"La
Corporación alemana, Grupo "Tokio Hotel" ha sido elegido
para ser la compañía patrocinadora más grande en las Olimpiadas de
Londres 2012. Y por lo tanto en la recesión mundial..."
"Desde
el crecimiento económico de Alemania la que ha mantenido el estatus
de mejor compañía y seguido creciendo hasta actualizar el nivel de
una renombrada corporación multinacional..."
Se
llama, Tokio Hotel.
Electrónica,
petroleo, automóviles, distribución y telecomunicaciones.
Si
usted es ciudadano de Alemania, conoce los dos caracteres de Tokio
Hotel, antes de conocer el nombre del Presidente. Ellos han creado un
reino y por lo tanto es el conglomerado más grande de Alemania.
Un
día cuando lograron incrementar sus importaciones en un trillón de
dólares, fueron enviados a la Schloss Bellevue. El fundador de ésta
compañía, en vez de recibir una medalla dijo; "Señor, por
favor permítame construir una escuela a la que mis nietos asistan."
Y
entonces allí está, la Escuela "Tokio Hotel" La primera
escuela en la historia de Alemania, en ser respaldada por el
presidente, quien creía que el avance de la economía, era más
importante que la educación, e incluso contribuyó con leyes
especiales para ubicar la escuela. Ahora hay un refrán; "Si
usted no tiene "La Escuela Tokio Hotel" en su currículum,
ni se moleste en aplicar."
Es
una Escuela echa para el 1% asistida por el 1% y adecuada para el 1%
y por consiguiente ha mantenido la reputación de la mejor escuela de
élite.
La
mayoría de la gente, incluso si lo solicitan al nacer, no pueden
entrar al Jardín de Infantes de Tokio Hotel, pero cuando se es
aceptado, se tiene el camino directo a la Primaria, Secundaria y
hasta la Universidad.
Esto
es motivos de celos y admiración por parte del resto de estudiantes
del país y de sus padres, quienes sufren la dura admisión a las
universidades.
Sin
embargo, en la Secundaria de Tokio Hotel, una escuela para los
elegidos, algo inimaginable está ocurriendo;
Y
ahí estaba Justin, abriendo su casillero, y otra vez, se encontraba
con la tarjeta roja “F4” y una calavera.
-¡Oh,
cielos, Justin! -Enseguida se acercaron unos alumnos a él- ¿Qué
vamos a hacer contigo? -Uno le golpeó levemente el hombro. Y
enseguida lo empujó sobre otro chico, quién levantando su rodilla
le golpeó el estómago, logrando que volviera hacia atrás-
¡Bastardo! -Lo tomaron por los hombros, y comenzaron a golpear su
estómago, patadas, golpes de puños. Y tironeando logró zafarse, a
lo que enseguida salió corriendo por unas escaleras- ¡Agárrenlo!
-Gritaban. Calló y comenzaron a patear sus costados.
Por
otra parte, Bill iba con una bicicleta hacia la misma escuela, a
entregar unos trajes, ya que sus padres tenían una tintorería.
-¿Cuál
es el propósito de su visita? -Preguntó un oficial en la puerta.
-Ah,
sí.. Tengo una entrega de la Tintorería Kaulitz. -Respondió él.
-Bien.
-Dijo dejándolo entrar.
-Gracias.
-Y comenzó a andar.
Una
puerta del baño de hombres era empujada desde adentro, hasta que se
abrió, y salieron dos chicos, apoyándose sobre la pared.
-¡No
se rinde! -Se quejó uno de ellos.
La
puerta volvió a abrirse, saliendo Justin todo ensangrentado, también
agitado, consiguiendo que los otros rieran. Y con un ágil y rápido
movimiento golpeó a ambos, cuando quisieron volver a golpearlo,
saliendo enseguida de allí.
Mientras
Bill recorría la escuela con su bicicleta, a Justin lo perseguían
más de 15 chicos con palos, buscándolo, uno gritaba; “¡Apúrense
y encuéntrenlo, demonios!”
Éste
subió unas escaleras, deteniéndose ya arriba, colocando una mano en
unos de sus costados, sobre sus costillas, pero enseguida lograron
verlo, cuando uno de ellos gritó; “¡Ahí está, vamos!
Bill
miraba el comedor del lugar, con un árbol muy bonito en el medio de
la sala, mesas puestas al piso, sillas que tampoco se movían,
cerámica en el piso, brillosa, donde se reflejaba todo el lugar.
Cheff, con trajes blancos, al igual que sus gorros, sirviéndoles a
los alumnos.
Bill,
tras tragar saliva comentó para sí; “¿Ésto es realmente una
escuela?”
Y
bajó un alumno por las escaleras, rápido, gritando a todos;
“¡Rápido! ¡El techo, el techo! ¡Bieber está en el techo
ahora!”
-¿Qué?
¡¿En serio?! -Respondieron siguiéndolo.
-¿Está
montando algún espectáculo?
-No,
está cubierto de sangre.
-Oh,
¿en serio?
-¿Bieber?
-Volvió a susurrar Bill para sí- ¡Bieber! -Y tomando su bicicleta
fue hacia el lugar.
Pasó
por entre todos los alumnos, y levantando la mirada vio como “Justin”
mantenía el equilibrio sobre el barandal de cemento.
-¿Qué
te dije? -Habló uno de los alumnos- Que no duraría una semana.
-Oye,
al menos duró tres días.
Justin
volteaba para mirar a otros alumnos detrás de él.
-Ésto
es lo que ustedes quieren, ¿verdad? -Asintió sin dejar que
respondan- Está bien. Les daré lo que quieren. -Y volvió a mirar
abajo.
-¡Espera!
-Gritó Bill terminando de subir al lugar- ¡Espera! ¡Estudiante,
Bieber! ¡Cliente!
-¿Quién?
¿Quién eres tú? -Habló Justin mirándolo.
-¿Yo?
Bueno, me hablas a mi. ¡He venido a entregar tu ropa! -Alzó la
bolsa- ¡Tintorería Kaulitz, son $30 dólares, por favor! -Todos
comenzaron a reír. Justin sólo suspiró y volvió a mirar al
frente- Está bien, está bien. Son $25 dólares. -Lo apuntó con el
dedo indice- ¡Tu ropa de gimnasia es gratis! Pero es mejor si te
conviertes en cliente habitual.
-Cuando
esté muerto, puedes pasar la factura a mi casa.
-Vamos,
no seas así... ¿Mu.., mu.., muerto? ¿Te vas a morir ahora? -Apuntó
varias veces al suelo- ¿Por qué? -Miró al rededor y siguió
hablando- ¿Por qué? Vienes a una escuela tan genial. -A lo que
Justin negó con la cabeza.
-No,
ésto no es una escuela. Es el infierno.
-¡Disculpa!
-Gritó Bill- El infierno verdadero está fuera de éste edificio.
¿Has escuchado el infierno de los exámenes de admisión?
-¿Has
oído de los F4? -Preguntó él.
-¿F...
F Qué? ¿F4? ¿Qué es eso?
-En
el momento en el que recibes su tarjeta roja, te conviertes en la
presa del colegio entero. Recuérdalo.
-Ah..
ah.. Ahh.. -Tartamudeó apuntando a su rostro, el que estaba lleno de
sangre- ¡No puedes dejar que te hagan esto! Esos tipos piensan que
las normas no sirven para nada, y andan por ahí molestando a los
demás. ¡Si ésta fuera mi escuela, los agarraría y los
destrozaría! -Golpeando sus manos, mordiendo y tironeando de la
bolsa que tenía en mano. A lo que Justin sólo rió.
-Son
afortunados; tus amigos. -Habló.
-¿Eh?
-Por
tener un amigo como tú. -Bill rió.
-Pues.
Supongo. -Y cerrando sus ojos, Justin saltó. Bill reaccionó y
tirando la bolsa con su traje gritó;- ¡No! -Y corrió hasta él,
logró tomarlo, por debajo de los hombros.
A
lo que en menos de minutos estaba en internet y en todos los
noticieros.
“El
Incidente Ocurrido en la Academia de élite Tokio Hotel...”
“Quien
salvó la vida de un alumno que estaba siendo maltratado...”
“No
es de un chaebol, ni de una familia honorable, si no una buena alumna
de secundaria que hacia entrega de un pedido de tintorería.”
Personas
hablando de eso por las redes sociales;
“Los
hijos de los dioses que entran al colegio pagando su camino...”
“Sí,
no tienen nada que hacer, hagan el examen o algo.”
“¡Esos
delitos merecen pena de muerte! ¡Espero que el grupo Tokio Hotel se
autodestruya!”
“Desde
el punto de vista de una madre, eso es inexcusable. Desde mañana,
dejaremos de ir a Tokio Hotel Mart.”
“¡Grupo
Tokio Hotel, autodestrucción!”
Gente
gritando en la calle para que el grupo Tokio Hotel se destruya;
“¡Sin
privilegios, sin educación!”
“¡Suprimirlos!”
-Estoy
frente a un grupo de gente que está exigiendo una explicación..
-Hablaba la periodista- Protestando contra la estructura del sistema
de educación privilegiada.
Y
estaba Bill, limpiando una mesa en su trabajo, mientras lo oía.
-Escuchemos
las voces de los ciudadanos. -Habló la periodista- Hola. ¿Por qué
salió a la calle acompañado por la luz de una vela?
-Uno
de mis amigos terminó abandonando ese colegio por las agresiones. Lo
alumnos regulares tenemos exámenes de ingreso, pero ellos no tienen
ninguna dificultad de ese tipo, ¿no crees?
Y
algo molesto Bill apagó la TV.
-Héroe
de los humildes, El Chico Maravilla. -Leía Natalie, su amiga.
-¡Cállate!
-Tengo
curiosidad. Esos F4 ¿Serán realmente guapos? Ou... Desearía verlos
de cerca, aunque sea sólo un momento.
-¿Por
qué F4? -Preguntó su jefe.
-4
Flores, ¿cómo no? -Habló Bill- Yo veo 4 moscas.
Y
saliendo a hacer unas entregas no pudo evitar quedar ciego por un
momento, ante los flash de las cámaras.
-¡Por
favor, unas palabras!
-¡Por
favor, por aquí, por aquí!
Gritaban
los periodistas.
Sólo
se limitó a sonreír.
Por
otra parte, la presidenta del grupo “Tokio Hotel” Miraba las
quejas de la gente por la TV;
-Digo,
éste colegio, ¿es una academia para súper dotados o algo así? No
es una escuela de medicina o de ciencias. Siendo claro, ¿no es un
colegio para los “ricos”? Acaso, ¿el nuestro no es un país
democrático? Un colegio burgués como ése... -Y apagó la TV.
Miraba
las revistas, cuando adentró su secretario a la oficina.
-Lo
siento, presidenta. -Comentó- En éste momento, el departamento de
RR.PP y la compañía hacen lo imposible para apagar el fuego.
-Apagar
el fuego.. -Comentó ella- ¡¿Llamas a ésto apagar el fuego?! Cómo
se atreven los periodistas. ¡¿Cómo se atreven los periodistas a
usar el nombre de Thomas?!
-No
tengo nada que decir.
-¿Sabes
por qué la opinión pública provoca miedo? Porque son ignorantes.
¡Si actúan como locos y causan caos, uno no puede mandar sobre
ellos! La razón y el sentido común no funcionan... Quienes
iniciaron el fuego deberían apagarlo.
Al
terminar de hablar adentró otra secretaria.
-Presidenta,
el Primer Ministro está al teléfono. -Habló pasándole éste.
-Sí,
soy yo. -Tras un momento de escuchar suspiró y habló- Sí. Las
cosas se están poniendo cada vez más interesantes.
Bill
volvía a casa, en su bicicleta ya por la noche-; Por culpa de esos
paparazzis, tengo que andar corriendo. -Habló para sí mientras
bajaba de ella- ¡Tuve que pararme en una pila de basura para hacer
una entrega! Esos del Grupo 4 de Tokio Hotel... ¡Me están
enfermando!
Y
adentró a la tienda, sin notar que enfrente había tres automóviles
negros, con tres hombres de traje al lado de cada uno. Ya adentrando
al pequeño departamento donde vivían-; Que frío... ¡Estoy en
casa! -Y se asustó al ver a un hombre de traje hablando con sus
padres.
-¡Oh,
Dios mío, aquí está! -Gritó su padre yendo donde él- ¡Bill! De
prisa, di hola. ¡Él está aquí! ¡De la oficina presidencial del
grupo de Tokio Hotel! -Susurraba él.
-¿Eh?
-Apenas dijo Bill para hablar el secretario de la presidenta de ésta
compañía.
-Finalmente
tengo el gusto de conocer al Chico Maravilla. Encantado de conocerte.
Tartamudeando
Bill respondió-; Yo no lo empujé. En cerio, fueron los F4 o como se
llamen.
-En
verdad.
-Bill...
-Habló su madre- Hijo mío. No te apresures y escúchame. ¡Irás a
la academia Tokio Hotel, empiezas mañana! -Y juntándose su padre
junto a su madre y su hermano pequeño gritaron;- ¡Irás a Tokio
Hotel! -A lo que éstos tres comenzaron a saltar y festejar.
-¿Qué?
-Habló Bill.
-La
verdad es que... -Y sin dejar hablar al secretario habló Jörg.
-¡El
presidente Kang te ha tomado cariño y va a aceptarte como un alumno
becado!
-¡Felicitaciones!
-¡Felicitaciones!
-Gritaron Simone y Andreas.
-¿Alumno
becado? -Casi gritó Bill- ¿Por qué a mi?
-Por
lo menos, tú eres... -Y ésta vez cortándolo el pequeño habló-;
-Hiciste
natación toda la primaria. ¡Ellos quieren que vuelvas a nadar!
-Volvieron a abrazarse y festejar entre ellos.
-Yo
no quiero. -Y pararon al oír eso.
-¿Qué?
-¿Por
qué?
-¿Acaso
estás loco? -Y Bill volteó a ver a secretario.
-Me
gustan las cosas, como están ahora. No encajaría en un colegio así,
y la verdad es que tampoco quiero ir. Si pudieras volver a...
-¡Hey!
-Le interrumpió Simone.
-Bill.
-Respondió el secretario- ¿Por qué no lo piensas nuevamente?
-¡No
hay ninguna necesidad de volver a pensarlo! -Habló Simone- Él
comenzará mañana.
-¡No,
espera! -Gritó Bill pero fue empujado por Jörg y Andreas hacia su
habitación.
-¡Silencio!
-Calló Simone.
La
que salió con el secretario hasta la puerta del local.
-Lo
veré en el colegio entonces.
-Sí.
Incluso si tengo que arrastrarlo del cabello, le aseguro que estará
ahí.
-Por
favor asegúrese de eso. -Volteó y salió de ahí.
-Disculpe,
¿Señor? -A lo que e secretario enseguida volteó- Yo sé que lo que
nos está ofreciendo es una gran oportunidad. Muchas gracias. -Sin
responder el secretario prosiguió a subir a uno de los automóviles.
Al
subir al departamento, ya dentro Simone comenzó a bailar. A lo que
con cara de asco Bill gritó; ¡Mamá!
-¡No
grites! Si tienes ojos, ¿por qué no miras un poco eso? -Dijo
apuntando a Jörg y a Andreas, quienes tenían su el traje del
colegio.
-¡Academia
Tokio Hotel! ¡Academia Tokio Hotel!
-¿Y
por qué una falda? ¿Por qué es ropa de chica?
-Eso
es lo de menos. -Lo retó Simone.
-Yo
no usaré eso.
-Bill.
¡No creo que vuelvas a tener una oportunidad así en tu vida! -Gritó
Andreas- Por primera vez desde que nací, estoy orgulloso de ser tu
hermano menor. -Y corrió a abrazarlo simulando llorar a lo que Bill
sólo lo empujó.
-¿Como
puedes decir que no vas a ir cuando ellos están tan felices? -Dijo
Simone, refiriéndose a Jörg y Andreas- Además, ¿Sabes cuánto
cuestan las clases de esos colegios?
-Aún
así no quiero ir.
-Bill.
-Mamá,
¡De verdad no quiero ir!
-Algunos
chicos no pueden entrar, siendo inteligentes y teniendo el dinero
para ir. ¿Por qué dices que no irás? -Bill suspiró y respondió.
-¡Justo
el otro día decías que ése era un colegio para ricos!
-Sí...
¡Lo dije porque estaba celosa de los chicos que van allí!
Literalmente te está cayendo dinero del cielo. ¿Quién no estaría
feliz con una cosa así?
-No
lo sé... Me siento muy incómodo con ésto. De todos modos. No me
importa lo que digan, nunca iré, así que ténganlo en cuenta. ¿Está
bien?
-Te
gustaba nadar. -Lo detuvo Simone mientras que Bill caminaba a su
cuarto- Dijiste que te gustaría ir a un colegio que tuviera piscina
de natación.
-¿Por
qué me tomas? ¿Piensas que soy una chica -Refiriéndose a el traje
del colegio-, a la que comprarás con una piscina? No voy a ir. No
quiero ir. ¡No voy a ir nunca!
Ahí
iba Bill, en la camioneta de la tintorería, con Jörg.
-¡Espera!
-Gritó Jörg al llegar, ya que Bill pensaba bajar.-Quédese aquí un
segundo, señor. -Bajó y dio la vuelta para ir a abrile la puerta de
copiloto.
-Nos
vemos luego. -Se despidió Bill.
-¡Bill
Kaulitz, a la pelea! -Susurró Jörg.
Y
cerró la puerta del vehículo, pero éste comenzó a pasar una
grabación de Jörg gritando; “¡Llegó la Tintorería Kaulitz!
¡Lavado seco!! ¡Tintorería Kaulitz! ¡Llegó su lavado seco!
¡Lavado seco! ¡Tintorería Kaulitz!” Y suspirando Bill decidió
encaminar hacia el colegio.
Mientras
en un helicóptero llegaba Thomas.
Todos
adentraban al colegio, y Bill en medio de ellos escuchaba comentarios
como;
-Mira
ésto.
-¿Qué
es eso? -Decía uno de los alumnos mostrándole una pulsera a su
amigo.
-¿No
son acaso unos bonitos aros? -Preguntaba una chica enseñando sus
aros colgantes.
-Sí,
son bonitos.
-Son
los únicos dos que se hicieron. -Decía un chico enseñando su
camisa- Uno de ellos está aquí, conmigo, y el otro, ¿sabes quién
lo tiene?
-¿Quién?
-Thomas
Trumper. Sinceramente, ¿no crees que mi estilo está mejor?
-Préstamelo.
-Sí,
a mi préstamelo primero.
Bill
iba mirando el folleto que le habían, dado, buscando los lugares
indicados. Comenzó a girar buscando un lugar.
-¿Qué
diablos es ésto? -Se preguntó al no comprender nada.
Sonrió
al encontrarse y confiado comenzó a caminar por un pasillo, en medio
de árboles con sus hojas caídas. Lo que parecía un bosque.
Hasta
que logró oír una bonita melodía, a la que comenzó a seguir. Y se
encontró con un bonito chico tocando violín, con los ojos cerrados,
al que se quedó mirando un momento. Vestía con un bonito traje
blanco, con el cabello medio anaranjado, y detrás de él los
árboles y el sol saliendo. Se veía como un bonito ángel. Pero éste
se detuvo al lograr verlo.
-Oh..
-Tartamudeó Bill- Discúlpeme... Pero, ¿Donde está la piscina de
natación? -Y con un simple gesto apuntó hacia el lugar- Ah...Hacia
allá. Gracias. Por favor, disculpe. Regrese a lo que estaba
haciendo. -Se alejó pero enseguida volteó gritando-; ¡Adiós!
Ahí
estaba Bill, subiendo unas escaleras. Hasta que una chica gritó;
-¡Son
los F4! -Y corriendo fueron todos hacia la entrada del colegio,
tirando casi a Bill por las escaleras.
Y
ahí estaban entrando, Tom, Harry, Gustav y Georg.
Tom
al frente, con éstos tres detrás, siendo recibidos por los gritos
de todos en el lugar.
Bill
terminaba de bajar las escaleras, y parándose en puntas de píe,
logró ver algo. Logró ver al mismo chico que tocaba el violín en
el bosque que cruzó.
Hasta
que Tom se detuvo al ver a uno de ellos con su misma camisa, el que
enseguida bajó la cabeza.
-¿Qué
pasa? -Preguntó.
-Voy
a darte tres segundos. -Habló Tom.
-¿Discúlpame?
-Éste alzó su cabeza- ¿Para qué?
-Tres.
-Bill logró verle la cara a Tom- Dos... Uno. -Lo tomó del borde de
la camisa y logró alzarlo un poco- Gustav. -Llamó- ¿Tienes un poco
de salsa de tomate?
-Sí.
-Respondió éste- ¿La quieres? -Y le extendió una botella de salsa
de tomate. A lo que Tom la tomó para depositar el contenido en la
camisa del alumno. Tomó delicadamente de la muñeca a
éste
y le colocó la botella en su mano. Y prosiguió a retirarse.
-¿Estás
bien?
-¿Estás
bien? -Le preguntaban todos cuando el grupo se retiró.
Todos
prosiguieron a irse.
-¿Qué
clase de loco imbécil es ése? -Casi gritó Bill- Y, ¿Acaso todos
ellos beben salsa de tomate? ¿Por qué todos se quedan ahí parados?
-¡Oh,
Dios mío! -Resopló una de las tres chicas que lo oían- ¿Cómo te
atreves a decir eso? -Bill las miró de abajo hacia arriba y comentó;
-¿Quienes
son ustedes?
-¿Nosotras?
-Dijo una alzando una ceja- Creo que nuestra presentación llegó un
poquito tarde. Vamos a presentarnos. ¡Jengibre! -Gritó ésta
poniéndose de costado.
-¡Soleada!
-Dijo la que seguía poniendo sus manos a sus costados, y también
colocándose de costado.
-¡Miranda!
-Dijo la tercera y última, alzando una mano, y también poniéndose
de costado.
-Nos
conocen como Las Tres Bellezas de la Academia de Tokio Hotel. -Habló
la primera- Eso que dijiste, lo que dijiste antes sobre un loco
imbécil o algo así. Por casualidad, ¿No te referías a los F4?
¿Verdad, alumna transferida?
-F...
F, ¿Qué? ¿Así que los que cometieron ese acto atroz ahora son
los célebres F4?
-¿Célebres?
-Habló “Soleada”- ¡Estoy segura de que quisiste decir famosos!
Si no tienes cuidado con lo que dices, ésto podría ser muy
peligroso para ti. -Se acercó a acariciar su cabello, pero Bill la
esquivó- Escuché que tu familia tiene un lavadero. -Bill sonrió y
respondió sin problemas;
-No
es un lavadero, si no una tintorería. -A lo que una de ellas rió-
¿Qué tiene de malo eso?
-Nada...
-Habló Miranda- Es la primera vez que veo a la hija de el dueño de
una tintorería. -Se acercó a él- Que fascinante. -Bill rió al
notar cómo lo miraba.
-Mírame
todo lo que quieras, no voy a cobrarte por eso.
-Cómo
éste es tu primer día aquí.. -Comentó “Jengibre”-, y debido a
que no eres más que una humilde plebeya, haremos una excepción
especial y te dejaremos ir.
-¿Para
qué? -Habló Bill.
-¡Por
hablar imprudentemente sobre nuestros príncipes F4! -Comentó
“Soleada”.
-¿Qué
tiene de malo eso? ¿No puedo decir cosas así? ¿Acaso son Dioses o
algo así?
-Hey,
alumna transferida. -Habló Miranda- ¿En verdad no tienes idea de
quienes son los F4?
-No,
no tengo idea. -Dijo Bill asintiendo.
Éstas
alzaron sus dedos negando a la vez.
-Chicas,
vámonos. -Comunicó Jengibre. Y volteando a la misma vez se
retiraron.
-Gustav
Schäfer. -Escribía Andreas en su laptop- El heredero de ll-Sim
Construcciones. -Leía la información junto a Bill- Las acciones más
caras en la industria de la construcción. Se rumorea que su familia
era dueña de la mitad de la Isla Jeju. Son magnates de los bienes
raíces.
-¿50
años de historia como jefe de familia de la organización ll-Sim-Pa?
-Habló Bill.
-Aún
tienen varias membresías de oro en clubes, y en muchos otros
salones. Y son considerados los mejores al momento de movilizar
dinero en efectivo. Georg Listig, debutó como artista de la cerámica
a los 16 años en la Biennale. Es un genio de la cerámica que
apareció de la nada. Es uno de los artistas más jóvenes
seleccionados por la UNESCO. -Rió un poco- Al menos hay un chico que
parece haber echo algo por su cuenta. Deja de lado tu creencia de que
todos los genios son pobres. ¿Conoces a So Yoon He, héroe histórico
de la independencia de Corea? El dueño del Museo Woo Song, es el
abuelo de Georg Listing, de los F4.
-¿Museo
Woo Song? -Habló Bill- ¿Estás diciendo que es de su familia?
¿Cuánto es todo eso?
-Ni
siquiera intentes imaginarlo. Te va a doler. -Y al buscar al
siguiente, apareció una imagen del ex presidente, con un niño
sentado en sus piernas.
-¿No
es una foto del presidente de Alemania de hace algunos años?
-Preguntó Bill.
-¿Ves
al niño pequeño, sentado junto a él? Es el mismo Harry Styles, de
los F4. -Se miraron y Bill se acercó a la pantalla para leer-
-La
esposa de el hijo y el mismo de Yannik Styles mueren. Sobrevive hijo
de seis años. -Leía Bill- Entonces... Dices que Harry Styles es el
nieto del presidente Yannik Styles?
-¿Conoces
la Galería de Arte Soo-Um donde Jang Young Joo Exhibe sus obras? Es
dueño de esa Galeria de Arte, de un equipo de de soccer en Europa, y
de un club de béisbol de las ligas mayores. Lo envidio más que a
nadie en el mundo. Seguro que tú sabes a lo que me refiero, ¿cierto?
-Dijo viendo una foto de Thomas Trumper- Todos los ciudadanos de
Alemania, hasta los de tres años de edad saben quién es. Es el
sucesor del grupo Tokio Hotel. Y el líder de los F4, Thomas Trumper.
Por
otro lado, Harry se colocaba una camisa tras salir de la ducha.
En
su mansión Georg se colocaba una corbata.
Gustav
miraba qué zapatos usaría hoy y al igual que Harry y Georg tomaba
una camisa y una corbata.
En
cambio a ellos, una de las sirvientas de Tom corría una cortina, la
cuál ocultaba una repisa de vidrio, donde estaban muy bien
acomodados los zapatos de él, y el mismo apuntaba a los que usaría
hoy, para que la misma sirvienta, junto a otro sirviente se acercaran
a colocárselos.
Ahí
estaba Bill, gritando en un una de las alcobas del colegio;
-¿Esos
idiotas son los F4? ¡No puede ser! ¡Thomas Rumbler! ¡Navegas sobre
aguas negras, idiota! ¡F4! ¡Malditos tábanos molestos! ¡Si naces
con una cuchara de plata en tu boca deberías ser agradecido y
agradable con otras personas! Caer tan bajo en la vida, siendo el
sucesor del Grupo Tokio Hotel ¡Es una falta de respeto a éste país!
¡Tú! -Apuntó con el dedo.. al viento(?)- ¡Te lo advierto!
Asegúrate de no cruzarte en mi camino. Cuando sea el día en que mi
señor te llame, ¡Voy a bucear justo al lado de la azotea! ¡Lo
haré! ¡Aaahhh! -Gritó cerrando los ojos. Pero oyó un suspiro, y
volteó, se sorprendió al ver quién la oía. Se levantó alzando
sus brazos, simulando bostezar- ¡Es Harry Styles! -Dijo para sí
mismo. Éste enseguida caminó hacia él.
-Eres
una molestia hasta para ti mismo. -Comentó sin mirarlo- No puedo
dormir contigo hablando tan fuerte.
-Lo
siento. -Apenas susurró Bill- Pensé que no había nadie aquí.
-¿Hablas
en serio?
-¿Cómo
dices?
-¿Qué
dijiste sobre el buceo?
-Bueno.
La verdad es que... Tú oíste todo, ¿verdad? -Alzó la mirada para
verlo.
-¿Qué?
-Bueno...
Eso es.. -Alzó sus manos intentando explicar pero él lo interrumpió
aún sin mirarlo.
-¿Lo
de las aguas negras? ¿O lo de los tábanos? -Bill sólo apretó los
labios sin responder. A lo que Harry sólo volteó y abrió la una
puerta que adentraba al colegio, pero se detuvo volteando a verlo-
Oh, sí. Tom. -Bill volvió a mirarlo- Es Thomas Trumper. No Thomas
Rumbler. Si vas a odiarlo, ¿No deberías saber al menos su nombre de
manera correcta? -Y diciendo ésto se retiró.
Bill
sólo suspiró y bajó la mirada.
-¡Albóndigas
de arroz! -Sonrió Soleada mirando lo que servían los cocineros en
el pasaplatos.
-¿Por
qué albóndigas de arroz? -Comentó Jengibre.
-Son
muy buenas. ¡Lucen bien! -Insistió Soleada.
Y
ya con su comida y bebidas en copas voltearon para marcharse.
-¡Ups!
-Comentó Jengibre cuando se cruzaron a Bill- ¿Qué es ese olor?
-¡Apesta
totalmente! -Frenaron delante de él mientras hablaba Miranda.
-Aquí.
-Dijo Soleada dejando su copa en la mesa de Bill.
-¡Oh,
Dios mío! ¡Terrible! -Gritó Jengibre.
-Hey,
alumna transferida. ¿Por qué comes ese almuerzo horrible? -Miranda
inclinándose para verlo- ¿No viste todo esto? -Miró hacia el
frente a lo que Bill la imitó y volvió su vista hacia la comida.
-Lo
veo.
-¿Entonces?
-En
mi casa es una tontería gastar más de $50 dólares por una sola
comida. -Dijo Bill con la boca llena de arroz.
-¿Entonces
piensas seguir comiendo en esa lonchera apestosa? -Habló Jengibre.
-Exacto.
-Dios
mío. -La misma hizo rodar sus ojos, negando con la cabeza. Jengibre
sacó un pequeño frasco de perfume y comenzó a echarlo en la mesa,
a lo que Bill tapó su comida con sus brazos- Bueno.
-¡Son
los F4! ¡F4! -Gritó una alumna.
A
lo que todos voltearon a verlos.
-¡En
línea! ¡De prisa! -Gritó Jengibre. A lo que todos fueron a sus
asientos.
Bill
sólo miró y puso cara de asco para seguir comiendo.
-¿Puedo?
-Oyó la voz de una chica al llevar arroz a su boca- ¿Puedo probar
uno de esos?
Trabajando,
Bill acomodaba unos platos.
-¡Gracias!
-Decía a la gente que dejaba de usarlos.
-¿Dijiste
que ella es de Corea? -Se acercó a hablarle Natalie.
-¡Es
tan bonita! Creía que era una muñeca o algo así.
-Como
sea, un alivio que hallas echo amigos tan rápido. Estaba preocupada
porque creía que ibas a ser una paria. -Bill volteó a verla y ambos
rieron.
-Soy
una paria.
-¿Qué?
-Dijo
que tienes razón. Soy una paria. -Dijo haciendo un puchero- Pero, en
todo caso, estoy agradecido de que ni siquiera me vean. Voy a guardar
silencio en un rincón hasta que me gradúe. -Natalie lo tomó del
hombro y lo volteó hacia ella.
-¿Quién
eres tú? -Bill alzó una ceja- ¿Donde a ido a parar mi Bill? Aquél
que fue a regañar al hijo del dueño del jardín de infantes por
molestarme. -Natalie hizo un puchero y continuó- Y el que se puso de
pie frente a las pandillas en la secundaria y era nuestro chico
justiciero, Bill Kaulitz. -Bill sonrió al oírla.
-¿Pero
qué? ¿Entonces qué hago? Antes de ser expulsado por causar
disturbios en el colegio, probablemente mi madre me golpee hasta
morir.
-¡En
serio! ¡Deja de comer! -Le gritaba Simone a Bill, con este recostado
en el piso y su cabeza sobre sus piernas, mientras su padre planchaba
el traje y ella le ponía trozos de pepino en el rostro- ¿Crees que
te pongo todo este pepino en el rostro porque me sobra? -Decía
mientras Bill se comía los que estaban cerca de su boca- Aunque tu
padre dijo que quería comer kimchi de pepino. Estoy haciendo una
excepción invirtiéndolo en tu rostro.
-¿Quién
hace una inversión de pepinos?
-Sólo
tienes que esperar a que tu piel se vuelva hermosa con ésto. Hasta
el peor alumno de ese colegio sería considerado un buen partido, si
fuese un casamentero. Sería considerado un fondo de seguro de los
juegos de azar. No, ¿cariño? -Alzó la vista hacia Jörg.
-No
me hables ahora. Estoy haciendo del planchado una obra de arte. -Dijo
mientras volteaba la camisa.
-¡Aahhhh!
-Gritó Bill y se levantó.
-¡Hey!
-Llamó Simone- ¿Qué estás haciendo? Oh, Dios mío. -Se quejaba
mientras juntaba los trozos de pepinos a la vez que Bill los quitaba
de su rostro.
-¿Por
qué estás planchando mi uniforme? -Volteó a ver a su padre- Estoy
seguro de que ya te duele el brazo de plancharlo todo el día.
-Nunca
vi una tela tan fina en los quince años que voy haciendo este
trabajo. -Volvía a voltearlo- ¡La gente normal no usaría una tela
como esta ni en un vestido de bodas! -Andreas se lo quitó y lo miró
atento.
-Billy.
Préstamelo sólo una vez, el domingo. -Jörg enseguida se lo quitó.
-Bill
-Comentó-, cuando la ropa es de ésta calidad, debes pensar en ella
como si fuese tu jefe. Si te paras o te sientas, debes hacerlo con
mucho cuidado. Tienes que cuidarlo muy bien, y mantenerlo sin
manchas. ¿De acuerdo? -Rió al acabar de decirlo- ¡Dios! ¿Cómo
podrían dolerme los brazos cuando algo como esto es de mi hijo? No
me duele el brazo. ¡Para nada! -Dijo abrazando y acariciando el
traje, volviendo a reír- Esto es tan...
-Pequeño
enojado. -Habló Simone cuando Bill se marchó- Cariño, asegúrate
de planchar la falda también.
Bill
se cepillaba los dientes, mientras murmuraba para sí;
-Chico
Justiciero, Bill Kaulitz... Él aún no está muerto. Agredido de
este modo y ese modo. Como sea, estoy arruinado. Seguiré diciendo lo
que tengo que decir. ¡F4! Todos ustedes estarán muertos desde
mañana.
Por
la mañana, temprano Bill adentraba al colegio, estirando sus brazos,
y otra vez lo de siempre, las chicas gritando;
-¡Son
los F4! -Y abalanzándose sobre él.
Adentraban
los cuatro, mientras todos los alumnos les hacían paso, pero al
final del pasillo, una alumna no se movió, ella sostenía un pequeño
pastel en sus manos, y con su mirada gacha lo alzó y habló.
-Señor
Thomas. -Alzó la mirada hacia él- Yo misma cociné esto para usted.
Por favor, acepte mi corazón. -Y volvió a bajar la mirada, a lo que
Tom sólo lo tomó, logrando que todos sonrieran al creer que lo
aceptaba. Lo miró por un momento, pero tras unos segundos lo alzó y
lo plantó en la cara de la alumna, dejando a todos sorprendidos.
-Aunque
lo haga una pastelería francesa, nuestros señor Thomas no lo
comerá. -Habló Jengibre.
A
lo que Tom sólo volteó a verla y tomando un pequeño pañuelo de
uno de los bolsillos del uniforme de Jengibre, se limpió las manos y
prosiguió a marcharse, dejando caer la tela, y detrás de él, el
resto de su grupo.
Apresurada
Jengibre y las demás se agacharon a tomarlo, halándolo entre ellas,
pero quedándoselo la dueña para comenzar a olerlo.
Caminando
por la escuela tras el espectáculo, se cruzaron con Bill, quién ni
se inmutó ante su presencia.
-¿Qué
eres tú? -Habló Tom. Al no oír a éste responder, siguió
hablando- ¿Tienes algo que decir?
-Sí.
Tengo algo que decir. ¡Muchas cosas que decir! -Y alzó su mano,
poniendo su dedo índice a centímetros del rostro de Tom- ¡Tú!
-Éste se sorprendió al igual que todos los espectadores- ¿Ni
siquiera tienes los modales básicos de un ser humano? -Retiró su
mano a lo que Tom miró hacia otro lado para reír un poco- Ni
siquiera
estoy pidiendo modestia. Si no quería comerlo, podía haberlo
rechazado de modo amable. Si lo acepta, en consideración de la
persona que lo hizo, ¿le crecerán cuernos o algo así? Tú, si ella
te dije que va a saltar del techo, ¿qué vas a hacer, horrible
imbécil? -Comentó alzando su voz
en lo último.
-¿Qué
eres tú? ¿Tienes algo que decir? -Volvió a decir. A lo que Bill
pestañeó seguido al notar que lo estaba pensando.
-No.
-Apenas dijo. Éste hizo rodar sus ojos volviendo a caminar. Al pasar
Harry se detuvo y volteó a verlo, riendo para sí.
Bill
estaba en la piscina, nadando de una punta a la otra, hasta que al
salir, alguien tomó su mano, a lo que él sonrió al notar quién
era.
-¿Por
qué estás nadando? Harás un mal esfuerzo. -Habló ella, halándolo
hacia afuera.
-Estaba
en el medio de un castigo. -Respondió él agitado.
-¿Qué?
-Ella se arrodilló a su lado- ¿Qué hiciste de malo?
-Un
castigo del Chico Justiciero, es tirar los cobardes a la Reina. -Ella
rió un poco al oírlo.
-¿Te
sientes mejor ahora? -A lo que éste sonrió ampliamente.
-Sí.
La razón por la cuál asistí a éste colegio parece estar aquí.
-Dijo dando un leve golpe al piso.
-¿Cuál
es? -Y alzando la vista hacia ella,
asintió con su cabeza mientras decía;
En
el patio, ella corría por una escalera de no más de dos escalones,
que adentraba al colegio, comiendo un helado al igual que Bill.
-Eso
es realmente bueno. -Decía Min Ji (Suena raro, pero es un nombre
coreano O_O)- ¿Quieres? -Dijo llevando su helado cerca de los labios
de Bill.
-No.
-Dijo éste riendo, a lo que ella siguió jugando y saltando hacia
atrás, sin mirar. Hasta que apoyando mal el pie cayó, enseguida
Bill gritó-; ¡Hey!
Pero
el helado de Min Ji cayó sobre unos zapatos. Ésta alzó la vista y
se asustó al ver quién era.
-Señor
Thomas. -Dijo tras levantarse- ¡Señor Thomas, lo siento mucho! ¡Le
compraré unos iguales! -Éste alzó su vista y sin mirarla habló.
-¿Unos
iguales? ¿Tienes más dinero que yo? Aunque pagaras con tu miserable
vida no podrías mejorarlo. Éstos zapatos fueron echos especialmente
a mi medida.
-Entonces..,
haré lo que sea para recompensarlos.
-¿Lo
que sea? -Recalcó Tom.
-Sí.
-Dijo asintiendo con su cabeza. Éste sólo estiró su pie y la
miró.
-Lámelo.
-Los demás integrantes del grupo rieron, y los únicos sorprendidos
fueron Min Ji y Bill.
-¿Disculpe?
-Te
estoy diciendo que lo lamas.
-Señor...
-¿No
dijiste que harías cualquier cosa? -La interrumpió.
-¿Por
qué no la disculpas y ya? -Se metió Bill- ¿Crees que se cayó
apropósito? Ya te pidió disculpas, ¿no es suficiente?
-¿Quién
eres tú? -Rió Tom al oírlo- Hey, alumna de segundo año. En ésta
institución no está permitido dar su opinión. -A lo que Gustav se
acercó a hablar a su oído- Con que tú eres la famosa Chica
Maravilla. Que desilusión, esperaba encontrarme con una chica de
capa roja, con una M en el centro. Pero no eres más que una avispa.
-Tras reír Bill habló.
-Es
un alivio ser una decepción.
-¿Es
tu estilo no conocer cuál es tu lugar, y no responder como se debe?
¿Por qué te involucras en los problemas de alguien más?
-Ella
no es alguien más, es una amiga. Parece que en el diccionario de los
ricos no existe la palabra “Amistad”.
-¿Amistad?
Déjame ver que tan buena amiga eres. -Y volvió a dar un paso, esta
vez hacia Bill- Lámelo. -Sorprendidos los tres acompañantes de Tom
voltearon a ver a Bill.
-¿Qué?
-Apenas dijo éste.
-Si
lames en su lugar, haré de cuenta que esto nunca sucedió.
Bill
miró a su amiga, y luego a Tom. Tras dudarlo unos segundos se
inclinó hacia el zapato, pero enseguida se levantó plantando su
helado en la cara de Tom, logrando que cayera al piso.
-¡Hey!
-Gritó al hacerlo. Todos se quedaron mirando sorprendidos a Bill, ya
que Tom no tendría una buena respuesta a eso.
-¡¿Qué
diablos crees que estás haciendo?! -Gritó este. Bill se acercó a
él, y ladeando un poco su rostro habló;
-¿Le
preguntaste si tenía más dinero que tú? ¿Ese dinero te lo has
ganado tú?
-¿Qué?
-Habló Tom.
-¿Te
parece fuera de lugar mi concepto? -Rió y miró hacia otro lado,
volviendo a mirar hacia él- No permitir que los niños vivan de sus
padres ricos y darles sólo lo necesario, ¡ese es mi concepto! -Sacó
billetes de su bolsillo y comenzó a arrojárselos uno por uno en el
rostro. Harry rió para sí al ver su respuesta- Son $250 dólares
por los zapatos, y si no pueden limpiarlos, tráelos a mi tintorería.
-Volteó, pero enseguida volvió pegando la tarjeta con la dirección
y teléfono de la tintorería de sus padres. Prosiguió a retirarse a
lo que Gustav, Harry y Georg comenzaron a reír.
-¿De
qué diablos se ríen? ¡Voy a acabar con esa idiota!
Tenían
un “salón” de juegos, en el que se juntaban todas las tardes los
cuatro, o al menos la mayoría. Hoy Gustav y Georg tocaban guitarras
electrónicas con cuatro mujeres invitadas, Tom practicaba arrojando
flechas al blanco y Harry colocaba un disco en un bonito muñeco con
una trompeta en los labios, que pasaba la música.
Georg
volteó a ver a ver a Tom y luego a Gustav;
-¿Cuál
es el problema de Tom? -Habló.
-Me
parece que la sorpresa de hoy fue demasiado grande. -Comentó Gustav
también volteando a ver a Tom- A estado ahí todo el día.
Georg
dejó su guitarra y fue donde Tom, quien quitaba las flechas de su
destino.
-¿Qué
estás haciendo? -Dijo Georg ya a su lado, colocando una mano en el
hombro del contrario- Con esa expresión tan seria.
-No
me toques. -Alzó su brazos esquivando a su amigo- ¿No ves que mi
cabeza está trabajando? Estoy pensando en la mejor forma de acabar
con Rill, Bill, como se llame. -Dijo antes de lanzar el primero.
-¿Por
qué lo piensas tanto, eh? Sólo has lo de siempre. -Tras mirarlo por
unos segundos sonrió ampliamente y abrazó a su amigo riendo
mientras hablaba;
-Esa
tintorera está acabada. -Volvió a acercarse a retirar las flechas,
donde éstas se clavaban en la pequeña tarjeta que le había dado
Bill, “Tintorería Kaulitz”, tomándola- ¿Ves tintorera? Estás
acabada.
Bill
iba a abrir su casillero, le llamó la atención que todos lo
miraran, pero alzándose de hombros prosiguió a abrirlo,
encontrándose con una tarjeta roja, con una calavera que tenía
debajo con letras doradas “F4”
-¡Bill
Kaulitz de segundo grado tiene la tarjeta roja de los F4! -Gritó una
de las chicas llamando a todos.
-Yo
no practico futbol, ¿qué significa ésta tarjeta? -Dijo Bill
volteando- Diablos. -Quitó la tarjeta y la arrojó al piso.
En
su salón, todos hablaban pero al entrar él callaron, mirándolo.
Fue
hacia su mesa, pero ésta no estaba, a lo que enseguida se acercaron
Jengibre y sus amigas.
-Hola.
-Habló Jengibre, pero Bill sólo la ignoró- Hola, loca. -Lo tomó
del hombro zamarreándolo un poco, pero Bill sólo alzó su brazo
para que lo soltara- ¿Donde está tu escritorio? ¿En donde demonios
se habrá metido?
-¿Estás
segura de que quieres venir a estudiar con nosotras? -Habló Miranda.
-¡Debes
estar soñando! -Dijo Soleada.
-¡Mi
libro! -Casi gritó Bill yendo donde éste, que se encontraba tirado
en el suelo. Pero éste estaba todo escrito; “Vete de aquí,
pordiosera”, “No regreses más, loca”, y “Te vas a morir”.
Se
inclinó para tomarlo, pero éste se movió, como si el viento lo
llevara, pero en cambio a eso, tenía un hilo. Volvió a intentarlo
mientras todos reían, pero éste volvió a alejarse. Volteó
simulando ya no quererlo, pero enseguida volvió, saltando sobre
éste, pero volvió a alejarse.
-Rayos.
-Susurró Bill para sí- Ahora sí date por muerto. -Y comenzó a
saltar, intentando pisarlo, pero se detuvo al chocar con su
escritorio junto a su banco, “Vete de aquí, pordiosera”, “No
regreses más, loca”, “Te vas a morir”, y “Apestas”, era lo
que decía en él. Para ésto ya tenía a literalmente la mitad del
colegio detrás suyo. Sin voltear habló- ¿Quién hizo ésto? Si
tienen algo que decirme, ¡Díganmelo! -Gritó volteando, pero
recibió un huevo, explotando en su cabello, éste sólo abrió su
boca pero no dijo nada, a lo que enseguida todos comenzaron a
arrojarle huevos. Recordó a su padre diciéndole; “Bill, el
uniforme es de una tela muy fina, debes prometerme que no lo
mancharás con nada”, “Después de todo éste es el uniforme de
mi hijo, ¿porqué me dolería el brazo”- ¡Háganlo, todos, quiero
verlos! -Gritó, pero ésta vez, alguien sobre una silla a su lado,
dejó caer sobre ella un balde con harina.
-¡Hey!
Que alguien regale un poco de aceite, lo único que falta es freírla.
-Gritó un alumno.
-Quedó
como.. Si fuera un hocket. -A lo que todos rieron. Algunos lo
grabaron.
-¡Vamos,
quiero verlos! -Seguía insistiendo, y decidió voltear,
encontrándose con Min Ji, la que no hizo nada para ayudarlo, y sólo
bajó la mirada, marchándose enseguida.
Todo
ésto lo veía Tom gracias a unas cámaras.
-¿Ya
terminaste con ella? -Preguntó Georg.
-¿Quién
dice eso? -Habló Tom- No voy a dejar en paz a Bill hasta que venga a
pedirme disculpas. No debió haberse metido conmigo para empezar,
chicos. -Volvió su vista hacia la TV, riendo los tres juntos, ya que
Harry no estaba con ellos.
-Tienes
toda la razón. -Comentó Gustav.
-Creo
que no durará ni una semana. -Habló Georg, mientras se veía como
Bill se marchaba del lugar.
-¿Una
semana? -Respondió Gustav- Ni tres días. ¿Quieres apostar? Si yo
gano tú me das esa tetera de cerámica, seguro que te ganaré.
-Georg rió antes de responder.
-No
te interesa mi trabajo, y no es una tetera, es un jarrón.
-¿Qué
puedo hacer? Mi novia es una admiradora del talentoso Georg Listing.
-Está
bien, pero si yo gano, me darás el teléfono de tus amigas.
-¡Por
supuesto!
-¡Cállense
los dos ya! -Habló Tom- Ella aparecerá en cualquier momento. -Se
acomodó de costado hacia la puerta- Ahora; cinco.., cuatro, tres,
dos, uno, ¡taran! -Se quedaron mirando la puerta sin que nadie
apareciera. A lo que Georg y Gustav rieron, enseguida les siguió
Tom, diciendo-; ¡Ah! Se me olvidaba, seguro está demasiado
avergonzada para atreverse a pasar frente a mi. ¿En
qué estaba pensando? -Y
volvió a contar, pero tartamudeando y más lento- Ahí va; Cinco...
Cuatro... Tres.. Dos.. Un... Uno. -Algo molesto tomó su móvil y
marcó rápido un número- No entiendo. ¿Qué pudo pasar? ¿Por qué
no ha venido? ¿En donde demonios se metió? ¡Búsquenla!
Bill
estaba en la misma alcoba de siempre, otra vez hablando sólo.
-¿Saben
una cosa? Nunca me rendiré. ¿Sólo por ser Bill creyeron que me
pisarían como a cualquier idiota? Te metiste con la persona
equivocada. Nunca te ha costado nada, todo es fácil para ti. ¡¿Algún
día practicaste el tiro libre en una bañera?! ¡Para
la gente normal, la perseverancia es la llave para sobrevivir! -Alzó
sus manos mirándolas- Cuantos huevos desperdiciados. La harina está
muy cara, ¿qué no lo saben? Que desperdicio. -Lamió y chupó los
cinco dedos de una mano- Cuantos hocket se podían haber preparado.
-Y otra vez se oyó un bostezo- ¡Ay, Dios! ¿Quién está ahí?
-Dijo asomándose a la escalera. Y se asomó Harry.
-¿Siempre
estás gritando o sólo cuando nos veamos? Oye, ¿de verdad haces
hocket? -Preguntó ladeando su cabeza.
-¿Qué?
-Hocket.
-Mezclas
harina, huevos, leche y azúcar y lo colocas en una sarten.
-Así
de simple. -Miró hacia otro lado y volvió a verlo, se acercó a él
y éste sólo bajó la cabeza, a lo que Harry sacó de su bolsillo un
pañuelo blanco, para pasárselo por la mejilla y luego por todo el
brazo izquierdo para luego pasar al derecho. Tomó su mano y colocó
éste en la mano de Bill, y volteó con para irse, pero Bill le llamó
recordándole que lo olvidaba.
-Tu
pañuelo.
-No
lo necesito.
-Te
lo regreso la próxima vez.
-De
todas maneras no voy a volver. No
es más un lugar tranquilo. Ya no, por culpa de alguien. -Y se
marchó.
Bill
sólo miró hacia otro lado, pero se cruzó con una revista, abierta
en una página que mostraba a una de las modelos más famosas del
momento, con unos test para la cocina.
Volvió
a su salón, y se encontró con las luces apagadas, ya no había
nadie. Fue hacia su lugar y se encontró con una bonita oveja de
peluche y con la ropa deportiva de esa escuela. Apretó el estómago
del peluche y éste habló; “Perdóname Bill, por ser un cobarde.”
Llevó
su ropa a una tintorería ya que sus padres la matarían.
-Tengo
que cobrar al menos $30 dólares por esto. -Bill bostezando
respondió.
-Conozco
muy bien el precio. Y sabe que no es el correcto, señor.
-La
limpieza express suele ser más cara. Y mira en qué condiciones está
esto. En realidad te voy a hacer un descuento porque es un uniforme
escolar.
-En
serio. Soy la hija del dueño de una tintorería.
-Si
no te gusta, olvídalo. Si caminas un poco más está la Tintorería
Kaulitz. Ve
hasta
allí.
-¿Por
qué se comporta de esa forma, señor? Muy bien, ¿$25? ¿$5? Por
favor. -Dijo haciendo un puchero y juntando sus manos.
En
un restaurante les servían la cena a los F4, “Bon appetit” les
decía la cocinera para rodear luego la mesa y dejar un beso en la
mejilla de Georg.
-Wow,
wow, wow. -Gritó Gustav aplaudiendo- ¿Qué pasa hombre? La gente
dice que sólo toman reserva una semana antes. Hice la reserva hace
un mes y todavía estoy esperando. -Lo apuntó preguntando- ¿Cómo
lo hiciste? -Georg rió sin responder.
Georg
estaba en una tienda cuando la cocinera del lugar también, ella veía
la decoración de unos platos. Éste tomó uno que tenía una bonita
flor que tapaba la mitad de éste, y se acercó a ella;
-Éste
está mejor.
-Tienes
razón. -Dijo ella tomándolo- Es una belleza.
-Lo
suficiente como para hacer su cocina aún más fina.
-¿Y
quién te dijo que yo era un chef? -Dijo ella riendo. Él tomó su
mano derecha y respondió;
-Tus
manos, hermosas. -Y dejó un beso sobre ésta.
Gustav
y Tom aplaudieron cuando éste terminó de contar.
-¡Sí,
sí! -Gritó Gustav.
-¿Cómo
puede un profesional, saber eso al mirar las manos? -Preguntó Tom.
-Debe
ser conocido en Michelin para ser un profesional. -Respondió Georg.
-¡Tú
lo eres sin ninguna duda, hermano! -Gritó Gustav.
El
móvil de Tom sonó, a lo que éste se levantó y se alejó lo
suficiente para que sus acompañantes no escucharan.
-¿Sí?
-Atendió- ¿Hacen las cosas como las ordené? No cometan ningún
error y háganlo bien. ¿Entienden eso? -Y cortó volviendo a la mesa
con una sonrisa- Comamos.
Tomaron
sus copas, y alzándolas brindaron diciendo; “Salud”
En
su casa, Bill cenaba.
-¡Hey,
hey! ¡Tú, metida! -Gritaba Simone golpeándole la espalda a Bill.
-¡Mamá!
-Gritó éste.
-¡Mírate!
Debes estar loco. ¡Cuando las chicas hacen dieta a lo loco! -Le
quitó la olla con comida, pero Bill volvió a halarla- ¿Qué crees
que estás haciendo?
-¿Tú
crees que yo haría tal cosa como una dieta loca?
-¡Hey!
Debes ponerte a dieta y estar radiante para que te miren los chicos
ricos.
-¡Mamá!
Aún así me miraran, no me gustan los chicos!
-En
realidad, ¿somo ricos de renombre, o eres inteligente? ¿Cómo te
atrevés a comerte la dieta? ¡Dame ese tenedor de arroz! -Dijo
quitándoselo.
-¡No
te lo daré! -Éste volvió a halarlo- En este momento para mi es más
importante sobrevivir que una dieta.
-Hey.
Hoy en día hasta una nadadora debe ser bonita para ser una estrella.
¿No has visto a Kim Yeon Ah? ¿Cómo puedo una persona joven como tú
estar fuera de las tendencias?
-¡En
la primera oportunidad que tenga, pediré cambiar mi uniforme! -Decía
sin dejar de comer.
-¡Dame
ese tenedor de arroz! -Y volvió a halárselo. Y comenzaron a halar
entre ambos- ¡Dámelo! ¡Tú, dámelo!
-¡Mamá!
Kim Yeon Ah no es un nadador si no un patinador. -Dijo
Andreas. Para
ésto Bill estaba detrás de su hermano menor y Simone detrás de
Jörg, corriéndose por el arroz.
Simone
pasó entre medio de ambos, corriendo a Bill.
-Se
van a lastimar. ¡Deténganse! -Gritó Jörg.
Bill
se metió en su cuarto y cerró la puerta.
-¡Dame
el tenedor! ¿Bill? ¿Bill? El tenedor de arroz, Bill, por favor.
-Jörg planchaba el uniforme de Bill, y le pareció raro que tuviera
un aroma diferente al de su tintorería- Bill.
Bill
se miraba en un espejo, con el traje de baño, también entero, de
chica.
-¿Se
me sobresale el estómago? -Se preguntaba- Un poquito. -Si miró al
espejo y comenzó a hablar- Siento mucho no haberte cuidado. Estoy
soportando todo esto por la pileta de natación. Si hubiera ido a una
escuela como ésta desde el principio, hubiese ido a los Juegos
Olímpicos. Yo habría...
Y
sin decir más volteó y fue hacia la pileta, pero ésta estaba llena
de botellas, latas ya usadas, y más.
-¿Qué
diablos? -Murmuró Bill- ¿Qué es todo esto? ¡Thomas Trumper!
Y
otra vez Tom lo estaba viendo, en el mismo bar que la otra vez.
-Oye,
¿por qué sigues sonriendo? -Preguntó Georg.
-A
puesto que la idiota ya ha golpeado el techo. -Habló
Tom.
-¿Quién?
-Preguntó Gustav.
-¿La
de la tintorería? ¿Aún sigues con ella?
-Espera..
-Volvió a hablar Gustav- ¿Cuántos días van ya?
-Ha
pasado una semana. -Georg dejó sobre la barra su taza con café y
volteó hacia Gustav.
-Muy
bien.
-Dame
el teléfono de tus amigas. -Enseguida Gustav le dio su móvil- No
está nada mal. Ahora que lo pienso, ¿no es esta la primera chica
que se enfrenta a los F4? -Y al acabar de hablar volteó hacia Tom.
-Todo
ésto porque le he estado dando algunos golpes, aquí y allá. -Habló
Tom- ¿Donde ha ido Harry de nuevo?
-Estoy
seguro de que está durmiendo en algún lugar.
Y
así era, estaba durmiendo en el gimnasia de la escuela, el que
estaba cerca de la piscina, donde Bill juntaba las botellas y todas
las cosas que se encontraban en ella.
Luego
de unos cuantos viajes, acabó de sacarlos. Ahora intentaba salir de
la piscina, ya que la escalera se encontraba del otro lado.
En
los baños de la piscina, estaba Bill, acabando de vestirse. Volteó,
estaba por salir, pero un alumno entró al lugar e intentó
abrazarlo, queriendo tirarlo al piso o algo así, a lo que Bill sólo
le pateó la entrepierna y salió corriendo, pero en la salida había
más chicos, que agarrándolo entre todos lograron tirarlo al piso,
dos lo tomaban del cuello y los brazos, mientras otro de las piernas.

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