vez desde que nací, estoy orgulloso de ser tu hermano menor. -Y corrió a abrazarlo simulando llorar a lo que Bill sólo lo empujó.
-¿Como puedes decir que no vas a ir cuando ellos están tan felices? -Dijo Simone, refiriéndose a Jörg y Andreas- Además, ¿Sabes cuánto cuestan las clases de esos colegios?
-Aún así no quiero ir.
-Bill.
-Mamá, ¡De verdad no quiero ir!
-Algunos chicos no pueden entrar, siendo inteligentes y teniendo el dinero para ir. ¿Por qué dices que no irás? -Bill suspiró y respondió.
-¡Justo el otro día decías que ése era un colegio para ricos!
-Sí... ¡Lo dije porque estaba celosa de los chicos que van allí! Literalmente te está cayendo dinero del cielo. ¿Quién no estaría feliz con una cosa así?
-No lo sé... Me siento muy incómodo con ésto. De todos modos. No me importa lo que digan, nunca iré, así que ténganlo en cuenta. ¿Está bien?
-Te gustaba nadar. -Lo detuvo Simone mientras que Bill caminaba a su cuarto- Dijiste que te gustaría ir a un colegio que tuviera piscina de natación.
-¿Por qué me tomas? ¿Piensas que soy una chica -Refiriéndose a el traje del colegio-, a la que comprarás con una piscina? No voy a ir. No quiero ir. ¡No voy a ir nunca!


Ahí iba Bill, en la camioneta de la tintorería, con Jörg.
-¡Espera! -Gritó Jörg al llegar, ya que Bill pensaba bajar.-Quédese aquí un segundo, señor. -Bajó y dio la vuelta para ir a abrile la puerta de copiloto.
-Nos vemos luego. -Se despidió Bill.
-¡Bill Kaulitz, a la pelea! -Susurró Jörg.
Y cerró la puerta del vehículo, pero éste comenzó a pasar una grabación de Jörg gritando; “¡Llegó la Tintorería Kaulitz! ¡Lavado seco!! ¡Tintorería Kaulitz! ¡Llegó su lavado seco! ¡Lavado seco! ¡Tintorería Kaulitz!” Y suspirando Bill decidió encaminar hacia el colegio.


Mientras en un helicóptero llegaba Thomas.
Todos adentraban al colegio, y Bill en medio de ellos escuchaba comentarios como;
-Mira ésto.
-¿Qué es eso? -Decía uno de los alumnos mostrándole una pulsera a su amigo.
-¿No son acaso unos bonitos aros? -Preguntaba una chica enseñando sus aros colgantes.
-Sí, son bonitos.
-Son los únicos dos que se hicieron. -Decía un chico enseñando su camisa- Uno de ellos está aquí, conmigo, y el otro, ¿sabes quién lo tiene?
-¿Quién?
-Thomas Trumper. Sinceramente, ¿no crees que mi estilo está mejor?
-Préstamelo.
-Sí, a mi préstamelo primero.


Bill iba mirando el folleto que le habían, dado, buscando los lugares indicados. Comenzó a girar buscando un lugar.
-¿Qué diablos es ésto? -Se preguntó al no comprender nada.
Sonrió al encontrarse y confiado comenzó a caminar por un pasillo, en medio de árboles con sus hojas caídas. Lo que parecía un bosque.
Hasta que logró oír una bonita melodía, a la que comenzó a seguir. Y se encontró con un bonito chico tocando violín, con los ojos cerrados, al que se quedó mirando un momento. Vestía con un bonito traje blanco, con el cabello medio anaranjado, y detrás de él los árboles y el sol saliendo. Se veía como un bonito ángel. Pero éste se detuvo al lograr verlo.
-Oh.. -Tartamudeó Bill- Discúlpeme... Pero, ¿Donde está la piscina de natación? -Y con un simple gesto apuntó hacia el lugar- Ah...Hacia allá. Gracias. Por favor, disculpe. Regrese a lo que estaba haciendo. -Se alejó pero enseguida volteó gritando-; ¡Adiós!


Ahí estaba Bill, subiendo unas escaleras. Hasta que una chica gritó;
-¡Son los F4! -Y corriendo fueron todos hacia la entrada del colegio, tirando casi a Bill por las escaleras.
Y ahí estaban entrando, Tom, Harry, Gustav y Georg.
Tom al frente, con éstos tres detrás, siendo recibidos por los gritos de todos en el lugar.
Bill terminaba de bajar las escaleras, y parándose en puntas de píe, logró ver algo. Logró ver al mismo chico que tocaba el violín en el bosque que cruzó.
Hasta que Tom se detuvo al ver a uno de ellos con su misma camisa, el que enseguida bajó la cabeza.
-¿Qué pasa? -Preguntó.
-Voy a darte tres segundos. -Habló Tom.
-¿Discúlpame? -Éste alzó su cabeza- ¿Para qué?
-Tres. -Bill logró verle la cara a Tom- Dos... Uno. -Lo tomó del borde de la camisa y logró alzarlo un poco- Gustav. -Llamó- ¿Tienes un poco de salsa de tomate?
-Sí. -Respondió éste- ¿La quieres? -Y le extendió una botella de salsa de tomate. A lo que Tom la tomó para depositar el contenido en la camisa del alumno. Tomó delicadamente de la muñeca a éste y le colocó la botella en su mano. Y prosiguió a retirarse.
-¿Estás bien?
-¿Estás bien? -Le preguntaban todos cuando el grupo se retiró.
Todos prosiguieron a irse.
-¿Qué clase de loco imbécil es ése? -Casi gritó Bill- Y, ¿Acaso todos ellos beben salsa de tomate? ¿Por qué todos se quedan ahí parados?
-¡Oh, Dios mío! -Resopló una de las tres chicas que lo oían- ¿Cómo te atreves a decir eso? -Bill las miró de abajo hacia arriba y comentó;
-¿Quienes son ustedes?
-¿Nosotras? -Dijo una alzando una ceja- Creo que nuestra presentación llegó un poquito tarde. Vamos a presentarnos. ¡Jengibre! -Gritó ésta poniéndose de costado.
-¡Soleada! -Dijo la que seguía poniendo sus manos a sus costados, y también colocándose de costado.
-¡Miranda! -Dijo la tercera y última, alzando una mano, y también poniéndose de costado.
-Nos conocen como Las Tres Bellezas de la Academia de Tokio Hotel. -Habló la primera- Eso que dijiste, lo que dijiste antes sobre un loco imbécil o algo así. Por casualidad, ¿No te referías a los F4? ¿Verdad, alumna transferida?
-F... F, ¿Qué? ¿Así que los que cometieron ese acto atroz ahora son los célebres F4?
-¿Célebres? -Habló “Soleada”- ¡Estoy segura de que quisiste decir famosos! Si no tienes cuidado con lo que dices, ésto podría ser muy peligroso para ti. -Se acercó a acariciar su cabello, pero Bill la esquivó- Escuché que tu familia tiene un lavadero. -Bill sonrió y respondió sin problemas;
-No es un lavadero, si no una tintorería. -A lo que una de ellas rió- ¿Qué tiene de malo eso?
-Nada... -Habló Miranda- Es la primera vez que veo a la hija de el dueño de una tintorería. -Se acercó a él- Que fascinante. -Bill rió al notar cómo lo miraba.
-Mírame todo lo que quieras, no voy a cobrarte por eso.
-Cómo éste es tu primer día aquí.. -Comentó “Jengibre”-, y debido a que no eres más que una humilde plebeya, haremos una excepción especial y te dejaremos ir.
-¿Para qué? -Habló Bill.
-¡Por hablar imprudentemente sobre nuestros príncipes F4! -Comentó “Soleada”.
-¿Qué tiene de malo eso? ¿No puedo decir cosas así? ¿Acaso son Dioses o algo así?
-Hey, alumna transferida. -Habló Miranda- ¿En verdad no tienes idea de quienes son los F4?
-No, no tengo idea. -Dijo Bill asintiendo.
Éstas alzaron sus dedos negando a la vez.
-Chicas, vámonos. -Comunicó Jengibre. Y volteando a la misma vez se retiraron.


-Gustav Schäfer. -Escribía Andreas en su laptop- El heredero de ll-Sim Construcciones. -Leía la información junto a Bill- Las acciones más caras en la industria de la construcción. Se rumorea que su familia era dueña de la mitad de la Isla Jeju. Son magnates de los bienes raíces.
-¿50 años de historia como jefe de familia de la organización ll-Sim-Pa? -Habló Bill.
-Aún tienen varias membresías de oro en clubes, y en muchos otros salones. Y son considerados los mejores al momento de movilizar dinero en efectivo. Georg Listig, debutó como artista de la cerámica a los 16 años en la Biennale. Es un genio de la cerámica que apareció de la nada. Es uno de los artistas más jóvenes seleccionados por la UNESCO. -Rió un poco- Al menos hay un chico que parece haber echo algo por su cuenta. Deja de lado tu creencia de que todos los genios son pobres. ¿Conoces a So Yoon He, héroe histórico de la independencia de Corea? El dueño del Museo Woo Song, es el abuelo de Georg Listing, de los F4.
-¿Museo Woo Song? -Habló Bill- ¿Estás diciendo que es de su familia? ¿Cuánto es todo eso?
-Ni siquiera intentes imaginarlo. Te va a doler. -Y al buscar al siguiente, apareció una imagen del ex presidente, con un niño sentado en sus piernas.
-¿No es una foto del presidente de Alemania de hace algunos años? -Preguntó Bill.
-¿Ves al niño pequeño, sentado junto a él? Es el mismo Harry Styles, de los F4. -Se miraron y Bill se acercó a la pantalla para leer-
-La esposa de el hijo y el mismo de Yannik Styles mueren. Sobrevive hijo de seis años. -Leía Bill- Entonces... Dices que Harry Styles es el nieto del presidente Yannik Styles?
-¿Conoces la Galería de Arte Soo-Um donde Jang Young Joo Exhibe sus obras? Es dueño de esa Galeria de Arte, de un equipo de de soccer en Europa, y de un club de béisbol de las ligas mayores. Lo envidio más que a nadie en el mundo. Seguro que tú sabes a lo que me refiero, ¿cierto? -Dijo viendo una foto de Thomas Trumper- Todos los ciudadanos de Alemania, hasta los de tres años de edad saben quién es. Es el sucesor del grupo Tokio Hotel. Y el líder de los F4, Thomas Trumper.


Por otro lado, Harry se colocaba una camisa tras salir de la ducha.
En su mansión Georg se colocaba una corbata.
Gustav miraba qué zapatos usaría hoy y al igual que Harry y Georg tomaba una camisa y una corbata.
En cambio a ellos, una de las sirvientas de Tom corría una cortina, la cuál ocultaba una repisa de vidrio, donde estaban muy bien acomodados los zapatos de él, y el mismo apuntaba a los que usaría hoy, para que la misma sirvienta, junto a otro sirviente se acercaran a colocárselos.


Ahí estaba Bill, gritando en un una de las alcobas del colegio;
-¿Esos idiotas son los F4? ¡No puede ser! ¡Thomas Rumbler! ¡Navegas sobre aguas negras, idiota! ¡F4! ¡Malditos tábanos molestos! ¡Si naces con una cuchara de plata en tu boca deberías ser agradecido y agradable con otras personas! Caer tan bajo en la vida, siendo el sucesor del Grupo Tokio Hotel ¡Es una falta de respeto a éste país! ¡Tú! -Apuntó con el dedo.. al viento(?)- ¡Te lo advierto! Asegúrate de no cruzarte en mi camino. Cuando sea el día en que mi señor te llame, ¡Voy a bucear justo al lado de la azotea! ¡Lo haré! ¡Aaahhh! -Gritó cerrando los ojos. Pero oyó un suspiro, y volteó, se sorprendió al ver quién la oía. Se levantó alzando sus brazos, simulando bostezar- ¡Es Harry Styles! -Dijo para sí mismo. Éste enseguida caminó hacia él.
-Eres una molestia hasta para ti mismo. -Comentó sin mirarlo- No puedo dormir contigo hablando tan fuerte.
-Lo siento. -Apenas susurró Bill- Pensé que no había nadie aquí.
-¿Hablas en serio?
-¿Cómo dices?
-¿Qué dijiste sobre el buceo?
-Bueno. La verdad es que... Tú oíste todo, ¿verdad? -Alzó la mirada para verlo.
-¿Qué?
-Bueno... Eso es.. -Alzó sus manos intentando explicar pero él lo interrumpió aún sin mirarlo.
-¿Lo de las aguas negras? ¿O lo de los tábanos? -Bill sólo apretó los labios sin responder. A lo que Harry sólo volteó y abrió la una puerta que adentraba al colegio, pero se detuvo volteando a verlo- Oh, sí. Tom. -Bill volvió a mirarlo- Es Thomas Trumper. No Thomas Rumbler. Si vas a odiarlo, ¿No deberías saber al menos su nombre de manera correcta? -Y diciendo ésto se retiró.
Bill sólo suspiró y bajó la mirada.


-¡Albóndigas de arroz! -Sonrió Soleada mirando lo que servían los cocineros en el pasaplatos.
-¿Por qué albóndigas de arroz? -Comentó Jengibre.
-Son muy buenas. ¡Lucen bien! -Insistió Soleada.
Y ya con su comida y bebidas en copas voltearon para marcharse.
-¡Ups! -Comentó Jengibre cuando se cruzaron a Bill- ¿Qué es ese olor?
-¡Apesta totalmente! -Frenaron delante de él mientras hablaba Miranda.
-Aquí. -Dijo Soleada dejando su copa en la mesa de Bill.
-¡Oh, Dios mío! ¡Terrible! -Gritó Jengibre.
-Hey, alumna transferida. ¿Por qué comes ese almuerzo horrible? -Miranda inclinándose para verlo- ¿No viste todo esto? -Miró hacia el frente a lo que Bill la imitó y volvió su vista hacia la comida.
-Lo veo.
-¿Entonces?
-En mi casa es una tontería gastar más de $50 dólares por una sola comida. -Dijo Bill con la boca llena de arroz.
-¿Entonces piensas seguir comiendo en esa lonchera apestosa? -Habló Jengibre.
-Exacto.
-Dios mío. -La misma hizo rodar sus ojos, negando con la cabeza. Jengibre sacó un pequeño frasco de perfume y comenzó a echarlo en la mesa, a lo que Bill tapó su comida con sus brazos- Bueno.
-¡Son los F4! ¡F4! -Gritó una alumna.
A lo que todos voltearon a verlos.
-¡En línea! ¡De prisa! -Gritó Jengibre. A lo que todos fueron a sus asientos.
Bill sólo miró y puso cara de asco para seguir comiendo.
-¿Puedo? -Oyó la voz de una chica al llevar arroz a su boca- ¿Puedo probar uno de esos?


Trabajando, Bill acomodaba unos platos.
-¡Gracias! -Decía a la gente que dejaba de usarlos.
-¿Dijiste que ella es de Corea? -Se acercó a hablarle Natalie.
-¡Es tan bonita! Creía que era una muñeca o algo así.
-Como sea, un alivio que hallas echo amigos tan rápido. Estaba preocupada porque creía que ibas a ser una paria. -Bill volteó a verla y ambos rieron.
-Soy una paria.
-¿Qué?
-Dijo que tienes razón. Soy una paria. -Dijo haciendo un puchero- Pero, en todo caso, estoy agradecido de que ni siquiera me vean. Voy a guardar silencio en un rincón hasta que me gradúe. -Natalie lo tomó del hombro y lo volteó hacia ella.
-¿Quién eres tú? -Bill alzó una ceja- ¿Donde a ido a parar mi Bill? Aquél que fue a regañar al hijo del dueño del jardín de infantes por molestarme. -Natalie hizo un puchero y continuó- Y el que se puso de pie frente a las pandillas en la secundaria y era nuestro chico justiciero, Bill Kaulitz. -Bill sonrió al oírla.
-¿Pero qué? ¿Entonces qué hago? Antes de ser expulsado por causar disturbios en el colegio, probablemente mi madre me golpee hasta morir.


-¡En serio! ¡Deja de comer! -Le gritaba Simone a Bill, con este recostado en el piso y su cabeza sobre sus piernas, mientras su padre planchaba el traje y ella le ponía trozos de pepino en el rostro- ¿Crees que te pongo todo este pepino en el rostro porque me sobra? -Decía mientras Bill se comía los que estaban cerca de su boca- Aunque tu padre dijo que quería comer kimchi de pepino. Estoy haciendo una excepción invirtiéndolo en tu rostro.
-¿Quién hace una inversión de pepinos?
-Sólo tienes que esperar a que tu piel se vuelva hermosa con ésto. Hasta el peor alumno de ese colegio sería considerado un buen partido, si fuese un casamentero. Sería considerado un fondo de seguro de los juegos de azar. No, ¿cariño? -Alzó la vista hacia Jörg.
-No me hables ahora. Estoy haciendo del planchado una obra de arte. -Dijo mientras volteaba la camisa.
-¡Aahhhh! -Gritó Bill y se levantó.
-¡Hey! -Llamó Simone- ¿Qué estás haciendo? Oh, Dios mío. -Se quejaba mientras juntaba los trozos de pepinos a la vez que Bill los quitaba de su rostro.
-¿Por qué estás planchando mi uniforme? -Volteó a ver a su padre- Estoy seguro de que ya te duele el brazo de plancharlo todo el día.
-Nunca vi una tela tan fina en los quince años que voy haciendo este trabajo. -Volvía a voltearlo- ¡La gente normal no usaría una tela como esta ni en un vestido de bodas! -Andreas se lo quitó y lo miró atento.
-Billy. Préstamelo sólo una vez, el domingo. -Jörg enseguida se lo quitó.
-Bill -Comentó-, cuando la ropa es de ésta calidad, debes pensar en ella como si fuese tu jefe. Si te paras o te sientas, debes hacerlo con mucho cuidado. Tienes que cuidarlo muy bien, y mantenerlo sin manchas. ¿De acuerdo? -Rió al acabar de decirlo- ¡Dios! ¿Cómo podrían dolerme los brazos cuando algo como esto es de mi hijo? No me duele el brazo. ¡Para nada! -Dijo abrazando y acariciando el traje, volviendo a reír- Esto es tan...
-Pequeño enojado. -Habló Simone cuando Bill se marchó- Cariño, asegúrate de planchar la falda también.


Bill se cepillaba los dientes, mientras murmuraba para sí;
-Chico Justiciero, Bill Kaulitz... Él aún no está muerto. Agredido de este modo y ese modo. Como sea, estoy arruinado. Seguiré diciendo lo que tengo que decir. ¡F4! Todos ustedes estarán muertos desde mañana.


Por la mañana, temprano Bill adentraba al colegio, estirando sus brazos, y otra vez lo de siempre, las chicas gritando;
-¡Son los F4! -Y abalanzándose sobre él.
Adentraban los cuatro, mientras todos los alumnos les hacían paso, pero al final del pasillo, una alumna no se movió, ella sostenía un pequeño pastel en sus manos, y con su mirada gacha lo alzó y habló.
-Señor Thomas. -Alzó la mirada hacia él- Yo misma cociné esto para usted. Por favor, acepte mi corazón. -Y volvió a bajar la mirada, a lo que Tom sólo lo tomó, logrando que todos sonrieran al creer que lo aceptaba. Lo miró por un momento, pero tras unos segundos lo alzó y lo plantó en la cara de la alumna, dejando a todos sorprendidos.
-Aunque lo haga una pastelería francesa, nuestros señor Thomas no lo comerá. -Habló Jengibre.
A lo que Tom sólo volteó a verla y tomando un pequeño pañuelo de uno de los bolsillos del uniforme de Jengibre, se limpió las manos y prosiguió a marcharse, dejando caer la tela, y detrás de él, el resto de su grupo.
Apresurada Jengibre y las demás se agacharon a tomarlo, halándolo entre ellas, pero quedándoselo la dueña para comenzar a olerlo.


Caminando por la escuela tras el espectáculo, se cruzaron con Bill, quién ni se inmutó ante su presencia.
-¿Qué eres tú? -Habló Tom. Al no oír a éste responder, siguió hablando- ¿Tienes algo que decir?
-Sí. Tengo algo que decir. ¡Muchas cosas que decir! -Y alzó su mano, poniendo su dedo índice a centímetros del rostro de Tom- ¡Tú! -Éste se sorprendió al igual que todos los espectadores- ¿Ni siquiera tienes los modales básicos de un ser humano? -Retiró su mano a lo que Tom miró hacia otro lado para reír un poco- Ni siquiera estoy pidiendo modestia. Si no quería comerlo, podía haberlo rechazado de modo amable. Si lo acepta, en consideración de la persona que lo hizo, ¿le crecerán cuernos o algo así? Tú, si ella te dije que va a saltar del techo, ¿qué vas a hacer, horrible imbécil? -Comentó alzando su voz en lo último.
-¿Qué eres tú? ¿Tienes algo que decir? -Volvió a decir. A lo que Bill pestañeó seguido al notar que lo estaba pensando.
-No. -Apenas dijo. Éste hizo rodar sus ojos volviendo a caminar. Al pasar Harry se detuvo y volteó a verlo, riendo para sí.


Bill estaba en la piscina, nadando de una punta a la otra, hasta que al salir, alguien tomó su mano, a lo que él sonrió al notar quién era.
-¿Por qué estás nadando? Harás un mal esfuerzo. -Habló ella, halándolo hacia afuera.
-Estaba en el medio de un castigo. -Respondió él agitado.
-¿Qué? -Ella se arrodilló a su lado- ¿Qué hiciste de malo?
-Un castigo del Chico Justiciero, es tirar los cobardes a la Reina. -Ella rió un poco al oírlo.
-¿Te sientes mejor ahora? -A lo que éste sonrió ampliamente.
-Sí. La razón por la cuál asistí a éste colegio parece estar aquí. -Dijo dando un leve golpe al piso.
-¿Cuál es? -Y alzando la vista hacia ella, asintió con su cabeza mientras decía;
-La pileta de natación -Y apuntándola dijo riendo- Y, Oh Min Ji. -Ambos rieron.
En el patio, ella corría por una escalera de no más de dos escalones, que adentraba al colegio, comiendo un helado al igual que Bill.
-Eso es realmente bueno. -Decía Min Ji (Suena raro, pero es un nombre coreano O_O)- ¿Quieres? -Dijo llevando su helado cerca de los labios de Bill.
-No. -Dijo éste riendo, a lo que ella siguió jugando y saltando hacia atrás, sin mirar. Hasta que apoyando mal el pie cayó, enseguida Bill gritó-; ¡Hey!
Pero el helado de Min Ji cayó sobre unos zapatos. Ésta alzó la vista y se asustó al ver quién era.
-Señor Thomas. -Dijo tras levantarse- ¡Señor Thomas, lo siento mucho! ¡Le compraré unos iguales! -Éste alzó su vista y sin mirarla habló.
-¿Unos iguales? ¿Tienes más dinero que yo? Aunque pagaras con tu miserable vida no podrías mejorarlo. Éstos zapatos fueron echos especialmente a mi medida.
-Entonces.., haré lo que sea para recompensarlos.
-¿Lo que sea? -Recalcó Tom.
-Sí. -Dijo asintiendo con su cabeza. Éste sólo estiró su pie y la miró.
-Lámelo. -Los demás integrantes del grupo rieron, y los únicos sorprendidos fueron Min Ji y Bill.
-¿Disculpe?
-Te estoy diciendo que lo lamas.
-Señor...
-¿No dijiste que harías cualquier cosa? -La interrumpió.
-¿Por qué no la disculpas y ya? -Se metió Bill- ¿Crees que se cayó apropósito? Ya te pidió disculpas, ¿no es suficiente?
-¿Quién eres tú? -Rió Tom al oírlo- Hey, alumna de segundo año. En ésta institución no está permitido dar su opinión. -A lo que Gustav se acercó a hablar a su oído- Con que tú eres la famosa Chica Maravilla. Que desilusión, esperaba encontrarme con una chica de capa roja, con una M en el centro. Pero no eres más que una avispa. -Tras reír Bill habló.
-Es un alivio ser una decepción.
-¿Es tu estilo no conocer cuál es tu lugar, y no responder como se debe? ¿Por qué te involucras en los problemas de alguien más?
-Ella no es alguien más, es una amiga. Parece que en el diccionario de los ricos no existe la palabra “Amistad”.
-¿Amistad? Déjame ver que tan buena amiga eres. -Y volvió a dar un paso, esta vez hacia Bill- Lámelo. -Sorprendidos los tres acompañantes de Tom voltearon a ver a Bill.
-¿Qué? -Apenas dijo éste.
-Si lames en su lugar, haré de cuenta que esto nunca sucedió.
Bill miró a su amiga, y luego a Tom. Tras dudarlo unos segundos se inclinó hacia el zapato, pero enseguida se levantó plantando su helado en la cara de Tom, logrando que cayera al piso.
-¡Hey! -Gritó al hacerlo. Todos se quedaron mirando sorprendidos a Bill, ya que Tom no tendría una buena respuesta a eso.
-¡¿Qué diablos crees que estás haciendo?! -Gritó este. Bill se acercó a él, y ladeando un poco su rostro habló;
-¿Le preguntaste si tenía más dinero que tú? ¿Ese dinero te lo has ganado tú?
-¿Qué? -Habló Tom.
-¿Te parece fuera de lugar mi concepto? -Rió y miró hacia otro lado, volviendo a mirar hacia él- No permitir que los niños vivan de sus padres ricos y darles sólo lo necesario, ¡ese es mi concepto! -Sacó billetes de su bolsillo y comenzó a arrojárselos uno por uno en el rostro. Harry rió para sí al ver su respuesta- Son $250 dólares por los zapatos, y si no pueden limpiarlos, tráelos a mi tintorería. -Volteó, pero enseguida volvió pegando la tarjeta con la dirección y teléfono de la tintorería de sus padres. Prosiguió a retirarse a lo que Gustav, Harry y Georg comenzaron a reír.
-¿De qué diablos se ríen? ¡Voy a acabar con esa idiota!


Tenían un “salón” de juegos, en el que se juntaban todas las tardes los cuatro, o al menos la mayoría. Hoy Gustav y Georg tocaban guitarras electrónicas con cuatro mujeres invitadas, Tom practicaba arrojando flechas al blanco y Harry colocaba un disco en un bonito muñeco con una trompeta en los labios, que pasaba la música.
Georg volteó a ver a ver a Tom y luego a Gustav;
-¿Cuál es el problema de Tom? -Habló.
-Me parece que la sorpresa de hoy fue demasiado grande. -Comentó Gustav también volteando a ver a Tom- A estado ahí todo el día.
Georg dejó su guitarra y fue donde Tom, quien quitaba las flechas de su destino.
-¿Qué estás haciendo? -Dijo Georg ya a su lado, colocando una mano en el hombro del contrario- Con esa expresión tan seria.
-No me toques. -Alzó su brazos esquivando a su amigo- ¿No ves que mi cabeza está trabajando? Estoy pensando en la mejor forma de acabar con Rill, Bill, como se llame. -Dijo antes de lanzar el primero.
-¿Por qué lo piensas tanto, eh? Sólo has lo de siempre. -Tras mirarlo por unos segundos sonrió ampliamente y abrazó a su amigo riendo mientras hablaba;
-Esa tintorera está acabada. -Volvió a acercarse a retirar las flechas, donde éstas se clavaban en la pequeña tarjeta que le había dado Bill, “Tintorería Kaulitz”, tomándola- ¿Ves tintorera? Estás acabada.


Bill iba a abrir su casillero, le llamó la atención que todos lo miraran, pero alzándose de hombros prosiguió a abrirlo, encontrándose con una tarjeta roja, con una calavera que tenía debajo con letras doradas “F4”
-¡Bill Kaulitz de segundo grado tiene la tarjeta roja de los F4! -Gritó una de las chicas llamando a todos.
-Yo no practico futbol, ¿qué significa ésta tarjeta? -Dijo Bill volteando- Diablos. -Quitó la tarjeta y la arrojó al piso.


En su salón, todos hablaban pero al entrar él callaron, mirándolo.
Fue hacia su mesa, pero ésta no estaba, a lo que enseguida se acercaron Jengibre y sus amigas.
-Hola. -Habló Jengibre, pero Bill sólo la ignoró- Hola, loca. -Lo tomó del hombro zamarreándolo un poco, pero Bill sólo alzó su brazo para que lo soltara- ¿Donde está tu escritorio? ¿En donde demonios se habrá metido?
-¿Estás segura de que quieres venir a estudiar con nosotras? -Habló Miranda.
-¡Debes estar soñando! -Dijo Soleada.
-¡Mi libro! -Casi gritó Bill yendo donde éste, que se encontraba tirado en el suelo. Pero éste estaba todo escrito; “Vete de aquí, pordiosera”, “No regreses más, loca”, y “Te vas a morir”.
Se inclinó para tomarlo, pero éste se movió, como si el viento lo llevara, pero en cambio a eso, tenía un hilo. Volvió a intentarlo mientras todos reían, pero éste volvió a alejarse. Volteó simulando ya no quererlo, pero enseguida volvió, saltando sobre éste, pero volvió a alejarse.
-Rayos. -Susurró Bill para sí- Ahora sí date por muerto. -Y comenzó a saltar, intentando pisarlo, pero se detuvo al chocar con su escritorio junto a su banco, “Vete de aquí, pordiosera”, “No regreses más, loca”, “Te vas a morir”, y “Apestas”, era lo que decía en él. Para ésto ya tenía a literalmente la mitad del colegio detrás suyo. Sin voltear habló- ¿Quién hizo ésto? Si tienen algo que decirme, ¡Díganmelo! -Gritó volteando, pero recibió un huevo, explotando en su cabello, éste sólo abrió su boca pero no dijo nada, a lo que enseguida todos comenzaron a arrojarle huevos. Recordó a su padre diciéndole; “Bill, el uniforme es de una tela muy fina, debes prometerme que no lo mancharás con nada”, “Después de todo éste es el uniforme de mi hijo, ¿porqué me dolería el brazo”- ¡Háganlo, todos, quiero verlos! -Gritó, pero ésta vez, alguien sobre una silla a su lado, dejó caer sobre ella un balde con harina.
-¡Hey! Que alguien regale un poco de aceite, lo único que falta es freírla. -Gritó un alumno.
-Quedó como.. Si fuera un hocket. -A lo que todos rieron. Algunos lo grabaron.
-¡Vamos, quiero verlos! -Seguía insistiendo, y decidió voltear, encontrándose con Min Ji, la que no hizo nada para ayudarlo, y sólo bajó la mirada, marchándose enseguida.
Todo ésto lo veía Tom gracias a unas cámaras.
-¿Ya terminaste con ella? -Preguntó Georg.
-¿Quién dice eso? -Habló Tom- No voy a dejar en paz a Bill hasta que venga a pedirme disculpas. No debió haberse metido conmigo para empezar, chicos. -Volvió su vista hacia la TV, riendo los tres juntos, ya que Harry no estaba con ellos.
-Tienes toda la razón. -Comentó Gustav.
-Creo que no durará ni una semana. -Habló Georg, mientras se veía como Bill se marchaba del lugar.
-¿Una semana? -Respondió Gustav- Ni tres días. ¿Quieres apostar? Si yo gano tú me das esa tetera de cerámica, seguro que te ganaré. -Georg rió antes de responder.
-No te interesa mi trabajo, y no es una tetera, es un jarrón.
-¿Qué puedo hacer? Mi novia es una admiradora del talentoso Georg Listing.
-Está bien, pero si yo gano, me darás el teléfono de tus amigas.
-¡Por supuesto!
-¡Cállense los dos ya! -Habló Tom- Ella aparecerá en cualquier momento. -Se acomodó de costado hacia la puerta- Ahora; cinco.., cuatro, tres, dos, uno, ¡taran! -Se quedaron mirando la puerta sin que nadie apareciera. A lo que Georg y Gustav rieron, enseguida les siguió Tom, diciendo-; ¡Ah! Se me olvidaba, seguro está demasiado avergonzada para atreverse a pasar frente a mi. ¿En qué estaba pensando? -Y volvió a contar, pero tartamudeando y más lento- Ahí va; Cinco... Cuatro... Tres.. Dos.. Un... Uno. -Algo molesto tomó su móvil y marcó rápido un número- No entiendo. ¿Qué pudo pasar? ¿Por qué no ha venido? ¿En donde demonios se metió? ¡Búsquenla!


Bill estaba en la misma alcoba de siempre, otra vez hablando sólo.
-¿Saben una cosa? Nunca me rendiré. ¿Sólo por ser Bill creyeron que me pisarían como a cualquier idiota? Te metiste con la persona equivocada. Nunca te ha costado nada, todo es fácil para ti. ¡¿Algún día practicaste el tiro libre en una bañera?! ¡Para la gente normal, la perseverancia es la llave para sobrevivir! -Alzó sus manos mirándolas- Cuantos huevos desperdiciados. La harina está muy cara, ¿qué no lo saben? Que desperdicio. -Lamió y chupó los cinco dedos de una mano- Cuantos hocket se podían haber preparado. -Y otra vez se oyó un bostezo- ¡Ay, Dios! ¿Quién está ahí? -Dijo asomándose a la escalera. Y se asomó Harry.
-¿Siempre estás gritando o sólo cuando nos veamos? Oye, ¿de verdad haces hocket? -Preguntó ladeando su cabeza.
-¿Qué?
-Hocket.
-Mezclas harina, huevos, leche y azúcar y lo colocas en una sarten.
-Así de simple. -Miró hacia otro lado y volvió a verlo, se acercó a él y éste sólo bajó la cabeza, a lo que Harry sacó de su bolsillo un pañuelo blanco, para pasárselo por la mejilla y luego por todo el brazo izquierdo para luego pasar al derecho. Tomó su mano y colocó éste en la mano de Bill, y volteó con para irse, pero Bill le llamó recordándole que lo olvidaba.
-Tu pañuelo.
-No lo necesito.
-Te lo regreso la próxima vez.
-De todas maneras no voy a volver. No es más un lugar tranquilo. Ya no, por culpa de alguien. -Y se marchó.
Bill sólo miró hacia otro lado, pero se cruzó con una revista, abierta en una página que mostraba a una de las modelos más famosas del momento, con unos test para la cocina.
Volvió a su salón, y se encontró con las luces apagadas, ya no había nadie. Fue hacia su lugar y se encontró con una bonita oveja de peluche y con la ropa deportiva de esa escuela. Apretó el estómago del peluche y éste habló; “Perdóname Bill, por ser un cobarde.”
Llevó su ropa a una tintorería ya que sus padres la matarían.
-Tengo que cobrar al menos $30 dólares por esto. -Bill bostezando respondió.
-Conozco muy bien el precio. Y sabe que no es el correcto, señor.
-La limpieza express suele ser más cara. Y mira en qué condiciones está esto. En realidad te voy a hacer un descuento porque es un uniforme escolar.
-En serio. Soy la hija del dueño de una tintorería.
-Si no te gusta, olvídalo. Si caminas un poco más está la Tintorería Kaulitz. Ve hasta allí.
-¿Por qué se comporta de esa forma, señor? Muy bien, ¿$25? ¿$5? Por favor. -Dijo haciendo un puchero y juntando sus manos.


En un restaurante les servían la cena a los F4, “Bon appetit” les decía la cocinera para rodear luego la mesa y dejar un beso en la mejilla de Georg.
-Wow, wow, wow. -Gritó Gustav aplaudiendo- ¿Qué pasa hombre? La gente dice que sólo toman reserva una semana antes. Hice la reserva hace un mes y todavía estoy esperando. -Lo apuntó preguntando- ¿Cómo lo hiciste? -Georg rió sin responder.


Georg estaba en una tienda cuando la cocinera del lugar también, ella veía la decoración de unos platos. Éste tomó uno que tenía una bonita flor que tapaba la mitad de éste, y se acercó a ella;
-Éste está mejor.
-Tienes razón. -Dijo ella tomándolo- Es una belleza.
-Lo suficiente como para hacer su cocina aún más fina.
-¿Y quién te dijo que yo era un chef? -Dijo ella riendo. Él tomó su mano derecha y respondió;
-Tus manos, hermosas. -Y dejó un beso sobre ésta.
Gustav y Tom aplaudieron cuando éste terminó de contar.
-¡Sí, sí! -Gritó Gustav.
-¿Cómo puede un profesional, saber eso al mirar las manos? -Preguntó Tom.
-Debe ser conocido en Michelin para ser un profesional. -Respondió Georg.
-¡Tú lo eres sin ninguna duda, hermano! -Gritó Gustav.
El móvil de Tom sonó, a lo que éste se levantó y se alejó lo suficiente para que sus acompañantes no escucharan.
-¿Sí? -Atendió- ¿Hacen las cosas como las ordené? No cometan ningún error y háganlo bien. ¿Entienden eso? -Y cortó volviendo a la mesa con una sonrisa- Comamos.
Tomaron sus copas, y alzándolas brindaron diciendo; “Salud”


En su casa, Bill cenaba.
-¡Hey, hey! ¡Tú, metida! -Gritaba Simone golpeándole la espalda a Bill.
-¡Mamá! -Gritó éste.
-¡Mírate! Debes estar loco. ¡Cuando las chicas hacen dieta a lo loco! -Le quitó la olla con comida, pero Bill volvió a halarla- ¿Qué crees que estás haciendo?
-¿Tú crees que yo haría tal cosa como una dieta loca?
-¡Hey! Debes ponerte a dieta y estar radiante para que te miren los chicos ricos.
-¡Mamá! Aún así me miraran, no me gustan los chicos!
-En realidad, ¿somo ricos de renombre, o eres inteligente? ¿Cómo te atrevés a comerte la dieta? ¡Dame ese tenedor de arroz! -Dijo quitándoselo.
-¡No te lo daré! -Éste volvió a halarlo- En este momento para mi es más importante sobrevivir que una dieta.
-Hey. Hoy en día hasta una nadadora debe ser bonita para ser una estrella. ¿No has visto a Kim Yeon Ah? ¿Cómo puedo una persona joven como tú estar fuera de las tendencias?
-¡En la primera oportunidad que tenga, pediré cambiar mi uniforme! -Decía sin dejar de comer.
-¡Dame ese tenedor de arroz! -Y volvió a halárselo. Y comenzaron a halar entre ambos- ¡Dámelo! ¡Tú, dámelo!
-¡Mamá! Kim Yeon Ah no es un nadador si no un patinador. -Dijo Andreas. Para ésto Bill estaba detrás de su hermano menor y Simone detrás de Jörg, corriéndose por el arroz.
Simone pasó entre medio de ambos, corriendo a Bill.
-Se van a lastimar. ¡Deténganse! -Gritó Jörg.
Bill se metió en su cuarto y cerró la puerta.
-¡Dame el tenedor! ¿Bill? ¿Bill? El tenedor de arroz, Bill, por favor. -Jörg planchaba el uniforme de Bill, y le pareció raro que tuviera un aroma diferente al de su tintorería- Bill.


Bill se miraba en un espejo, con el traje de baño, también entero, de chica.
-¿Se me sobresale el estómago? -Se preguntaba- Un poquito. -Si miró al espejo y comenzó a hablar- Siento mucho no haberte cuidado. Estoy soportando todo esto por la pileta de natación. Si hubiera ido a una escuela como ésta desde el principio, hubiese ido a los Juegos Olímpicos. Yo habría...
Y sin decir más volteó y fue hacia la pileta, pero ésta estaba llena de botellas, latas ya usadas, y más.
-¿Qué diablos? -Murmuró Bill- ¿Qué es todo esto? ¡Thomas Trumper!
Y otra vez Tom lo estaba viendo, en el mismo bar que la otra vez.
-Oye, ¿por qué sigues sonriendo? -Preguntó Georg.
-A puesto que la idiota ya ha golpeado el techo. -Habló Tom.
-¿Quién? -Preguntó Gustav.
-¿La de la tintorería? ¿Aún sigues con ella?
-Espera.. -Volvió a hablar Gustav- ¿Cuántos días van ya?
-Ha pasado una semana. -Georg dejó sobre la barra su taza con café y volteó hacia Gustav.
-Muy bien.
-Dame el teléfono de tus amigas. -Enseguida Gustav le dio su móvil- No está nada mal. Ahora que lo pienso, ¿no es esta la primera chica que se enfrenta a los F4? -Y al acabar de hablar volteó hacia Tom.
-Todo ésto porque le he estado dando algunos golpes, aquí y allá. -Habló Tom- ¿Donde ha ido Harry de nuevo?
-Estoy seguro de que está durmiendo en algún lugar.


Y así era, estaba durmiendo en el gimnasia de la escuela, el que estaba cerca de la piscina, donde Bill juntaba las botellas y todas las cosas que se encontraban en ella.
Luego de unos cuantos viajes, acabó de sacarlos. Ahora intentaba salir de la piscina, ya que la escalera se encontraba del otro lado.



En los baños de la piscina, estaba Bill, acabando de vestirse. Volteó, estaba por salir, pero un alumno entró al lugar e intentó abrazarlo, queriendo tirarlo al piso o algo así, a lo que Bill sólo le pateó la entrepierna y salió corriendo, pero en la salida había más chicos, que agarrándolo entre todos lograron tirarlo al piso, dos lo tomaban del cuello y los brazos, mientras otro de las piernas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario